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Un Mundo en Guerra. Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial, de Richard Holmes

La génesis de este libro son las entrevistas realizadas para la serie documental El Mundo en Guerra, producida por Thames Television, y que ya marcó un hito en su época. Por supuesto, siempre se rueda más metraje del que aparece en el producto final y, pasados los años, las entrevistas mismas y el material de las mismas que no apareció en la serie eran un magnífico material complementario por boca de los protagonistas del conflicto.
Era posible, pues, transcribirlas, reordenarlas temática y cronológicamente y ponerlas en un libro, lo que proporcionaría un valioso punto de vista historiográfico. Además, la época en la que se realizó la serie era la idónea: había pasado suficiente tiempo desde el conflicto como para que las opiniones que se vertieran hubieran sido mediatizadas, y para que los protagonistas se expresaran sin ambages. Unos años más tarde, buena parte de estos protagonistas ya habría muerto, de manera que esta entrevista colectiva hubiera resultado, si no imposible, sí cuando menos escasa o incompleta.
¿Y quiénes son estos protagonistas? Desde militares y políticos como el general Antonov, el general Mark Clark, el almirante Karl Dönitz, general Jimmy Doolittle, Anhony Eden, ministro de Asuntos Exteriores británico, capitán Mitsuo Fushida, que dirigió el ataque sobre Pearl Harbor, Adolf Gallnd, as de la aviación alemana, Ewald-Heinrich von Kleist-Schmenzin, conjurado en el plan para asesinar a Hitler, general Hasso von Manteuffel, estratega de carros de combate que se enfrentó con las tropas de Patton en Lorena, Mountbatten, jefe supremo de las fuerzas aliadas en el Sudeste Asiático, Saburo Sakai, as de la aviación japonesa, coronel James Stewart, de la fuerza aérea estadounidense (y actor, claro), Paul Tibbets, piloto del "Enola Gay", etc. 
Intelectuales como J. B. Priestley, John Kenneth Galbraith y Lawrence Durrell; supervivientes de los campos de exterminio como Primo Levi y Rita Boas-Koupmann; y guardianes de esos campos, como Richard Bock o Wilhelm Höttl, que trabajó con Adolf Eichmann.
Y los "desconocidos", claro: Noel Gardiner, soldado neozelandés del VIII Ejército, Bertie Good, cocinero de un transbordador en Dunquerque, Lenly Cotton, marine en Okinawa, Anton Bosnik, defensor de Stalingrado...
Y muchos más. Más de 250 personas que estuvieron allí y narran lo que vieron.
Por supuesto, lo que setaca en este libro es su carácter oral. No se trata de que teoricen sobre los hechos, sino de que presten testimonio. ¿Subjetivo? Por descontado, pero para eso sirve la abundancia de entrevistados diferentes sobre un mismo tema, para poder explicar las versiones y alcanzar una visión global.
Que, por muy subjetiva que sea, en la mayoría de casis suena (y se ratifica) verídica. Hay excepciones, claro. Es seguro que Adolf Galland, as de la aviación nazi, pero también participante en el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil Española, se calla muchas cosas. Y que el mariscal del aire británico sir Arthur harris, jefe de la Unidad de Bombardeos, exacerbe su defensa de la utilidad de bombardear objetivos civiles alemanes. O que Albert Speer, uno de los que siempre estuvieron en el círculo próximo a Hitler, se autojustifique de continuo y, más que cínicamente, se considere una víctima del "espejismo Hitler". Aunque hay que agradecer, muy tristemente, eso sí, la sinceridad de Naoki Hoshino, ideólogo fascista japonés, que no sólo no muestra arrepentimiento, sino que justifica todas las acciones de guerra del Japón.
Pero en suma, el documento es valioso. Se trate de gentes que tenían una visión de conjunto o de personas que relatan la pequeña o gran parte que del conflicto les tocó vivir, esos testimonios valen en ocasiones más que tratados enteros de historia.
Porque, más allá de las letras y las cifras, la historia está compuesta de seres humanos. Algo que conviene no olvidar.

(The World at War. THe Landmark Oral History from the Previously Unpublished Archives)
Ed. Crítica, col. Memoria Crítica
Barcelona, 2008 [2007]
Basado en la serie The World at War (The World at War Series)

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Los Caballeros de la Mesa Cuadrada y Sus Locos Seguidores, de Terry Gilliam y Terry Jones

SESIÓN MATINAL 

(Monty Python and the Holy Grail); 1795

Director: Terry Gilliam y Terry Jones; Guión: Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin; Intérpretes: Graham Chapman (Rey Arturo / Voz de Dios / Cabeza central / Guardia con hipo), John Cleese (Segundo guardia de la golondrina / Caballero Negro / Tercer campesino / Sir Lancelot el Bravo / Guardia Francés / Tim el Encantador), Terry Gilliam (Patsy / Caballero Verde / Anciano guardián del puente / Sir Bors / Mano de gorila), Eric Idle (Recogedor de muertos / Primer campesino / Sir Robin el No-tan-valiente-como-Sir Lancelot / Primer guardián del castillo del pantano / Concorde / Roger del arbusto / Hermano Maynard), Terry Jones (Madre de Dennis / Sir Bedevere / Cabeza izquierda / Príncipe Herbert) , Michael Palin (Primer guardia de la golondrina / Dennis / Segundo campesino / Cabeza derecha / Sir Galahad el Puro / Narrador / Rey del Castillo del Pantano / Hermano del Hermano Maynard / Líder de los Caballeros que Dicen NI); Dir. de fotografía: Terry Bedford; Animación: Terry Gilliam; Música: Neil Innes; Diseño de producción: Roy Smith.

Toda crítica a esta película es fútil. Se ha objetado su gusto, su humor, su cohesión, se le han puesto peros a todo. Y a mí me sigue encantando esta película, me sigo riendo como el primer día y, pasadas ya décadas desde su estreno, me gusta que algunos de sus integrantes hayan pasado a ser frases comunes en la conversación.
La disparatada versión que hicieron los Monty Python de los mitos artúricos y la época medieval tiene muchos méritos, pero destaquemos uno que normalmente se pasa por alto. Todavía no había llegado a la gran pantalla la desmitificación de la Edad Media, de modo que los humoristas británicos se adelantaron, y mucho, en este aspecto. La Edad Media de los Python parece más cercana a la realidad que cualesquiera de las relucientes producciones de Hollywood, y que muchas películas que han venido después y se tildan de realistas.
Y, por supuesto, el humor. Visto hoy, no está de más repetir que los Monty Python transgredieron todas las normas, atravesaron barreras, llegaron mucho más allá de lo que cualquier humorista hubiera podido soñar y, en resumen, abrieron un camino que ha sido seguido por mucha gente, aunque no siempre con la misma inteligencia. Humor absurdo, surreal, pero sobre todo subversivo. En ocasiones decantado a la sátira, en otras al humor por el humor, pero nunca, jamás, contemporizando. Los muchos que, como yo, sabemos lo que el humor en cualquier lengua les debe, atesoramos su producción como un legado para las generaciones que nos siguen. Y el milagro se produce: siguen sorprendiendo y siguen gustando como el primer día.

Tráiler:

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Jazz Porque Sí: Jay Jay Johnson en el Shrine Auditorium

Es siempre un placer reencontrarse con el mejor trombonista de jazz de la historia, tanto del jazz moderno como del clásico, con permiso de los muchos y buenos que hubo. Pero es que J. J. Johnson, llamado Jay Jay, lo tenía todo: técnica, por supuesto, pero también inspiración.
En este concierto enmarcado en las giras del Jazz at the Philarmonic que organizaba Norman Granz, lo encontramos en extremo bien acompañado. Jay Jay Johnson al trombón, claro, pero junto a él Stan Getz al saxo tenor, y la rítmica de Oscar Peterson, con éste al piano, Herb Ellis a la guitarra y Ray Brown al contrabajo, más el batería Connie Kay.
Para empezar en alto, animando al público, nada mejor que Billie's Bounce, que tiene unos solos enormes de buenos por parte de Jay Jay y de Getz; sigue My Funny Valentine, con Johnson delicado y preciso; Crazy Rhythm, vuelta al tiempo rápido y vuelta a las diabluras a dúo de Johnson y Getz, porque se percibe que se entienden a la perfección; en Yesterdays, J. J. Johnson será el protagonista de la pieza, y si anteriormente hablábamos de delicadeza, qué podemos decir de esta balada: lo que hace J. J. es sencillamente impresionante; y el tema de Oscar Pettiford, Blues in the Closet, uno de mis favoritos, y una composición difícil. Aquí resuelta con maestría por todos.
Tras este magnífico concierto, nos encontraremos con el trombón de Johnson en estudio, en sexteto completado con el estupendo Benny Golson al tenor, Kenny Dorham a la trompeta, Wynton Kelly al piano, Paul Chambers al contrabajo y Max Roach a la batería. Escucharemos un espléndido Out of the Past, composición del propio Golson.
Sigan atentamente las explicaciones y valoraciones del Cifu, que valen siempre la pena, y que disfruten de la música.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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Mi Querida Esposa, de Roald Dahl

La especialidad de Roald Dahl era el cuento de choque, el de final inesperado. Sin embargo, y antes de alcanzar su efecto, Dahl solía disponer los escenarios de sus relatos en ambientes anodinos, casi triviales, de los cuales surgía lo inesperado (y de ahí el título de la colección de relatos), pero un inesperado que muchas veces era grotesco.
El parentesco de sus relatos con los cuentos crueles del estilo de Villiers de L'Isle-Adam es patente, pero Roald Dahl siempre tuvo muy en cuenta la cercanía de estos ambientes con el lector, de modo que la credibilidad que crea garantizara que nunca abandonara la lectura en la escalada de hechos subsiguiete.
Pocos de sus relatos son más crueles que este Mi Querida Esposa. En él nos encontramos a una pareja que está esperando a otra para que pasen un fin de semana en su casa. Apenas se conocen, pero los visitantes tienen el aval de ser buenos jugadores de cartas.
Todo es absolutamente normal, salvo cierta tensión en la pareja visitante. Una tensión que lleva a la esposa anfitriona a desatar un juego horrible; si se portan así en público, qué no harán en privado. Y fuerza a su marido a que instale un micrófono en la habitación de los invitados.
Y ahí surge una sorpresa. No voy a explicársela, puesto que la eficaci del relato depende en gran medida de esa sorpresa, pero pueden leer el cuento en el enlace que figura al pie de esta reseña.
Una vez lo hayan leído, creo que estarán de acuerdo conmigo en que es uno de las mejores narraciones que existen sobre la ruindad humana y sobre ese lado oscuro que existe en casi todos nosotros, pero que más o menos bien controlamos. No sólo el hecho de espiar a los visitantes, por el puro placer de entrometerse en su vida, es cruel, sino que después se desarrolla esta maldad con todas sus consecuencias. Uno casi siente piedad por los visitantes, aunque tampoco ellos están libres de esa oscuridad de alma, tanto hacia los demás como entre sí.

