Sola en la Oscuridad, de Terence Young

SESIÓN MATINAL

(Wait Until Dark); 1967

Director: Terence Young; Guión: Robert y Jane Howard-Carrington, basado en la obra de Frederic Knott; Intérpretes: Audrey Hepburn (Susy Hendrix), Alan Arkin (Roat/Roat Jr/Roat Sr), Richard Crenna (Mike Talman), Effrem Zimbalist Jr. (Sam Hendrix), Jack Weston (Carlino); Dir. de fotografía: Charles Lang; Música: Henry Mancini; Dir. artística: George Jenkins.

Débiles de corazón, absténganse. Porque esta es una película de la que más tensión provoca al espectador, llevando al límite el thriller. Una muñeca (que resulta estar llena de drogas) llega por una serie de circunstancias a manos de Susy Hendrix, una chica ciega. Pero los criminales saben que ella la tiene, y dónde vive. Mike Talman empieza entonces el cerco en busca de la muñeca, primero fingiéndose un antiguo amigo del marido, que está ausente, y aparentando formar parte de un equipo policial para el que el descubrimiento de la muñeca es muy importante. Pero conforme esto no funciona, el jefe de la banda, Roat, se muestra cada vez más partidario de la acción directa sobre Susy.
Todo esto puede parecer muy convencional, pero la cuestión es que Susy es ciega, y de si podrá defenderse del acoso de Roat es más que candente.
Sostenida principalmente por una de las actuaciones más espléndidas (e inusuales) de Audrey Hepburn y además por la de un genial Alan Arkin, que conforma uno de los villanos más escalofriantes de la historia del cine, tiene golpes de genio increíbles, como el de que Susy, para defenderse y poder estar en igualdad de condiciones con su agresor inminente, rompa todas las bombillas de la casa... ¿o no? Esos minutos en completa oscuridad, sin que sepamos qué está sucediendo exactamente, dependiendo únicamente del sonido (y es poco revelador, créanme) son lo bastante efectivos como para estar en continua tensión. Pero esa angustia tiene que crearse antes, y ese es el buen trabajo de los guionistas, el director y los intérpretes.
Una de esas películas que dejan recuerdo duradero, es una pequeña joya en mi colección particular de recuerdos. Como dice Stephen King, "es increíble la cantidad de luz que hay durante la proyección en un cine". Y es cierto, y ayuda a soportar esa tensión. Pero, verla en casa, a oscuras, totalmente a oscuras, durante esa escena... escalofriante. Pero de eso se trata, ¿no? Si pueden resistirla, no se la pierdan.

Tráiler:

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