Leviatán o la Ballena, de Philip Hoare

(Leviathan or, the Whale)
Ático de los Libros
Barcelona, 2010 [2009]

Este es un libro peculiar. No es un estudio sobre Moby Dick, aunque la obra de Melville, con su extensa disertación sobre las ballenas, es omnipresente. No es una biografía de Herman Melville, aunque los hechos vitales del autor norteamericano son tratados en detalle y extensión, sobre todo en lo que se refiere a sus tratos con los balleneros y las influencias que le llevaron a Moby Dick. No es un libro de historia, aunque lleva en su interior toda la cronología de la pesquería de ballenas a lo largo de los siglos. No es un panfleto ecologista, aunque la defensa de estas especies en franco peligro de extinción es clara. No es un tratado de biología, aunque por pura necesidad (y por espectacularidad) la investigación científica de las ballenas tiene que ser tratada, ya que fueron y siguen siendo un enigma apasionante. No es un relato personal, pero desde que Hoare se fascinó con las ballenas el contacto con ellas ha sido constante, y así se refleja en la obra.
No es nada de esto y lo es todo a la vez, y con semejante variedad temática (y la estilística que comporta) lo difícil era componer una obra tan fascinante como es esta. Bebe, y se nota, de la pasión personal y la gran tradición historiográfica británica, una combinación que ha producido tradicionalmente resultados felices.
Pasión, pero también estímulo de la curiosidad. Moby Dick puede ser un arquetipo literario, pero es un arquetipo que reúne una fascinación milenaria, fruto de la enormidad y lo desmesurado de las dimensiones; de lo numinoso, incluso, encarnación práctica del mysterium tremendum que llevó a la denominación, trasladada consecuentemente al título, de Leviatán; de lo bíblico (arquetipo productor de arquetipos), pues pocos hay que, incluso sin haber leído la Biblia, no conozcan la historia de Jonás. Arquetipo de la dureza del mar, pues no había riesgo mayor, aparte la marina de guerra, que salir a la ballena. Y, por fin, y cuando hemos conseguido comprender mejor a estos animales, una alegoría de la brutalidad humana, y un llamado a la piedad, pues estos primos lejanos del hombre son percibidos hoy como especies benéficas e inofensivas, una visión que se desvanece de nuestros océanos gracias a nosotros  para dejar, ¿qué si no un gran vacío más evidente todavía por su tamaño?
Todo ello está narrado con energía, con seguridad, con paso firme, con ritmo, con erudición, con amenidad. Con sentimiento, además. Es algo difícil de lograr, y es incluso posible que sólo sea producto de una feliz casualidad que es provocada por esa pasión imprescindible. En todo caso son casualidades felices e inesperadas que cuando surgen suponen una alegría inmensa para el lector, que no puede por menos que sentirse agradecido por el hecho de que existan personas como Philip Hoare, que componen estas obras inusuales y geniales por el puro gusto de hacerlas.

Portada y sinopsis

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4 comentarios:

Dani Gonzalez dijo...

Ostres, tothom parla meravelles d'aquest llibre, i a mi això acaba provocant-me (de vegades) una certa sospita. Però la veritat és que pel que dius i pel he llegit a altres llocs, és un títol que faré passar per davant de d'altres de la cua de pendents.
Hi ha una cosa que crec que es pot dir, i és que és una sort que de tots els llibres d'assaig tan interessants que publiquen els anglosaxons, almenys ens arribi algun de tant en tant.

Salutacions Lluís,

Lluís Salvador dijo...

Hola, Dani:
No hi ha que subestimar mai als anglesos quan fan aquestes bogeries. Potser perquè s'els considera excèntrics, però ho fan més bé que ningú. El vaig llegir en tres frenètics dies, i tinc que dir que no m'ha avorrit mai, en cap de les seves parts o temes. Més encara, m'ha apassionat, m'ha emocionat i, comptat i debatut, n'he sortit més savi. És molt per a dir-ho d'un llibre.
Una salutació ben cordial!

Dani Gonzalez dijo...

L’estic llegint ara. Vaig començar-lo perquè no tenia cap altra lectura a mà i m’he quedat enganxat. Però per un moment vaig pensar que havia trobat un gran “gazapo”. A la pàgina 276, on parla dels ossos polars diu:

“Los marinos los temían más que a las ballenas: Horatio Nelson, que navegó por el Antártico en 1773 con una nave de nombre poco propicio, el HMS Carcass, estuvo a punto de morir cuando intentó abatir un oso polar para llevárslo de vuelta como regalo para su padre.”

No dóna a entendre que l’accident es produir en aquest viatge a l’Antàrtic? És una mica curiosa la tendència a ubicar pingüins al pol nord. I ossos polars al sud....
;-)

Lluís Salvador dijo...

Hola, Dani:
Vull exonerar (excepte prova en contrari) a en Hoare. Probablement sigui "gazapo" de traducció, o un d'aquelles maleïts suggeriments de Word. Però sí, és una tendència extesa, i crec que la batalla està perduda. Al National Geographic hi ha el delegat dels Pols plorant continuament... :-)
Una forta encaixada!