(My Lady Love, My Dove)
En Relatos de lo Inesperado
Argos Vergara
Barcelona, 1980 [1979]

Existe reedición en Ed. Anagrama

Texto en castellano de Mi Querida Esposa

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Torn de Nit, de Agustí Vehí

Aclaremos que Torn de Nit [Turno de Noche] ya anuncia muy honradamente en su portada que es un "vodevil negro y policial a la ampurdanesa". Si otros, como Fred Vargas, hicieran lo mismo, nos evitaríamos malentendidos. De manera que se trata de eso, una obra ciertamente vodevilesca puesta en ambiente de procedimiento policial, en este caso el del turno de noche de la policía municipal del pueblo de Vilaclara (que se parece sospechosamente a Figueres, pero bueno).
Hay que decir también que su autor, Agustí Vehí, ha sido y es guardia urbano de Figueres, de manera que, aunque lo que nos relata en esta novela es puar ficción, este dato y conversaciones recogidas de policías locales o no aquí y allá le prestan un aire de verosimilitud que espero no le cause muchos problemas a Vehí con sus mandos.
El turno de noche de marras es el compuesto por un cabo resabiado que está en el límite de responder por sus hombres ante sus mandos y mandarlos a esos mismos hombres al cuerno por su indisciplina. Dos agentes tan antiguos como el cabo, que se meten en unos berenjenales de miedo; una agente primeriza que impone ciertamente respeto, y otro agente, latinista y leguleyo que hace el papel de intelectual del grupo.
Como vodevil es, más que preguntarnos si la trama policial responde o no a las expectativas, es preciso decir si cumple con el humor. La respuesta es que sí, aunque con algunos episodios más graciosos que otros. Por descontado, el vodevil no sigue las reglas de la verosimilitud, de modo que no esperen una colección de anécdotas graciosas. Más bien lo que encontrarán son historias que van creciendo en delirio hasta llegar a lo surreal.
Sin embargo, el mérito de Vehí es, si no hacerlas creíbles, si por lo menos emplazarlas en un entorno real. Porque el ambiente de pequeña ciudad o gran pueblo está conseguido al máximo. Y, más allá del humor, hay también una especie de íntimo cariño por esa policía local (que es la auténtica "policía de proximidad" tan cacareada por los políticos), capaz de hacer la vista gorda en algunos casos y de arrestar a conocidos después de invitarles a un café. Ese cariño y la calidez de los personajes hacen que esta novela no sólo divierta, sino que también sea un reflejo de un mundo más simple que está desapareciendo. Tal vez sea reemplazado por uno más eficiente, pero seguro que no más humano.

Ed. Alrevés, col. Crims.cat
Barcelona, 2011 [2011]

Portada i sinopsi

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Todo Está Perdonado, de Rafael Reig

Para poner las cosas en su sitio, empezaremos diciendo que el lector de esta novela se encontrará con varias circunstancias chocantes. Situada temporalmente en 2008, durante la Eurocopa de fútbol, y geográficamente en Madrid, destacará rápidamente que este Madrid es navegable. Hay un canal que lo atraviesa, producto, según descubriremos, del agotamiento del petróleo en el mundo. Y también que, por ejemplo, las hostias católicas se venden en máquinas expendedoras y supermercados, convenientemente envasadas (y consagradas); precisamente con una de ellas envenenada es por donde empieza la novela, con el cadáver de Laura Gamazo y esta muerte por investigar.
Hagamos un alto, y digamos que es muy clara la genealogía de estos elementos de ciencia ficción. A poco que se piense, vendrá a la mente Blade Runner, situada también en un futuro cercano en el que una catástrofe ha cambiado algo la vida de una ciudad, pero no tanto como para no reconocerla. Qué finalidad tienen, aparte de la metáfora muy milenarista y de cambios de paradigmas que vivió la España de 2008, ganadora de la Eurocopa de fútbol, algo que tiene su importancia puesto que marca el ritmo de la novela, y a la vez abocada a la crisis que vivimos hoy, si es que tienen alguna finalidad, queda ciertamente a oscuras. Pero eso sí, son estéticamente irreprochables, y no seré yo quien se queje de esta imaginería marinera en pleno centro de Madrid.
Sigamos con el argumento. Laura Gamazo es hija de un magnate de la industria (justamente, el propietario de la envasadora de las formas consagradas), en extremo bien relacionado con todos los resortes del poder, sean cuales sean, y encarga a Menéndez, un exagente de inteligencia, y a Carlos Clot, un detective privado, la investigación del caso. Por tanto, podríamos decir que también existe el elemento policíaco. Pero sólo hasta cierto punto.
En realidad, Reig lo que hace con esta novela es dar un repaso a la historia de España, prácticamente desde la primera república hasta la actualidad, en clave de la familia Gamazo, que siempre ha estado, con diversos cambios de fortuna, por lo general ascendentes, en el centro protagonista de la Historia. Un repaso más bien desolador, si tenemos en cuenta que la tesis que parece sostenerse más en la novela es que dan igual los regímenes, quien manda es el capital, y el capital por lo común se queda siempre en las mismas manos. Y hay que decir que este repaso, Reig lo hace con una ironía fuerte que resulta muy atractiva. Que la Eurocopa sea el paisaje de fondo, refuerza el mensaje, ya que mientras suena el podemos, podemos, quienes pueden son los de siempre, y no van en calzón corto.
No es que sea una novela perfecta. Hay cierta confusión de escritura a veces, con lo que no se sabe bien quién es el centro de la historia, pero sucede sólo en un par de ocasiones. Flojea en el ritmo al final, pero eso puede ser una impresión debido al ímpetu de lo que antecede. Pero en resumen es una novela ciertamente original, bien escrita y brillantemente imaginada, aunque pueda resultar desconcertante a veces para los no avisados.

Tusquets Eds., col. Andanzas
Barcelona, 2011 [2011]

Portada y sinopsis

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Leningrad Cowboys Go America, de Aki Kaurismäki

SESIÓN MATINAL 

(Leningrad Cowboys Go America); 1989

Director: Aki Kaurismäki; Guión: Aki Kaurismäki, basado en un argumento de Sakke Järvenpää, Aki Kaurismäki y Mato Valtonen; Intérpretes: Matti Pellonpää (Vladimir, el mánager), Kari Väänänen (Igor, el tonto del pueblo), Sakke Jarvenpää (Leningrad Cowboy), Hiekki Keskinen (Leningrad Cowboy), Pimme Oinonen (Leningrad Cowboy), Silu Seppälä (Leningrad Cowboy), Mauri Sumén (Leningrad Cowboy), Mato Valtonen (Leningrad Cowboy), Pekka Virtanen (Leningrad Cowboy), Jim Jarmusch (Tratante de coches en Nueva York); Dir. de fotografía: Timo Salminen; Música: Mauri Sumén; Montaje: Raija Talvio.

No sé si será una película de culto o no, pero sí que Aki Kaurismäki, un director serio donde los haya, tiene no una sino dos películas sobre eesta banda de rock ficticia, humoradas a medio camino entre la farsa y la caricatura.
En Siberia, un funcionario del partido está escuchando tocar a una banda local. Al final, se levanta y dice: "Iros a América. Allí les gusta cualquier porquería". Y así es como se inicia esta "road movie" (que tiene una clara inspiración en Granujas a Todo Ritmo, por ejemplo); porque ni incluso los estadounidenses tienen tantas tragaderas como para considerar siquiera a los Leningrad Cowboys, de manera que les enviían a México, donde pueden tocar en una boda. Y ese es el viaje que, por carretera, emprende la más estrafalaria y extemporánea banda de rock del mundo (a mi conocimiento, la única que toca con tuba y bombardino).
El humor finlandés es algo peculiar, digámoslo ya de entrada, de modo que hay algunas cosas que chocan o que no hacen tanta gracia, pero en resumen se trata de una película simpática, que cumple con su finalidad de divertir. Y que, además, tiene una cierta visión crítica sobre el modo de vida americano que estos muchachos siberianos se encuentran. Supongo que Kaurismäki no pudo resistir la tentación de ejercer esa mirada mientras rodaba lo que en teoría es un filme intrascendente; Pero es bueno que coexistan ambas visiones, y eso hay que agradecérselo a Kaurismäki.

Tráiler: No hay tráiler esta vez, de modo que les pongo un fragmento de la película, con el que podrán captar toda su esencia.

