Las Aventuras de Wesley Jackson, de William Saroyan

(The Adventures of Wesley Jackson)
Acantilado/Quaderns Crema, col. Narrativa
Barcelona, 2006 [1946]

A William Saroyan el ejército de los EE.UU. le encargó una novela para dar una visión amable de la vida de las tropas americanas en la Segunda Guerra Mundial. Je, je, je... no sabían con quién se jugaban los cuartos. Porque el resultado son estas Aventuras de Wesley Jackson, un texto profundamente antibelicista, antiautoritario, crítico con el estamento y los usos de las fuerzas armadas americanas, y un canto a la amistad y solidaridad que se crea entre los soldados, la única cosa redimente que tiene una organización militar. Y aún es una que, en guerra, se trunca con la muerte en combate.
Wesley Jackson es un joven de dieciocho años, tan desorientado como puede estarlo cualquiera a esa edad, al que el gobierno estadounidense decide orientar metiéndole en el ejército. Y allí es donde encontrará su verdadera vocación, no la de matar, combatir y obedecer, sino la de ser escritor.
A partir de aquí se desarrollarán una serie de episodios, pero si están pensando en un nuevo Schweijk, quítenselo de la cabeza. Hay aventuras humorísticas, por descontado, pero lo que Saroyan relata, con imaginación y derroche de creatividad, pero basado con solidez en la realidad, son aventuras que cualquiera que haya pasado por una organización militar siente como cercanas y auténticas.
Y es que Saroyan es un gran narrador. Es capaz de emocionar, de humanizar las situaciones, de conmover, de no ahorrarnos el absurdo de la muerte y el odio; pero también de verter una esperanza sin límites en el ser humano de a pie, el que siente a sus semejantes cercanos, sin mediatización de galones, políticas o propagandas.
Las Aventuras de Wesley Jackson es una obra esperanzada y esperanzadora, pero para nada ingenua. Una que vale la pena leer. Porque por algo fue rechazada por el ejército americano.

Portada y sinopsis

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