Bad, Bad Leroy Brown, de Jim Croce

En la esporádica serie que a veces aparece por aquí dedicada a canciones que relatan una historia (repito: todas las canciones, más o menos, cuentan una historia; a lo que me refiero es a aquellas que lo hacen con planteamiento, nudo y desenlace), comparece hoy un personaje de carácter más que dudoso, el Malo, Malo Leroy Brown.
Creación de Jim Croce, quien lo ha popularizado ha sido Frank Sinatra (que, sin embargo, jamás ha cantado según me consta la estrofa final; probablemente porque el personaje le resulta simpático. Tal vez le recordaba a alguno de los mafiosos a los que conoció).
La canción es un retrato exacto de un indeseable, un tipo que podría haber surgido en los años de la prohibición, pero que parece pervivir en todas las épocas. Como acostumbra a suceder en estos casos, la letra tiene un tono algo humorístico, y eso beneficia tanto a la canción como a la historia. Jim Croce supo darle un algo más a esto que podría haber sido un mero divertimento, y el retrato es tan perfecto que casi se hace arquetípico.
Vean si no su letra:

El lado sur de Chicago
es la peor parte de la ciudad.
Y si bajas hasta allí
debes cuidarte
de un tipo llamado Leroy Brown.

Y es que Leroy es más que problemas,
verás, mide uno noventa y dos.
Todas las damas del centro le llaman el Amante Alto,
todos los hombres simplemente le llaman "señor".

Estribillo:
Y es malo, malo, Leroy Brown
el tipo más malo de toda la maldita ciudad.
Más malo que el viejo King Kong,
y más ruin que un perro de vertedero.

Y Leroy es un jugador,
y le gustan sus ropas vistosas,
y restregar sus anillos de diamantes
por la cara de todos los que se encuentra.
Tiene un Continental modificado;
tiene también un Eldorado.
Lleva un revólver del 32 en el bolsillo y por diversión,
lleva una navaja en el zapato.

(Estribillo)

Y un viernes, hace una semana,
Leroy lanzaba los dados
y en un extremo del bar
se sentaba una chica llamada Doris,
y ¡vaya! qué bien lucía.
Él puso los ojos en ella
y los problemas pronto comenzaron.
Porque Leroy Brown aprendió una lección
sobre meterse con la mujer de un hombre celoso.

(Estribillo)

Ambos hombres se pusieron a luchar,
y cuando los levantaron del suelo
Leroy parecía un rompecabezas
que hubiera perdido un par de piezas.

(Estribillo)

Y para que la escuchen en original, aquí va una versión del creador Jim Croce:

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