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Jazz Porque Sí: Thelonious Monk 1957

Seguimos con el repaso a la discografía del gran genio del jazz, el inclasificable Thelonious Monk. Recuperamos completo el Bemsha Swing del final del anterior programa, con Monk, por descontado al piano, acompañado de Clark Terry a la trompeta, Sonny Rollins al saxo tenor, Paul Chambers al contrabajo y Max Roach a la batería. Verán que Monk está a una altura enorme, pero es que Max Roach está impecable en el swing y genial en su solo de batería; Clark Terry hace un gran solo, al igual que Chambers, y para qué vamos a hablar de Rollins. Un gran tema de un disco ("Brilliant Corners") que es imprescindible.
Y entonces tendremos a Monk a piano solo, interpretando April in Paris; A Ghost of a Chance; Functional, un blues-blues, pero... à la Monk; por cierto, y no está de más repetirlo, cuando se habla de Monk como el gran maestro de la disonancia en el jazz (y en lo que no es jazz, añadiría), los profanos en las cuestiones musicales (y yo mismo tengo una ignorancia musical de tamaño enciclopédico) suelen fruncir el ceño. Aclaremos que una cosa es disonancia y otra armonía. Las disonancias de Monk son armónicas; a veces sorprendentes, a veces melancólicas. Pueden sonar extrañas, pero a poco que se escuche la música de Monk, uno llega a la conclusión de que son absolutamente necesarias y que transmiten exactamente lo que su autor quería transmitir. Repetiré mil y una veces que merece la pena el esfuerzo de escuchar a Monk.
El resto del repertorio es I'm Getting Sentimental Over You; I Should Care; 'Round About Midnight y All Alone. Atentos siempre a las explicaciones del Cifu, que vales su peso en oro. Disfruten.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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La Historia de Mimi-Nashi-Hoïchi, de Lafcadio Hearn

Lafcadio Hearn es un caso singular: británico de variado pelaje (hijo de un sargento irlandés y de madre griega) nacido en 1850 en Lefkada, Islas Jónicas, y de ahí su nombre, a los diecinueve años fue enviado a vivir a los Estados Unidos, en 1887 estaba en la Martinica como corresponsal de prensa; fue enviado en 1890 al Japón, pero ahí acabó la corresponsalía. Y sin embargo, se quedó a vivir allí, y se integró por completo en la cultura japonesa. Tanto, que los japoneses lo conocieron bajo el nombre de Koizumi Yakumo.
De manera que cuando Hearn escribe sobre asuntos japoneses, poca broma. No se trata de ninguna japonesería creada por algún occidental que ha hecho el turista y ha leído un par de libros. De ello da fe que Masaki Kobayashi realizara sobre Kwaidan, que es de donde procede el relato que hoy comentamos, una memorable película, una de las más fascinantes y quintaesenciales sobre las historias de fantasmas japonesas.
Porque de eso se trata, de una historia de fantasmas. Sin embargo, tienen un toque especial, alejado del espanto gótico o no occidental. La relación de la cultura japonesa (y oriental por extensión) con el mundo de los difuntos es muy especial, y si bien sus fantasmas provocan miedo, también causan reverencia.
Les recomiendo vivamente el visionado de la película de Kobayashi, que captó rápidamente la potencia visual que conllevaban los relatos de Hearn. Pero les encarezco también a su lectura, que pueden realizar en los enlaces que figuran al pie de esta entrada.
Hallarán una historia encantadora, la de una gran batalla que se perdió, y de cómo todos aquellos que participaron en ella siguen en ese lugar, con su corte establecida hasta el fin de los tiempos. Y del monje ciego Mimi-Nashi-Hoïchi, virtuoso del biwa, una especie de laúd de cuatro cuerdas. Cuya interpretación de la balada que relata la batalla de Dan-no-ura, aquella en la que perecieron los cuerpos de los fantasmas, llama lo bastante la atención de éstos como para hacer que Hoïchi la cante cada noche.
A Hoïchi le resulta difícil compaginar sus tareas diurnas en el monasterio con las audiciones nocturnas en la corte de los Heikés, de manera que su salud se ve minada día tras día. Ante lo cual el abad tiene un método para volverlo invisible a los fantasmas y que estos no le molesten más... Pero hay una sorpresa final.
El relato de Hearn, como el resto de los que componen Kwaidan es lo más cercano que tenemos a una aproximación verdaderamente literaria a la mitología japonesa. El problema siempre ha sido que las traducciones no acaban de captar todos los matices, o que los relatos japoneses han sido mal expresados en sus lenguas de destino. Lafcadio Hearn, maravilloso puente entre ambas culturas, los transmitió con fidelidad, espíritu y carácter, haciéndolos a la vez literatura inglesa y japonesa.

(The Story of Mimi-nashi Hoichi)
Procede de la collección de relatos Kwaidan
En Horrorscope. Mitos Básicos del Cine de Terror 2 
Ed. Nostromo
Madrid, 1974 [1903]

Texto en castellano de La Historia de Mimi-Nashi-Hoïchi
Texto en inglés de Kwaidan en Project Gutenberg

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La Caída de la Casa Usher, de Edgar Allan Poe

A mi juicio el mejor relato de Edgar Allan Poe, tanto estilísticamente como en su forma, por no hablar de lo mucho que se adelantó temáticamente a la literatura posterior.
Según la misma clasificación que Poe aplicó a algunos de sus relatos, la de "cuentos de lo grotesco y lo arabesco", La Caída de la Casa Usher combina ambas tendencias, aunque con una marcada preferencia por la segunda. Un arabesco es un motivo que se repite a sí mismo, y en este relato encontramos la esencia de ese motivo reduplicándose allá donde miremos.
Empieza con la visión de esa mansión decadente, que se refleja a sí misma en las aguas de una laguna putrefacta (algo que ya anticipa el motivo que, como un ritornello tan persistente como el de El Cuervo, hallaremos por todo el relato). Encontraremos esa decadencia en el propio Roderick Usher, último de su estirpe, enfermo que personaliza en sí mismo el final de su apellido y su familia, un final decadente también, encerrado en su casa, sinestésico sensible a cualquier estímulo exterior. Es inevitable deducir que la decadencia del hombre y la de la casa son reflejos mutuos, aunque Poe deja más que claro que la dominante es la de la mente humana, que encuentra entonces (y sólo entonces) su reflejo en las grietas y ruinas del edificio. Y la sinestesia, ese sufrimiento exacerbado ante los estímulos externos, configura también una posible explicación freudiana avant Freud de esa decadencia: un retraimiento que insinúa la endogamia, tal vez el incesto, que ha llevado a la estirpe de los Usher a su final.
Porque Roderick Usher, motivo dentro de un motivo, arabesco en sí mismo, también tiene sus reflejos, sus reproducciones. La más clara, su hermana, en la que avanzado el relato descubriremos rasgos de hermana gemela, y que sufre la misma decadencia, pero agravada por otros caminos. Allá donde Roderick pide ayuda externa al narrador de la historia para que acuda a su lado, Lady Madeline ni tan siquiera muestra interés por el visitante. Proclive a la catalepsia, su "muerte" prematura desembocará en la máxima autodestrucción posible. Por parte de Roderick, porque a pesar de escuchar los esfuerzos de su hermana por salir de su tumba en la cripta, no hace nada por volverla a la vida. Por parte de Madeline, habiendo tal vez alcanzado el último estadio de la locura, porque aprovecha sus últimas fuerzas para abalanzarse sobre su hermano en un abrazo mortal.
Hay más arabescos en este relato, aunque los fundamentales los he señalado ya. Pueden leerlos, o refrescar su memoria, en los enlaces al pie de esta entrada. Volverán así a descubrir lo atmosférico que es este cuento, cómo Poe se apoya de continuo en un ambiente oscuro, opresivo, putrefacto, que a proporciona todo el carácter a la narración. Es un relato que funciona a todos los niveles y, si bien lo grotesco está presente (en la aparición de la resucitada Lady madeline), este elemento es tan necesario y está tan mesurado que no cae en el exceso. El resto del relato es un continuo implicar y no exponer, casi una descripción del subconsciente desde la mente consciente; una implicación que deja mucho a la mente del lector, que responde a los estímulos admirables que Poe lanza (y que asemejan, repito, a aquellos lanzados en El Cuervo). En su acercamiento a la locura y a la enfermedad psíquica, a la decadencia, y la expresión simbólica de las mismas (no hay que olvidar que Poe era ante todo un simbolista), La Caída de la Casa Usher anticipa la psicología freudiana y su reflejo literario, entre otras muchas características pioneras que convierten esta narración en una piedra angular de la literatura

(The Fall of the House of Usher)
En Cuentos / 1
Alianza Ed., col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 1980 [1839, revisado 1845]
Prólogo, traducción y notas de Julio Cortázar

y otras múltiples ediciones en castellano

Texto en castellano de La Caída de la Casa Usher
Texto en inglés de The Fall of the House of Usher en Project Gutenberg

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Historia del Veneno. De la Cicuta al Polonio, de Adela Muñoz Páez

De entre las diferentes formas de matar que el ser humano ha practicado a lo largo de su historia (de forma infatigable y también imaginativa), el envenenamiento siempre ha ejercido una fascinación especial, a la vez que una repulsión instintiva. Tal vez porque el mismo hecho de administrar la muerte por veneno implica una premeditación casi obligatoria. Hay que conseguir el agente, lo cual no siempre es fácil. Hay que disimular su administración, y hay que disimular sus efectos, puesto que desde siempre se ha buscado el agente letal intedetcable y/o que no despierte sospechas. También, porque suele implicar una cercanía a la víctima que, al mismo tiempo, implica una traición a su confianza.
De modo que no es difícil hallar libros que traten de este tema, aunque por lo general centrados en los envenenadores. Este libro es diferente, como veremos.
Como anuncia su subtítulo, recorreremos en sus páginas el envenenamiento desde que el más famoso de ellos, el suicidio de Sócrates (suicidio ordenado, y por tanto sentencia de muerte de estado) hiciera suficiente ruido como para convertirse en símbolo. Y seguiremos el periplo por los envenenamientos en Roma (que fueron popularizados tan bien por la serie Yo, Claudio). El áspid, o lo que fuera, que mató a Cleopatra; los Borgia, que durante siglos han sido un icono (tal vez injusto) de la política mediante el veneno.
La Inglaterra de los Estuardo, con un par de casos sonados; el mucho más sonado caso de la Brinvilliers, y el subsiguiente de la Voisin, que crearon una auténtica psicosis en la Francia de Luis XIV; las toffanas italianas y los venenos de las brujas.
La época doraa del arsénico, hasta llegar al sutil empleo de isótopos altamente radiactivos para matar, cuya sofisticación y rareza van a la par que su crueldad, y sus siniestros designios más allá de la venganza personal.
Pero este libro no mira sólo a los asesinos. Su mirada se centra en los agentes, en el veneno en sí, y esto es original, pero también adecuado. Adela Muñoz es catedrática de química inorgánica y, aunque la visión histórica está perfectamente documentada, lo cierto es que a mí me ha encantado que se preste atención al veneno desde un punto de vista científico (tal vez porque yo provengo de ciencias, no sé). De manera que, junto a sus usos probados o sospechados, la autora recorre los orígenes, propiedades y efectos (a veces beneficiosos; la toxicidad en muchas ocasiones depende de la cantidad) de los agentes tóxicos que causan la muerte. Puesto que no siempre lo tóxico es criminal, hallaremos referenciado el envenenamiento por mercurio, así como los cócteles de las inyecciones letales para la pena de muerte. O el uso del mercurio y el arsénico para el tratamiento de la sífilis, por ejemplo.
Insisto en que historias criminales del veneno hay muchas; hasta el punto de ser repetitivas. Esta que Adela Muñoz nos presenta va un paso más allá; un paso necesario, documentado y riguroso que proporciona a este libro un carácter imprescindible, y que tiene todo el aspecto de ser el escrito sobre el cual todo lo que se diga a partir de ahora sobre el tema deberá basarse. Ustedes saben que muchas veces me he quejado de la debilidad de los ensayos españoles freente a los anglosajones. No siempre sucede así, e Historia del Veneno es un ensayo modelo en su género.

