Aciago Encuentro en Lankhmar, de Fritz Leiber

(Ill Met in Lankhmar)
En Espadas y Demonios (Swords and Deviltry)
Ed. Martínez Roca, col. Fantasy
Barcelona, 1985 [1970]

Existe una especie de pozo mítico en el cual se incorporan arquetipos y personajes que, por un extraño mecanismo de la mente humana, son conocidos y reconocidos incluso por aquellos que no han leído las historias de las que surgen o las películas que los presentan. Así, ese extraño fenómeno se produce con el vampiro o Drácula, el monstruo de Frankenstein (que en el pozo mítico adquiere el nombre de su creador), el sheriff que lucha en solitario, Jekyll & Hyde, el Pirata del Caribe, etc.
Entre ellos se halla el guerrero bárbaro, en general, y si vamos a poner nombre al arquetipo, llamémosle Conan el Bárbaro. Surgido de las epopeyas griegas (el arquetipo, no Conan; éste es la quintaesencia arquetípica, obra de Robert E. Howard) y antes incluso (si admitimos cierta influencia babilónica), sus atributos, criticables o no, son los del mucho músculo y poco cerebro, una moral primitiva entre el bien y el mal sin matices, un imprescindible vagabundear, la tendencia a solventar situaciones de manera expeditiva, el ansia de gloria por esta en sí, desprecio por las sofisticaciones y, cómo no, un machismo extremo (existe también otro personaje convertido en arquetípico, la princesa guerrera, menos potente, porque la cultura humana ha incorporado el feminismo hace muy poco tiempo y porque la cultura, en general, lleva un largo recorrido de machismo; su característica culminante, aparte de una mayor sofisticación que su contrapartida masculina, parece ser la patada en la entrepierna del incauto macho que se le cruza por delante).
Todo esto conlleva un rechazo extremo por parte de la intelectualidad. Es, como decíamos, un personaje poco refinado. Y la cultura parece consistir en el abandono, la superación, la sublimación y la sustitución de ciertas pulsiones basales. Pero sigue siendo una crítica que muestra impotencia, porque por mucho que el ser humano se refine, esas pulsiones siguen teniendo su importancia, aun residual, y sólo hay que mirar al mundo que nos rodea para comprender que es así. De modo que desdeñar la fantasía heroica , brutal como pueda ser, es una actitud que debería revisarse. Desdéñese, sí, pero conózcase antes. Porque es una faceta a estudiar del ser humano.
Sin embargo, el problema del bárbaro es que es repetitivo por naturaleza, y con un comportamiento más predecible que el de un toro bravo ante un trapo rojo.
De modo que era sólo cuestión de tiempo que alguien recogiera el arquetipo y lo desmontara y modificara para, conservando sus características, llevarlo más allá, hasta la inteligencia. ¿Y si el "bárbaro" fuera alguien refinado y capaz de razonar? ¿Y si el astuto personaje (ese Ulises que comparte campamento con toda la serie de brutos aqueos) adquiriera las habilidades y ferocidad guerreras que se le suponen al bárbaro? Ese alguien fue Fritz Leiber.
Dejemos hablar al propio Leiber: "Saga de Fafhrd [pronúnciese Fáferd] y el Ratonero Gris, los dos espadachines más grandes que jamás han existido en éste o en cualquier otro universo real o de ficción, maestros del acero más hábiles incluso que Cyrano de Bergerac, Scar Gordon, Conan, John Carter, D'Artagnan, Brandoch Daha y Anra Devadoris. Dos camaradas de la muerte y los sombríos comediantes para toda la eternidad, vigorosos, pendencieros, buenos bebedores, imaginativos, románticos, groseros, ladrones, sardónicos, festivos, siempre buscando aventuras a través del ancho mundo, condenados a toparse sin cesar con los enemigos más mortíferos, los adversarios más crueles, las muchachas más deliciosas y los brujos más horrendos, bestias sobrenaturales y otros personajes".
Es una buena, ¡qué digo!, es una excelente definición de los personajes, y déjenme añadir solamente, para marcar distancias, que el bárbaro norteño Fafhrd es también un bardo culto y refinado, y que el astuto Ratonero, aprendiz (y fracaso) de mago, tiene un punto de fanfarronería y extravagancia que están a punto de costarle muy caro en ocasiones. Con todo, y tal vez por sus debilidades y contrastes, son dos de los personajes más deliciosos de la narrativa fantástica (y de la otra).
Aciago Encuentro en Lankhmar, uno de los cuentos más premiados de la historia de la fantasía y la ciencia-ficción, es el encuentro definitivo entre ambos personajes, un encuentro que forjará una de las alianzas más potentes de la épica, y representa también la presentación de la muy fascinante ciudad de Lankhmar. Para conocer, sin desvelar, el argumento, no hay más que dirigirse al índice del libro (los índices de Leiber merecen ser leídos): "El segundo y decisivo encuentro de Fafhrd y el Ratonero Gris, en el que se cuenta algo de los males de la interminable niebla nocturna y el latrocinio organizado, de la ebriedad y vanidad de hombres y muchachas queridos y de las laberínticas maravillas y horrores de la Ciudad de los Ciento cuarenta mil Humos".
Con todo, una experiencia inolvidable.

