Los Violentos Años Veinte, de Raoul Walsh

SESIÓN MATINAL

(The Roaring Twenties); 1939

Director: Raoul Walsh, Anatole Litvak; Guión: Jerry Wald, Richard Macaulay y Robert Rossen, basado en el argumento de Mark Hellinger; Intérpretes: James Cagney (Eddie Bartlett), Humphrey Bogart (George Hally), Priscilla Lane (Jean Sherman), Jeffrey Lynn (Lloyd Hart), Gladys George (Panama Smith), Frank McHugh (Danny Green), Paul Kelly (Nick Brown), Elizabeth Risdon (Sra. Sherman); Dir. de fotografía: Ernest Haller; Música: Heinz Roemheld.

La última película de gángsters realizada en la época de los treinta por los grandes estudios, es, tal vez por acumulación del tema y por querer ser resumen de una época, una de las más representativas, pese a algunos fallos (el principal, tener que soportar a Priscilla Lane cantando).
La historia es la de siempre, o casi: un chico vuelve de la I Guerra Mundial y encuentra que su trabajo ha sido ocupado por otro, que tiene dificultades en hallar empleo, y un poco por casualidad, se convierte primero en distribuidor de alcohol ilegal, después en fabricante y después en jefe de una banda. Todo ello tal vez muy visto, pero los detalles difrenciales son los que dan peso a esta película.
En primer lugar su pretensión cuasidocumental. De hecho, el filme se incia declarando que en 1939 las preocupaciones son otras, con todo lo que está pasando en Europa y el mundo, pero que no deberíamos olvidar que apenas veinte años atrás se produjo un fenómeno bochornoso en la historia de los Estados Unidos, como fue el surgimiento del gangsterismo producto de la Ley Seca.
Después, la presencia en los créditos de Mark Hellinger. Éste era un periodista de la costa este que se había relacionado intensamente con la mafia, y su introito en la película afirma que lo que se va a ver son hechos reales. No tenemos que creerlo al pie de la letra, pero sí que consta que Hellinger había visto el fenómeno de cerca.
Y el tercer motivo es que las interpretaciones son de marca. James Cagney está en su elemento interpretando a un buen muchacho convertido en gángster que después de perderlo todo vuelve a ser un buen muchacho. Humphrey Bogart (que debía estar ya harto de esos papeles) estaba a punto de realizar el salto a la interpretación principal, y por tanto lo podemos ver aquí con unas tablas extraordinarias en el papel de gángster sin ningún rasgo redimente. Aunque Priscilla Lane es un error, a cambio tenemos una impresionante Gladys George interpretando a Panama Smith, la mujer de la vida dueña de un "speakeasy" de la prohibición.
Y sobre todo un genial manejo de cámara y de los tiempos por parte de Raoul Walsh, que había reemplazado a Anatole Litvak en la dirección (las versiones difieren: algunos dicen que "en el último minuto" antes del rodaje y otros que ya iniciado el mismo).
En cualquier caso, una magnífica película de ese subgénero de los años treinta que consagró como estrellas justamente a los dos cabezas de cartel de este film.

Tráiler:

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