Ed. Debate, col. Historia
Barcelona, 20122 [2012]

Portada y sinopsis

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Jazz Porque Sí: Pat Metheny en Filadelfia

Y no sólo Pat Metheny. Claro que si les anuncio el grupo Parallel Realities, probablemente muy pocos sabrían de qué músicos hablamos. Porque músicos son, y gigantes. Aparte del genial guitarrista Pat Metheny, ni más ni menos que componen este grupo Herbie Hancock al piano y teclados, Dave Holland al contrabajo y Jack DeJohnette a la batería. Todos ellos estrellas del jazz por sí mismas. Imagínense reunidas. O no se lo imaginen, y escúchenlo. Va a ser un concierto de un jazz contemporáneo sin concesiones, sin extravagancias, pero en el que la música es la reina. Entre otras cosas, porque todos han sido innovadores en sus instrumentos respectivos, y todos han alcanzado un nivel de excelencia musical que los ha situado por encima del resto. Que se reunieran en pie de igualdad, sin personalismos, es a la vez un triunfo y un lujo.
Interpretarán Shadow Dance; Indigo Dreamscapes; Nine Over Reggae; Solar; The Good Life; Blue; Eye of the Hurricane; The Bat; Cantaloupe Island; y Silver Hollow
Estén atentos a las explicaciones del Cifu, y disfruten de este grupo que reúne a cuatro de los mejores músicos actuales en jazz.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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El Hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford

SESIÓN MATINAL 

(The Man Who Shot Liberty Valance); 1962

Director: John Ford; Guión: James Warner Bellah, Willis Goldbeck; Intérpretes: James Stewart (Ransom Stoddard), John Wayne (Tom Doniphon), Vera Miles (Hallie Stoddard), Lee Marvin (Liberty Valance), Edmond O'Brien (Dutton Peabody), Andy Devine (marshal Link Appleyard), Jeanette Nolan (Nora Ericson), John Qualen (Peter Ericson), Ken Murray (Doc Willoughby), Woody Strode (Pompey), Lee Van Cleef (Reese), Strother Martin (Floyd), John Carradine (Comandante Cassius Starbuckle); Dir. de fotografía: William H. Clothier; Música: Cyril Mockridge.

A estas alturas, poco hay que decir sobre un western que ha sido calificado como de los mejores de la historia. Sin embargo, en su época no fue así. Fue considerado un fracaso de su director y sus protagonistas. Si lo miramos bien, y teniendo en cuenta los parámetros de la época, no era de extrañar. Tenía poca acción, la situación amorosa se resolvía antes de ser incluso planteada (puesto que la historia se narra mediante un flashback), y no relataba ninguna de las grandes ni pequeñas épicas del oeste. Además, las expectativas de partida eran grandes al contar con un dúo protagonista inmenso, como era Wayne / Stewart, y lo minimalista de la película las defraudaba.
Por descontado, el tiempo ha asentado las cosas, y este filme se ha convertido en una maravilla de planteamiento, de guión y de reflexión sobre el propio western y la historia de la conquista del Oeste en general.
En una épica en la que la expresión "western crepuscular" estaba por inventarse, Ford se atrvía a narrar una historia en la que justamente ese espíritu pionero era puesto en cuestión en su brutalidad, prefiriendo claramente la legalidad y el progreso ordenado. Y, en un alarde que ya querrían para sí muchas películas desmitificadoras, también cuestionaba cómo se había narrado esa conquista, y cómo debió ser en realidad. La frase lapidaria "cuando la leyenda se convierte en hecho, yo narro la leyenda", no es sino una de las mejores definiciones de cómo los mitos pueden llegar a serlo, ya sea con justificación o sin ella.
Aparte sus valores argumentales y de fondo, las virtudes de John Ford adornan este filme: dirección mesurada, algunos aspectos humorísticos y otros de tensión, y unos actores perfectamente dirigidos que se desenvuelven en ambientes siempre bien escogidos. Una joya.

Tráiler:

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Los Pájaros de Baden-Baden, de Ignacio Aldecoa

Los mentados pájaros son aquellas gentes que pululan por Madrid en los meses estivales; ya se sabe, "Madrid, en verano y solo, Baden-Baden". Claro que la visión que Aldecoa tiene de estos pájaros lo es todo menos idílica.
En Madrid y sola se halla una mujer, ya madura, escritora de un libro forzosamente ilustrado con fotografías. Y en ese Madrid la hallamos en diversos escenarios, recibiendo insinuaciones por parte de las más diversas gentes, desde un buen amigo hasta el marido de su mejor amiga, y al mismo tiempo enamorándose del fotógrafo de su libro, un muchacho más joven, que sin embargo sólo quiere mantener una aventura ¿de verano? Tal vez. Quizá, algo más, puede que algo menos. En todo caso nada estable ni que dé a la protagonista un sentido a su tedio.
Porque el auténtico protagonista es el tedio, la abulia de una clase burguesa anclada en una ciudad que, forzadamente, en verano debe servir de válvula de escape a la insulsa moralidad que reina durante todo el año. El paisaje es desolador. Ni Madrid es Baden-Baden, puesto que no es posible escapar de las propias convenciones, ni los madrileños que quedan solos son esa especie de aventureros que poblarían el balneario. La vulgaridad de todo es atroz, una característica que Aldecoa, el mejor escritor de relatos que ha tenido la litaratura española, siempre ha tenido un cuidado extremo en reflejar (convirtiéndose así en narrador social, aunque en el caso de Aldecoa, la literatura pesa muchísimo más que la carga ideológica). La crítica a la burguesía enorme. La protagonista, que acaba asqueada de ese Madrid / Baden-Baden, es a su vez una mujer frustrada en todo. No sabemos sobre qué trata su libro, pero intuimos gracias a Aldecoa que no es sino un divertimento más, una intrascendencia revestida de oropel.
Los Pájaros de Baden-Baden es un relato maestro, contenido, enigmático tal vez, pero que se construye a sí mismo para proporcionar un cuadro completo de una soledad que vive y medra en el tedio vital, en la apenas nada. Y esto se construye mediante una narración precisa, psicológica y moral (que no moralizante) que resulta fácil de leer, pero en extremo difícil de escribir.

En Cuentos Completos, 2
Alianza Ed., col. El Libro de Bolsillo
Madrid, 17936 [1965]

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Amos de la Guerra. El Corazón del Conflicto 1939-1945, de Simon Berthon y Joanna Potts

Dentro de las muchas historias sobre la Segunda Guerra Mundial que han surgido en los últimos tiempos, parece haber una cierta competición en la búsqueda de la originalidad. La verdad es que, a nivel general (otra cosa es en aspectos muy concretos), por mucho que se vayan desclasificando documentos y se haya accedido a los codiciados archivos de la Unión Soviética, a nivel general, lo que podríamos llamar la historia mayor o a grandes rasgos, muy poco nuevo viene a modificar lo ya sabido desde hace décadas.
Este Amos de la Guerra (una traducción más correcta hubiera sido "Señores de la Guerra", pero este término hoy día parece tener otras connotaciones) se centra en las relaciones que mantuvieron entre sí los cuatro grandes líderes del conflicto, Churchill, Eisenhower, Hitler y Stalin. En realidad, sólo entre Churchill, Eisenhower y Stalin, que fueron los que se relacionaron en persona y por otros medios, como aliados que eran. Hitler está porque debe estar, y porque algo dijo (a veces cierto, muchas otras erróneo) sobre los otros tres líderes, aunque tampoco tenemos referencias directas, sino a través de Goebbels.
Dejando sentado esto, lo que hay de nuevo en este libro es muy poco. Cierto, diarios inéditos de personalidades muy cercanas a estos corazones de poder, como por ejemplo el de Iván Maiski, embajador soviético en Londres, o ciertos documentos desclasificados del MI5 británico (debidos a la investigación de Joanna Potts) sobre la actividad del espionaje soviético en Gran Bretaña, incluyendo los famosos topos introducidos en los servicios secretos, y que uno sospecha que pueden dar lugar a un apasionante libro sobre el espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Pero por lo demás, muy poco nuevo. Que Churchill fue el perdedor de la partida a tres; que Eisenhower pecó de ingenuo en sus relaciones con Stalin y se dejó engañar por éste; que Stalin no tenía la menor intención de cumplir sus compromisos. Todo esto ya se sabía.
Pero no siempre la novedad justifica un libro. Y en este caso lo que le da razón de ser es hablar únicamente de estas relaciones (que fueron muy decisivas, no hay que negarlo) como tema del ensayo, con sólo la mera situación temporal sobre los acontecimientos. En resumen, siempre ocupan un espacio en las historias generales sobre este conflicto, pero aquí están detalladas, documentadas en primera persona o con testigos directos, y pueden verse las evoluciones psicológicas, tácticas, engaños y aspiraciones de cada uno. Y el resultado, como también se sabía, es que entre los aliados hubo de todo menos confianza; y más que algún momento de juego sucio. Así es la guerra.