btemplates

9 comentarios:

Andromeda dijo...

Al ir leyéndote me voy apuntando varios títulos interesantes.
Hago una breve parada en esta reseña porque me ha llamado muchísimo la atención. ¡Quiero el libro! Y eso que la fantasía no es precisamente mi fuerte...
Gracias Lluís, un saludo.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda!
Esa pareja de truhanes, Fafhrd y el Ratonero, son dos de los personajes más queridos por mí. Y su autor (que, de joven, actuó con Greta Garbo), también. Si no encuentras el libro, escríbeme un e-mail, y veré qué puedo hacer.
Un saludo, y gracias a ti.

Andromeda dijo...

Mira que tienes voz de profeta.
No lo encuentro por estos lares, pero en esta página (lo busqué por apellido del autor) http://www.bibliotheka.org/ hay varios libros suyos, entre ellos la serie "Fafhrd Y El Ratonero Gris" (1 al 7). Supongo que será un buen comienzo. Además, para estas "emergencias", ya me hice con un e-book. :)
¡Mil gracias!, un saludo Lluís.

Andromeda dijo...

Ahora veo que "Aciago encuentro en Lankhmar" forma parte de ese primer libro titulado "Espadas y demonios" o "Espadas contra la muerte"...
Bueno, ¡Ya lo tengo!!
:)

Lluís Salvador dijo...

Perfecto!
Ahora, un pequeño consejo: Lee primero "Aciago encuentro en Lankhmar". Da igual que sea el tercer relato de la edición electrónica (y cuarto de la edición de papel). Como estoy casi seguro que te gustará (empezamos a conocer nuestros gustos, y si estás releyendo Los Tres Mosqueteros...), es probable que te entren ganas de leer más sobre esos personajes. Entonces pasa a leer "Las Mujeres de la Nieve" y "El Grial Profano", que son las historias anteriores y por separado de Fafhrd y el Ratonero.
Y entonces, puedes seguir con los reestantes seis libros :)
Y dime qué te parece...
¡Un saludo!

Andromeda dijo...

Ok, haré tal y como dices.
Sí que es una gozada el de "Los tres mosqueteros", ¡eh! :)

¡Saludos!

Lluís Salvador dijo...

¡Bueno! Estoy esperando que hagas la reseña, y entonces te haré un comentario. Me fijé que leías la versión de Alianza, que lleva un buen prólogo (algo desmitificador). Supongo que leerías también Veinte Años Después.
¡Un saludo!

Andromeda dijo...

No había pensado en hacer una reseña de ese libro (por ser tan conocido). Por cierto que mi versión no es de Alianza; es que no encontré la imagen de la de Altaya (muy buena, trae los dibujos de Maurice Leloir y la traducción de Mauro Armiño es excelente).
En cuanto pueda escribiré una reseña, ya que me has animado a ello. :)
Es que "Vida y destino" es tan largooooo que no le veo el fin (para poder hacer otras cosas).

¡Saludos!!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Ay!, cuando vi que leías Vida y Destino ya me dije que íbamos a estar sin tus posts por una larga temporada. Por fortuna he visto que has alternado con otras lecturas. Muy juicioso.
Y por supuesto que te animo a hacer la reseña de las andanzas de Athos, Porthos, Aramis y D'Artagnan. ¿Que es conocido? Bueno, pero una de estas reseñas siempre anima a leer o a releer. De hecho, cuando vi la portada en tu blog, ya me entró un hormigueo en los dedos...
Gran elección la de esa edición. De hecho, yo tengo cuatro: la que citas, la de Alianza, una francesa, y la de mi primera lectura, en la colección Juvenil Cadete (¡Qué tiempos!).

Un saludo!