El Último Hombre, de Walter Hill

SESIÓN MATINAL

(Last Man Standing); 1996

Director: Walter Hill; Guión: Walter Hill, basado en la película Yojimbo, de Akira Kurosawa, con guión de Akira Kurosawa y Ryuzo Kikushima; Intérpretes: Bruce Willis (John Smith), Bruce Dern (Sheriff Ed Galt), William Sanderson (Joe Monday), Christopher Walken (Hickey), David Patrick Kelly (Doyle), Karina Lombard (Felina), Ned Eisenberg (Fredo Strozzi), Alexandra Powers (Lucy Kolinski), Michael Imperioli (Giorgio Carmonte), Ken Jenkins (Capitán Tom Pickett), R. D. Call (Jack McCool); Dir. de Fotografía: Lloyd Ahern II; Música: Ry Cooder; Diseño de Producción: Gary Wissner; Montaje: Freeman A. Davies.

Cuando hay talento por medio, un remake puede convertirse en algo maravilloso. También, cuando un argumento tiene una potencia descomunal, su capacidad para adaptarse a otros ambientes, para perdurar y para decir cosas nuevas (o las mismas, pero con otras maneras de decirlas) es inmanente. Cuando hay talento. Todo lo anterior aplíquenlo a un mal director y tendrán un pastiche insufrible. No es el caso.
Yojimbo es la historia de un guerrero japonés que, mediante cambios de alianzas, logra que dos clanes rivales se aniquilen entre sí. Fue dirigida por Akira Kurosawa, y sigue levantando pasiones y considerada una obra maestra.
Por un Puñado de Dólares es la historia de un pistolero del salvaje oeste que, en la frontera con México, y mediante cambios de alianzas, logra que dos familias se aniquilen entre sí. Está dirigida por Sergio Leone, es la primera de la llamada "Trilogía del Dólar" y está considerada como la iniciadora de todo un modelo de western. Por supuesto, está basada en Yojimbo.
El Último Hombre (título equívoco: en realidad debería llamarse "El Último Hombre en Pie" o, para ser más exactos, "que quede en pie") es la historia de un pistolero en la época de la Ley Seca que llega a Jericho, un pueblo cercano a la frontera con México y allí, por la estupidez de unos gángsteres chulos e idiotas, que no saben con quién se juegan los cuartos, tiene que quedarse. Allí hay una guerra por el contrabando de alcohol entre dos bandas, guerra que está sometida a una frágil tregua por el momento. La llegada de John Smith (un nombre falso como los haya) hará que el equilibrio ya precario empiece a romperse.
Por descontado también, los cambios de alianzas de John Smith provocarán la destrucción mutua de las bandas.
La potencia del argumento es tal que en las tres películas uno queda fascinado por esta escalada de violencia, pasiones y estupideces humanas. Pero la mano de un cineasta, Walter Hill, tal vez considerado menor, pero que ha ejercido su oficio de manera siempre impecable se nota con firmeza durante toda esta película: escenas bien cuidadas, una gran potencia visual, los encuadres precisos, un ambiente creíble y buena dirección de actores es lo que se le puede pedir, y Hill lo da y con creces.
La elección de Bruce Willis para un papel que le va como anillo al dedo es acertada al máximo. Proporciona esa dureza pero con un punto de ternura escondido, y otro punto de cinismo que cuadra con el personaje. Bruce Dern como el sheriff corrupto pero astuto está impecable; Christopher Walken compone un pistolero Hickey de antología; y el siempre eficaz William Sanderson (el J. F. Sebastian de Blade Runner) le añade el toque humano en un pueblo de locos que se comportan como lobos.
La potencia del argumento se mantiene en El Último Hombre, pero también se mantiene su reflexión sobre la violencia en un mundo violento, sobre las debilidades humanas y sobre los rincones de integridad que, con suerte, persisten en el individuo. Como dice John Smith: "Siempre simpaticé más con los pecadores que con los santos". Esa es la diferencia que hace que Smith se eleve por entre la porquería circundante y salga convertido, si no en héroe, sí por lo menos en un antihéroe, en lugar de ser meramente un canalla.

Tráiler:

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