(Warlords. The Heart of Conflict 1939-1945)
Eds. Destino, col. Imago Mundi
Barcelona, 2007 [2005]

1545_1_Amosdelaguerra.jpg
Simon Berthon / Joanna Potts
Una forma distinta de contar la Segunda Guerra Mundial: a través de los ojos y las mentes de sus cuatro grandes protagonistas.

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Piratas y Mar Azul, de Arthur Conan Doyle

A Conan Doyle el personaje de Sherlock Holmes le puede, aplastando casi totalmente al escritor. Algunos fieles ya se sorprendieron al descubrir al autor de novela histórica que era Conan Doyle; y yo tenía mucho interés en echar mano de Pirates and Blue Water, recuperado en castellano en esta edición, más que nada porque la combinación Conan Doyle e historias de piratas prometía.
Y no defrauda. Prueba de lo que he apuntado con anterioridad es que, personalmente, sé que Sherlock Holmes nació un 6 de enero, pero desconocía que Arthur Conan Doyle hubiera sido médico naval. Viene a cuento porque en este tipo de historias la verosimilitud se agradece, y Conan Doyle es capaz de emplear un lenguaje marinero con propiedad y en el momento adecuado, dando a los relatos un carácter natural (y aquí hay que destacar la labor del traductor, Amando Lázaro Ros).
En cuanto a los relatos, abre el libro una tetralogía dedicada al pirata (imaginario) Sharkey (El Capitán Sharkey y el Regreso a Inglaterra del Gobernador de Saint Kitt; El Trato que Dio el Capitán Sharkey a Stephen Craddock; Cómo Castigó a Sharkey el capitán del Portobello; y Cómo Copley Banks Mató al Capitán Sharkey). Pirata del ocaso de la Edad de Oro de la Piratería, brutal y sanguinario, pero revestido no obstante de algunas de esas características románticas que hacen la figura del filibustero a la vez atrayente y repugnante. Y con algunos detalles en estos relatos que se tiene la impresión fueron aprovechados por los guionistas de Hollywood con posterioridad.
El Slapping Sal es una aventura de la armada británica en el Caribe, durante las guerras napoleónicas, contada con estilo y ritmo, y que no desmerece algunas de las mejores páginas de Patrick O'Brian.
Otros relatos, como El Demonio de la Tonelería, El Cofre Pintado a Franjas o Aquella Cajita Cuadrada son enigmas que podrían haber interesado a un Sherlock Holmes marinero y colonial.
La Relación de J. Habakuk Jephson es tal vez el texto más conocido de los recogidos aquí, porque fue la explicación que Conan Doyle quiso dar al misterio del Marie Celeste. Pero es conveniente tenerlo donde corresponde, que es acompañado de los otros relatos marineros de su autor, como los ya citados y El Capitán del Polestar y El Viaje de Mr Jelland, que completan el volumen.
En suma, una colección temática de relatos de un gran narrador que se disfrutan inmensamente desde el primero al último, y que es afortunado volver a tener a disposición de los lectores.

(The Conan Doyle Stories: Pirates and Blue Water)
Eds. del Viento, col. Viento Simún
La Coruña, 2011 [1883-1911]
Trad. de Amando Lázaro Ros

Portada y sinopsis

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Noche y Niebla, de Alain Resnais

SESIÓN MATINAL 

(Nuit et Brouillard); 1955

Director: Alain Resnais; Montaje: Alain Resnais; Dir. de fotografía: Ghislain Cloquet, Sacha Vierny.

Noche y Niebla, la expresión nazi empleada para aquellos que tenían que desaparecer en la noche y la niebla, para que no se volviera a saber nada más de ellos, es el título de un documental de Resnais sobre los campos de concentración, que combina imágenes de archivo sobre el Holocausto con imágenes actuales del campo de exterminio de Auschwitz.
Cinematográfica, formalmente, el montaje de tales imágenes y la combinación de las mismas es de una brillantez poco alcanzada en el género documental. Temáticamente, la sobriedad que muestra el filme de Resnais es sobrecogedora, acentuada todavía más por su concisión (apenas treinta minutos).
Alguien definió Noche y Niebla como "un documental de una gran dignidad". Y es así. Una dignidad que tanto proviene del respeto del director y las imágenes que emplea como de la dignidad que tuvieron las víctimas en un mundo indigno.

Filme: Pueden ver este documental en su integridad, en versión original con subtítulos en castellano, en el archivo de YouTube que ha colgado ElSoldadoRaso:


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Jazz Porque Sí: Charlie Christian en directo (III)

Seguimos encontrándonos con lo que Charlie Christian dejó grabado en directo. No está de más recordar que Christian, de carrera demasiado breve, es el guitarrista que, si la guitarra de jazz de hoy suena como suena, es gracias a él. Habrá evolucionado, sin duda, pero la técnica, las ideas, la utilización armónica, todo ello lo había ya anticipado Christian. Y se puede decir sin duda que no hay un sólo guitarrista de jazz moderno que no deba algo, directa o indirectamente, a Charlie Christian. Y por lo general, le deben mucho.
Lo encontramos aquí en un tema que es una jam-session, en el Carnegie Hall, en la velada que se ha denominado "From Spirituals to Swing". En este O Lady Be Good Christian está en la orquesta de Count Basie, que improvisa un riff sobre el tema mientras los solistas se suceden. Particularmente al piano, con Count Basie, Albert Ammons, Meade Lux Lewis, etc., pero Christian tiene unos solos preciosos.
Después recuperaremos el sexteto de Benny Goodman, con los temas Pick a Rib (con un sonido espantoso, pero qué se le va a hacer, esto es arqueología musical); Till Tom Special; Gone with What Wind en dos versiones de diferentes días; The Sheik of Araby; Soft Winds; y Six Appeals, juego de palabras entre sexappeal i el número seis del sexteto.
Por descontado, no sólo escucharemos a Christian, en rítmica o en solo, sino también a Goodman, a Lionel Hampton al vibráfono, a Nick Fatool a la batería, etc. Lo cual es un placer. Atentos a las explicaciones del Cifu, que les pondrá en situación respecto a Christian y a los componentes del sexteto, y que disfruten.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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El Puente Sobre el Río del Búho, de Ambrose Bierce

El relato más famoso de Ambrose Bierce, y uno que sigue siendo sorprendente hoy. Se anticipó a muchos otros similares que se escribieron después, y tanto su ambientación realista pero su desarrollo psicológico de ensoñación lo sitúan tanto en la narrativa más naturalista como en el umbral de la fantástica, y ha sido considerado con justicia como un cuento de terror psicológico. Sin embargo, es el lector el que escoge el camino de interpretación.
Para aquellos que no hayan leído todavía el relato, no voy a destripárselo. Está tan bien escrito que es una unidad cuyo argumento no puede disociarse en partes. De manera que, antes de seguir adelante, lean el cuento en los enlaces que figuran al pie de esta reseña y después, si quieren, vean lo que este comentarista tiene que decir. No digan que no les avisé.
El inicio y desarrollo parece en la línea de uno de los "cuentos de soldados" que Bierce escribía con vividez y sentido crítico respecto a la guerra. Bierce no nos ahorra descripciones del pelotón de ejecución que va a ahorcar a un espía en el puente sobre el río del Búho. Incluso nos describe quién es el hombre que va a ser ajusticiado, justificando que vista ropas civiles, y el porqué. Lo hace mediante un monólogo interior del condenado, en el que, de repente, descubrimos su ansia de vivir. Y entonces hay un momento en que Bierce tiene una inspiración genial, y cuando el reo inicia la caída, suspende el tiempo narrativo. Apenas nos damos cuenta, pero si repasan el texto verán que es así.
Se inicia la historia de la huida de Peyton Farquhar. Por una especie de milagro, la cuerda se ha roto, y ha caído en el río. Y se culmina con éxito. Hasta que el lector descubre, en el final del relato, que toda esa huida ha sido una ensoñación, y que Farquhar ha sido realmente ahorcado.
Insisto en que esa suspensión del tiempo es particularmente vívida y genial. Esa condensación de acontecimientos que se desarrollan en la mente y se concentran en unas décimas de segundo en la vida real es uno de los mejores ingenios narrativos que jamás se hayan escrito, y lo que confiere al relato su fuerza. Si, además, viene escrito por la pluma de Ambrose Bierce, entonces se hace obra maestra.

(An Occurrence at Owl Creek Bridge) 
En Cuentos de Soldados y Civiles
Eds. Orión
Buenos Aires, 1975 [1891]
Trad. de José Bianco

Texto en castellano de El Incidente del Puente del Búho
Texto en inglés de An Occurrence at Owl Creek Bridge en Project Gutenberg

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Intemperie, de Jesús Carrasco

Es difícil dar idea de la brillantez de esta novela examinando sus componentes por separado. Sin embargo, el oficio del que reseña parece ser justamente ese, el de analizar, de modo que tendremos que pasar por ello. No obstante, déjenme adelantarles que Intemperie es una novela en la que sus componentes no suman, sino que se multiplican entre sí, haciendo de su totalidad una obra maestra.
El relato se inicia en un agujero donde el protagonista se oculta de una partida que lo está buscando. No sabemos si el muchacho se ha escapado o está huyendo, no sabemos si el alguacil y sus ayudantes lo buscan o lo persiguen, desconocemos el destino del muchacho si lo encuentran, si será una reprimenda, un castigo, una pena o algo peor. Pero el aire es siniestro; algo grave ha sucedido, aunque no sepamos qué, y ese aire se vuelve opresión, la del agujero en el que ocultarse, pero también la de la estrechez del mundo del perseguido frente al perseguidor.
Cuando sale del escondite, la sensación de amenaza no desaparece. El mundo es inmenso, llano, sin escondites, hostil. No hay nombres, no hay causas, no hay referencias temporales. Suponemos que es una región árida de España, más inhóspita aún por una sequía que dura años, pero eso es sólo suposición del lector. Podría suceder la acción en los años cincuenta o sesenta, o tal vez en un lugar especialmente atrasado durante los setenta, pero, de nuevo, eso son conjeturas.
El caso es que esta inconcreción, añadida a un paisaje agresivo, casi maldito, enorme en su extensión y por tanto en la amenaza, no hace sino proporcionar a ese territorio un carácter mítico, que se transmite a la historia. Porque, en efecto, la soledad del perseguido, lo ominoso de los perseguidores, lo desolado del lugar, todo ello va de lo pequeño a lo enorme, casi a lo arquetípico.
En su huida sin destino, sólo con una dirección (el norte), el muchacho se encuentra con un cabrero. Quien, sin hacer preguntas, ayuda al muchacho. Tal vez porque intuye, o más bien huele en él, el temor del animal acorralado. Si lo anterior era una novela que se basaba en la continuidad de los acontecimientos para seguir adelante, ahora se produce un cambio sutil pero lógico, como es hacerse novela de iniciación. ¿A qué? Al paso a la edad adulta, por supuesto, pero también a la superación de la desconfianza, al reconocimiento de los sentimientos sinceros, a diferenciar el bien y el mal, a contemplar lo peor y lo mejor del ser humano; a contemplar la muerte. Una iniciación que, empleando el texto como metáfora, va desde el mundo estrecho y limitado que representa el agujero del inicio a la inmensidad del cielo abierto que finaliza la novela.
El resto y cómo se desarrolla, tiene que ser patrimonio del lector, y no voy a cometer el pecado de destriparlo. Pero hay que decir lo difícil que es mantener la tensión en una obra literaria. Jesús Carrasco lo consigue desde la primera frase a la última.
Y, no menos importante, esta novela lo consigue todo mediante el lenguaje. Su argumento no sería apenas nada sin el apoyo de una escritura medida, sobria, con un vocabulario preciso y rico; este lenguaje ha motivado que Pere Gimferrer haya evocado a Miguel Delibes, y no le falta razón. La lengua que usa Carrasco está dotada de una aparente sencillez que en realidad es precisión. De una complejidad y riqueza que logra hacerse comprensible de inmediato, como estilaba Delibes.
este lenguaje deslumbra, porque no es usual hallar un escritor con semejante dominio. Pero además, si hemos dicho que el libro no sería nada sin su lenguaje, éste por sí solo no significaría nada sin la historia que relata. Ambos se conjugan para resultar en una novela prodigiosa, tanto más por ser una primera novela. Pero que se sitúa entre las mejores (primeras o no) escritas en el último medio siglo en España.

Ed. Seix Barral, col. Biblioteca Breve
Barcelona, 2013 [2012]

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Un debut literario con alma de clásico. La riqueza de Miguel Delibes y la fuerza de Cormac McCarthy fundidas en una voz propia.

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HHhH, de Laurent Binet

Aclaremos en primer lugar el enigma de su título. HHhH son las iniciales de la frase "Himmlers Hirn heißt Heydrich", el cerebro de Himmler se llama Heydrich, ubn aforismo que se popularizó entre los SS. Por si no están al caso, Heinrich Himmler era el jefe supremo de las SS y la Gestapo, pero Reinhard Heydrich fue el auténtico cerebro y brazo ejecutor de muchas de sus políticas, incluyendo la Solución Final o als represiones de los movimientos de resistencia. Siempre con una eficiencia suma y, por descontado, despiadad.
También fue Protector del Reich para Bohemia y Moravia, el resto rebelde de lo que quedó de la anexión de los Sudetes, la intependencia títere de Eslovaquia y la liquidación como estado de Checoslovaquia, el país sacrificado por Chamberlain en aras del apaciguamiento. Y en tal calidad fue muerto en Praga por paracaidistas checos en un atentado que conmovió a los Aliados, a los nazis, y que originó una represión (por ejemplo, la destrucción total del pueblo y los habitantes de Lidice) doliente y brutal, sin embargo asumida con heroísmo por el pueblo checo.
Esta novela, sobre cuya forma entraremos en breve, relata lo que se sabe sobre la Operación Antropoide, la preparación y realización de ese atentado, y sobre los protagonistas del mismo.
hablar de la forma es importante, puesto que, a pesar de estar avisados por la cita de Ósip Mandelshtam (de El Final de la Novela) que inicia el libro, el lector se puede ver sorprendido por la inclusión del autor y sus vivencias, no tanto como personaje como en forma de un narrador subjetivo de lo que relata, pero también del proceso de creación de lo que se narra. Llegado a un punto, Binet (que obtuvo el premio Goncourt a la primera novela en 2010 por este libro), afirma qye está escribiendo una infranovela, sea lo que sea eso; ciertamente, todo el texto es un cuestionamiento permanente de la fabulación del hecho histórico y su conversión en narrativa. Binet desea conservar la narratividad sin entrar en la narración, y eso a veces es un acierto, pero en otras, sencillamente es un desvío del tema principal. Pero no se puede negar que Binet tiene derecho a plantearse estos dilemas morales del escritor (que tienen mucho que ver con el poner en boca de personas muy realespalabras que probablemente sólo pronuncia el autor); y sin embargo, en un texto  notable en su conjunto, cuando mejor funciona Binet es cuando se deja llevar por la narración (sólidamente basada en hechos reales) sobre el atentado y la caza posterior de los paracaidistas checos. Para acabar con la cuestión de la forma, sólo quiero indicar que esta infra o no-novela funciona bien gracias a que todo lo que rodeó a Operación Antropoide y sus protagonistas, incluyendo al malvado principal, Heydrich, era ya fascinante de por sí; otra cosa sería aplicar esta filosofía no-novelística a otros acontecimientos, y sospecho que en esos casos el resultado sería un fracaso.
Pero fuera de su forma, y hay que insistir en ello, el suceso real siempre tuvo la fascinación de lo novelístico. Heydrich era ya un epítome, si no de maldad, sí de frialdad dentro de la maldad. Los lectores que no lo conozcan descubrirán al personaje que descubrió y promocionó a Eichmann, el Heydrich que fue organizador de la Noche de los Cristales Rotos y de la de los Cuchillos Largos, al hombre cuyo objetivo era alcanzar la excelencia en el genocidio. Ha héroes, los patriotas checoslovacos que volvieron a su país a realizar una misión probable y posiblemente suicida, y los ciudadanos de a pie que ejercieron su parte de resistencia al invasor dando apoyo, alojamiento y comida a los comandos chechos. Hay un traidos, un paracaidista checo que delató, por dinero primero y gratis después, a sus compañeros y conciudadanos. Hay acción y hay drama. Que los hechos fueran reales tiene su importancia; es lo que da trascendencia a la narración, pero estos hechos, narrados en el estilo que fuera, ya llevarían esa trascendencia.
Pero esta novela (puesto que no limitarse a los meros hechos y dudar sobre su relato ya es convertirlos en novela) es brillante, importante y trascendente.

(HHhH)
Eds. de 1984, col. Mirmanda
Barcelona, 20112 [2009]
Trad. de Anna-Maria Corredor

Existe edición castellana en editorial Seix Barral

Portada i sinopsi de l'edició catalana

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Laurent Binet
Premio Goncourt de primera novela.

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Cuatro Páginas de la Vida, de Henry Koster, Henry Hathaway, Jean Negulesco, Howard Hawks y Henry King

SESIÓN MATINAL 

(O. Henry's Full House); 1952

Música: Alfred Newman; Narrador: John Steinbeck.

The Cop and the Anthem / El Policía y el Himno: Director: Henry Koster; Guión: Lamar Trotti; Intérpretes: Charles Laughton (Soapy), David Wayne (Horace), Marilyn Monroe (buscona); Dir. de fotografía: Lloyd Ahern.

The Clarion Call / La Llamada del Clarín: Director: Henry Hathaway; Guión: Richard Breen; Intérpretes: Dale Robertson (Barney Woods), Richard Widmark (Johnny Kernan); Dir. de fotografía: Lucien Ballard.

The Last Leaf / La Última Hoja: Director: Jean Negulesco; Guión: Ivan Goff, Ben Roberts; Intérpretes: Anne Baxter (Joanna Goodwin), Jean Peters (Susan Goodwin), Gregory Ratoff (Behrman); Dir. de fotografía: Joe MacDonald.

The Ransom of Red Chief / El Rescate de Jefe Rojo: Director: Howard Hawks; Guión: Nunnally Johnson; Intérpretes: Fred Allen (Sam "Slick" Brown), Oscar Levant (Bill Peoria); Dir. de fotografía: Milton Krasner.

The Gift of the Magi / El Regalo de los Magos: Director: Henry King; Guión: Walter Bullock; Intérpretes: Jeanne Crain (Della), Farley Granger (Jim); Dir. de fotografía: Joe MacDonald.

Cuatro páginas que en realidad son cinco. La razón del título español es que, en su estreno, por motivos de censura, o de minutaje, o vaya usted a saber que, sólo se exhibieron cuatro de las cinco historias que componen esta antología fílmica.
La historia de cómo surge esta película es que, unos pocos años antes, se había realizado un filme modesto, llamado Quartet, sobre cuatro historias de William Somerset Maugham. Pues bien, fue un éxito total de público y crítica, de modo que durante un breve tiempo Hollywood se puso manos a la obra en adaptar antologías de cuentos de autores reconocidos.
Presentado y narrado por John Streinbeck, esta película adapta cinco relatos de O. Henry, un autor tal vez no muy recordado (aunque su El Regalo de los Magos, que se incluye en esta película, cómo no, sea ya un clásico inmortal) pero que fue uno de los primeros, si no el primero, en cultivar el relato de choque, ese con un final sorprendente e inesperado.
En esta película vemos a un vagabundo empeñado en pasar las navidades en la cárcel, sin que parezca lograr su objetivo;a un policía que tiene que arrestar a un amigo de juventud con el que está en deuda; la obsesión de una enferma en que su vida va ligada a las hojas de una enredadera, y de que cuando la última vuele con el viento morirá; la historia de dos delincuentes de poca monta que secuestran a un niño que les hace la vida imposible (un argumento que ha sido pedido "prestado" por muchas otras películas y series de televisión); y por supuesto, la inmortal El Regalo de los Magos.
Con una producción espléndida y buen trabajo de los directores, las historias que componen esta antología siguen sorprendiendo y componen una película de formato poco usual, pero más que satisfactoria.


Tráiler: No existe tráiler para esta película, de manera que incluyo los títulos de crédito...

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Jazz Porque Sí: Don Byas en el Montmartre de Copenhague

Una velada auténticamente be-bop. Don Byas, un maestro del saxo tenor (llamado "Don" no como abreviatura de Donald o similares, sino por su ascendencia española) en el Montmartre de Copenhague, acompañado por una rítmica local compuesta por Bent Axen al piano, William Schipffe a la batería y un jovencísimo maestro Niels Henning Ørsted Pedersen al contrabajo.
Empieza con un Anthropology en el que podrán ver todas las cualidades de Byas, incluyendo un solo acompañado por Niels realmente impresionante. Lady Bird; la balada Yesterdays en la que se muestra brillante. Un buenísimo Billie's Bounce; un Night in Tunisia impecable, no olvidemos que Byas había estado junto al Gillespie de primera hora en la creación del bop; y escucharemos algunos compases de There'll Never Be Another You.
Una actuación que sirve para descubrir a uno de los mejores saxo tenores de todos los tiempos, un músico vibrante, potente y con una técnica excepcional. Atentos, como siempre, a los comentarios del Cifu, y que lo disfruten.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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No Hearts, No Flowers, de Barry N. Malzberg

Déjenme explicarles que, en los países anglosajones, los relatos son vistos con un respeto que en España brilla por su ausencia. Allí, cualquier revista que se precie tiene a bien publicar relatos con mucha frecuencia. Aquí, los periódicos lo hacen en verano, y casi diríamos que a desgana, para llenar pa´ginas. Y siempre de plumas conocidas, no fuera a ser que descubrieran a alguien. Pues bien, si además los relatos son humorísticos, la cosa se vuelve más delicada todavía. El humor es un género respetado, difícil de hacer y muy agradecido, pero aquí se sigue teniendo la idea de que la literatura es algo solemne, demasiado sacralizado como para que provoque risas.
Barry Malzberg, autor de ciencia ficción, ha tenido a bien escribir un pequeño relato de humor que sólo pretende eso mismo, entretener y provocar la sonrisa.
En No Hay Corazones, No Hay Flores, un periodista social de limitado éxito, bombástico y mordaz, escucha de pasada una conversación en el restaurante Stendahl's. La conversación versa sobre la intención de conmemorar el día de San Valentín, en concreto la matanza del Día de San Valentín, reproduciéndola ese mismo día. No ha podido localizar quién ha realizado el comentario, pero publica una observación al respecto en su columna.
Lo cual no será demasiado bien recibido por la banda gangsteril que ha realizado el par de asesinatos en ese día y en el mismo estilo. ¿O tal vez sí sea bien recibido? Los tiempos cambian, al fin y al cabo, y un poco de promoción bien entendida y con adecuados toques ligeros puede ser beneficiosa...
Como relato, insisto, no pretende otra cosa que provocar la sonrisa en el lector. No tiene ningún alcance moral o social, salvo tal vez la ironía de que los tiempos cambian y las formas también. Pero el humor tiene su virtud en sí mismo, y no tiene porqué tener otra justificación. Y como humor, con su trazo de personajes, su descripción de situaciones y su golpe final, es un relato perfectamente válido.

En Demons and Dreams. The Best Fantasy and Horror 2
Legend / Random Century
Londres, 1990 [1998]
Ed. de Ellen Datlow y Terri Windling

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Ventajas de Viajar en Tren, de Antonio Orejudo

Hasta último momento he estado sopesando si esta novela merecía reseñarse (en positivo, claro; en este blog no se comentan, por norma general, libros que no me hayan gustado). La respuesta es que, a pesar de que acaba como el rosario de la aurora y de que ese mismo final decepciona, sobre todo por contraste con la brillantez de lo que lo precede, el inicio y las historias de la parte central del libro son tan buenas que dejarlas caer en el vacío no sería obrar con justicia.
Que Orejudo era narrador brillante lo sabía antes de enfrentarme a estas Ventajas de Viajar en Tren. Había leído lo que parece ser su obra mayor, Reconstrucción, una novela histórica perfectamente documentada y sin embargo inusual dentro del género. Y Un Momento de Descanso, que mostraba un sentido del humor intenso y una ironía afilada.
En la novela que hoy comento, el humor campa por sus respetos. Helga Pato es una agente literaria que acaba de dejar a su marido en un hospital psiquiátrico. En el tren de regreso se encuentra frente a un teórico doctor del mismo hospital que empieza a divagar por los entresijos de la enfermedad mental y a relatarle una historia delirante sobre uno de sus casos. Llegados a una estación, el supuesto médico baja a por unos bocadillos, no regresa y a cambio deja a Helga una carpeta roja con los casos que componen el libro que está escribiendo.
Esto nos lleva a la propia historia de Helga, la de una frustración por un matrimonio ciertamente psicótico, su superación mediante el éxito como agente literaria (gracias al desarrollo de la idea de incluir publicidad en el texto de los libros), una superación que lleva al crimen.
Saltamos a las diversas historias de la carpeta roja, un libro también demencial pero proclive a ser "mejorado" mediante la inclusión de propaganda farmacéutica. Y de allí a la búsqueda por parte de Helga Pato de su autor, que no es tal médico y en cambio muestra identidades con el enfermo cuya historia se relató al principio de la novela.
Que en su conjunto tenga cierta unidad de propósito es posible. Pero si es así, está mal resuelta en el capítulo final. Cierto, la enfermedad mental es, en pariencia, evidente, pero en muchas ocasiones queda disimulada por cosas tales como el éxito social y económico, por ejemplo. En resumen, vivimos rodeados de psicóticos, si no lo somos nosotros mismos, pero si hay algún otro objetivo en la novela, queda oscurecido o no bien explicado. En mi opinión.
Ahora bien, la historia inicial del supuesto médico podría ser una de paranoia que no hubiera disgustado a Philip K. Dick; la de Helga Pato es igualmente delirante; y los casos intermedios podrían haber dado origen a relatos o incluso novelas por sí mismos. Y sobre todo hay un sentido del humor poco convencional que hace que el lector disfrute intensamente de algunos pasajes.
Por ejemplo, la utilización del lenguaje contractual en el relato de la vida de Helga Pato. O el mordisco a la yugular hacia la crítica literaria, véase:
«La novela fue saludada con simpatía por la crítica, que con la hondura, el rigor y la sensibilidad que caracterizan su lúcido discurso escribió:
»El libro de Ander me ha gustado mucho. Trata de un chico joven que escribe guiones de las cosas que pasan en el telediario, en los partidos, etcétera. La idea es muy original y me ha gustado. También me ha gustado porque pone entre los capítulos como si dijéramos unos anuncios de publicidad que te pueden servir a lo mejor porque quieres comerte una pizza que te apetece y no encuentras en ese momento el teléfono y vas al libro y lo encuentras y mientras esperas la pizza pues lees un cacho. El lenguaje que utiliza es muy rico y variado abundando los nombres comunes o sustantivos, los adjetivos calificativos y los verbos como mirar, decir, pensar, etcétera, por ejemplo.»
Es una lástima que estos elementos brillantes (y hay más) no hayan podido componer una obra totalmente redonda. Una oportunidad perdida, sin duda, pero en mi casa hay varias novelas adquiridas conscientemente para conservar sólo una página brillante. De manera que, con todas las salvedades mencionadas, dejo a su criterio la elección de disfrutar de estos fragmentos y olvidar el resto, o evitarse la decepción que supone su final.

Ed. Alfaguara
Madrid, 2000 [2000]

Hay reedición en Tusquets Editores

Portada y sinopsis

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Il Giorno della Civetta, de Leonardo Sciascia

El Día de la Lechuza fue una novela muy importante en su día, y por dos motivos bien diferentes.
En primer lugar, era la primera novela que declaraba, firme y decididamente la existencia de la mafia siciliana. ¿La existencia? Sí. Hasta entonces, cualquier referencia a la mafia era descartada por los medios gubernamentales, periodísticos y hasta populares de la Italia peninsular como cuento de viejas, un coco siciliano destinado a asustar a los niños, una leyenda. Incluso desde Sicilia se apuntaba (tal vez por razones más tenebrosas de lo que pueda parecer) que la mafia era una historia creada desde el resto de Italia, una leyenda negra e infamante que se quería poner sobre el pueblo siciliano.
Pues bien, Sciascia, siciliano él mismo, pero ya una voz reconocida y respetada en los campos de la literatura y del periodismo, contraatacaba estos bulos con sus mismas armas, pero con el añadido de una más potente: la verdad. Porque lo primero que hacía Sciascia era denunciar a aquellos que declaraban la mafia como inexistente, y ponerlos donde probablemente podían estar, que era en la connivencia con la organización mafiosa. Pero lo hacía con casos que podían ser constatados, no como reales, sino como ejemplos de otros muchos aparecidos en la prensa en los cuales las técnicas y los modos mafiosos era similares.
En segundo lugar, porque Sciascia, para hacer esto, se valió de la técnica de la novela negra policial. Y de una tacada, mediante su escritura magistral, su inmensa erudición y su estudio de este género, puso al giallo italiano, a la novela negra italiana, en la modernidad. Enraizándola con el territorio, haciéndola social, política y humana a la vez. Si hoy tenemos a Camilleri y a los demás autores que han seguido la estela de la novela negra como termómetro moral de una sociedad, es gracias a que Sciascia puso los cimientos y la dignificó con una prosa irreprochable.
El argumento puede parecer, hoy, simple: un autobús está a punto de partir de la plaza de un pueblo siciliano, y cuando uno de los viajeros se apresta a subir a él, recibe un disparo por la espalda. Ante la llegada de los carabineros, el resto del pasaje se escurre entre las sombras. El muerto era Salvatore Colasberna, constructor honesto que se negaba a pedir protección para sus obras (y a pagarla) a quien se la podía dar. Pero al frente de la investigación está el teniente Bellodi, procedente de Parma, ex partisano y amante de la verdad. Pronto se encuentra conque la investigación no va a ser fácil. Ni políticos, ni policías, ni en Sicilia ni en Roma están muy dispuestos a que se remuevan las aguas
Lo prodigioso de esta novela, en su brevedad, es que es extraordinariamente densa. Sciascia puede pasar de la investigación policial al plano popular, al político y al mafioso con una facilidad extrema, con una síntesis de palabras encomiable y con una densidad de contenidos asombrosa. Ese lenguaje claro que utilizaba le vale muy bien para expresar en tan poca extensión todo el universo de una Sicilia sometida a la mafia, atemorizada por ella o connivente con la Cosa Nostra, sin que falten ciertos toques de humor. Pero sin que falten tampoco aires de algo que se sospecha desde la primera página, y es que lo que relata Sciascia es una novela, sí, pero con un aire de haber sido vivido que rebasa la mera inventiva.
Sciascia no sólo era un erudito, sino también un hombre que poseía una extrema sensibilidad para con su tierra y sus gentes. Para crear esta novela tuvieron que hacer falta muchos años de vivir en sicilia, de ser siciliano, además de una cultura enorme y un saber hacer literario como pocos para expresar una realidad que hasta ese momento se quería ocultar. El Día de la Lechuza no sólo quedará como una pieza fundamental dentro del género italiano, ni sólo como un acto de valentía en favor de la verdad, sino como la gran novela que es a todos los niveles.
Adelphi Edizioni, col. Gli Adelphi
Milán, 20029 [1960]

Existe edición castellana publicada por Tusquets Eds. con el título El Día de la Lechuza

Portada y sinopsis de la edición italiana
Portada y sinopsis de la edición castellana

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El Último Hurra, de John Ford

SESIÓN MATINAL 

(The Last Hurrah); 1958

Director John Ford; Guión: Frank Nugent basado en la novela de Edwin O'Connor; Intérpretes: Spencer Tracy (Alcalde Frank Skeffington), Jeffrey Hunter (Adam Caulfield), Dianne Foster (Maeve Caulfield), Pat O'Brien (John Gorman), Basil Rathbone (Norman Cass Sr.), Edward Brophy ("Ditto" Boland), Donald Crisp (Cardenal Martin Burke), James Gleason ("Cuke" Gillen), John Carradine (Amos Force), Ricardo Cortez (Sam Weinberg), Wallace Ford (Charles J. Hennessey), Frank McHugh (Festus Garvey), Frank Albertson (Jack Mangan), Anna Lee (Gert Minihan), Jane Darwell (Delia Boylan), Willis Bouchey (Roger Sugrue), Basil Ruysdael (Obispo Gardner); Dir. de fotografía: Charles Lawton Jr.

Frank Skeffington, interpretado por Spencer Tracy, se presenta para un quinto mandato a la alcaldía de una ciudad de Nueva Inglaterra. Skeffington es un político de casta, cínico, clientelista y adepto a las pequeñas corruptelas, y sin embargo un hombre muy apreciado en su comunidad, bien por el clientelismo del que ha hecho gala durante su carrera política, bien porque su humanidad es auténtica. Lo que podríamos denominar hoy en día un político populista, marrullero en las elecciones pero por otra parte fundamentalmente honesto.
John Ford eligió dirigir esta película sin demasiadas concesiones, y así el retrato que hace Tracy del político es tan imparcial como para producir rechazo por alguno de sus métodos como capaz de general afecto por el personaje, unos sentimientos compartidos incluso por sus rivales.
Lo que hace grande a esta película no es que muestre los entresijos de la política o que sea una denuncia de sus métodos, sino, como acostumbran muchas de las películas de John Ford, que muestra las flaquezas humanas acompañadas también de sus pequeñas grandezas, las pequeñas cosas de la vida, en suma, antes que la gran historia. El espectador no creo que se plantee si ese tipo de políticos resultaría deseable en su ciudad o no, sino reconocer en él a un ser humano falible y sin embargo genial.
A ello contribuye una serie de grandes interpretaciones por parte de un elenco de viejas y grandes glorias del cine, reunidas aquí como en una antología de la pantalla: los O'Brien, rathbone, Brophy, Crisp, Gleason, Carradine, Cortez o Wallace Ford, encabezados por Spencer Tracy, por supuesto (el papel se le había ofrecido a Orson Welles, pero su agente lo rechazó, para disgusto del actor).
Un gran guión, una dirección tan excelente como la que acostumbra el mejor director de todos los tiempos y estas interpretaciones hacen de esta película una experiencia más que memorable.

Tráiler:

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Jazz Porque Sí: Shelly Manne en el Black Hawk de San Francisco

Shelly Manne, como descubrirán escuchando esta actuación, fue uno de los baterías más importantes del jazz. Y de los mejores. Sin embargo, para descubrirlo tendrán que fijarse: no era hombre de gran espectáculo, y sus solos no eran frecuentes, pero su acompañamiento... ¡Ah!, ahí estamos ante un gran maestro. a actuación de hoy es la del grupo "Shelly Manne and His Men" [Shelly Manne y sus hombres, un juego de palabras fonético con su apellido] y esas actuaciones en el Black Hawk eran tan buenas que Manne pidió que se grabaran. Es un gran elogio para sus acompañantes. Quiere decir que hay un líder que los escucha y valora. Y si el líder disfruta con la música de sus sidemen, entonces es que la música es muy a destacar. Y así es.
Les recomiendo que se relajen. Esta es una actuación para sentarse cómodamente, una bebida al lado, conversación suave y, sobre todo, dejarse llevar por la música. Y verán que salen de la audición contentos.
Los músicos, aparte de Manne a la batería, son Joe Gordon a la trompeta, Richie Kamuca al saxo tenor, Monty Budwig al contrabajo y Victor Feldman al piano. El Cifu les ilustrará sobre sus respectivas carreras y virtudes, que son muchas.
Iniciamos con Our Delight, donde les recomiendo que, aun con la altísima calidad del grupo, presten atención al walking y al trabajo de fondo del contrabajista Budwig; Step Lightly; I Am in Love, en el que Joe Gordon tiene una actuación lucida; Cabu, con un VIctor Feldman inmenso; How Deep Are the Roots, en el que Kamuca hace un solo magistral; Blue Daniel, un vals lento en el que Manne se luce en el trabajo de fondo; de hecho, la prueba de fuego de un baterista son precisamente los temas lentos: Manne la supera magistralmente; Nightingale (Ruiseñor), composición de Xavier Cugat; y el hermosísimo tema Whisper Not. Y se escucharán algunos compases del tema de fin de pase de Manne, A Gem from Tiffany.
Una actuación magnífica, una música espléndida y un ambiente relajado; todo lo necesario para disfrutar.

Nota para la audición: Si el reproductor de RNE fallara, cosa que sucede con demasiada frecuencia, y no se mostrara bien en su pantalla, debajo de la caja del reproductor hay una serie de enlaces. Clicando sobre el último de ellos aparecerá la pantalla de los podcasts de Jazz Porque Sí, con un reproductor que, esta vez sí, reproducirá a la perfección el programa.

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El Viyi, de Nikolai Gógol

Uno de los cuentos más clásicos de terror de todos los tiempos, producto de uno de los más grandes autores rusos. El Viyi es un ser demoníaco que tiene una función muy concreta en el relato (que pueden leer íntegro en el enlace al pie de esta reseña). Gógol afirmaba que se trataba de una criatura del folklore ucraniano, pero en realidad no es cierto, y no se han hallado rastros de esa criatura en ninguna de las tradiciones eslavas. Que Gógol se lo haya inventado no desmerece en nada el relato, y tal vez incrementa su efecto, al darle un toque imaginativo inédito.
No me extenderé en la explicación argumental. Un seminarista llega a casa de una bruja y es obligado a cabalgar por el cielo, pero mediante un exorcismo consigue librarse del dominio de la hechicera y la deja moribunda. Poco después es convocado a casa de un terrateniente para que cumpla la última voluntad de su hija, y es que ese estudiante en concreto sea el que vele su cadáver durante las tres noches de rigor. La hija muerta, por supuesto, no es otra que la bruja, aunque ahora con un aspecto bellísimo. Y las historias que se cuentan de ella van desde la hechicería al vampirismo. El pobre seminarista quiere huir, pero los cosacos al servicio del terrateniente no le dejan otra opción que encerrarse a solas con el ataúd de la muerta. Serán tres noches frenéticas.
Gógol no era un cualquiera escribiendo, como sabe cualquier lector que haya pasado por sus relatos o novelas, y así, este cuento puede ser de terror, pero está sabiamente estructurado. Con un aire a literatura popular y de costumbres ucranianas, Gógol se dedica a distribuir los mitos básicos del folklore en el relato, haciendo que vaya adquiriendo un crescendo de inquietud e imaginería maestro. Ese tono popular, creado por las descripciones locales y reforzado por los diálogos, es lo que hacen del relato una pieza más que creíble dentro de la literatura del género, y así no es de extrañar que el tan mentado viyi fuera admitido sin rechistar como integrante del folklore eslavo por los lectores.
Como cuento fantástico es muy encomiable, y esas tres noches tienen una potencia narrativa que pocos escritores han podico conseguir. Pero para llegar a ellas era necesario preparar el terreno con una narración sobria y mesurada, equilibrada y de gran estilo. Por todo ello este relato se sitúa entre los más grandes del género.

(Вий)
En Horrorscope. Mitos Básicos del Cine de Terror, vol. 2
Ed. Nostromo
Madrid, 1974 [1835]
Ed. de J. A. Molina Foix

Y en múltiples antologías

Texto en castellano de El Viyi en el blog Lírica Bizarra
Texto en ruso de El Viyi
Dramatización sonora en castellano de El Viyi