Colección de Arena, de Italo Calvino

(Collezione di Sabbia)
Eds. Siruela, col. Libros del Tiempo
Madrid, 1998 [1974-1984]

Los textos reunidos en este volumen son diversos artículos aparecidos en la prensa en el transcurso de varios años y agrupados según unas afinidades temáticas (Exposiciones-exploraciones, sobre heterogéneas exposiciones, artísticas o no, que son estimulantes para la reflexión; El Rayo en la Mirada, sobre temas que relatan historias pero no lo hacen con palabras; Exploración de lo Fantástico, sobre asuntos de nuestro mundo pero que trascienden hasta llegar a lo irreal; La Forma del Tiempo, apuntes de viajes).
Pero, como no puede ser de otra manera, la mirada de Calvino es una que va más allá del objeto o el hecho observado, de modo que no nos hallamos ante la mera crónica periodística, antes bien, la poiesis de Calvino transforma el objeto y lo lleva a su propio terreno, convirtiéndolo en literatura, a menudo tanto o más sugerente que sus propios relatos.
¿Cómo si no enfrentarse a este texto del artículo que da título al libro sobre una colección expuesta de frasquitos con diversas muestras de arena recogidas en diversas partes del mundo?: «El verdadero diario secreto que hay que descifrar está aquí, entre estas muestras de playas y de desiertos bajo vidrio. [...] De regreso de un viaje añade nuevos frascos a los otros en fila, y de pronto advierte que sin el índigo del mar el brillo de aquella playa de conchilla desmenuzada se ha perdido; que del calor húmedo del uadi no ha quedado nada en la arena recogida; que, lejos de México, la arena mezclada con lava del volcán Paricutín es un polvo negro que parece salido de la boca de la chimenea. Trata de devolver a la memoria las sensaciones de aquella playa, aquel olor de bosque, aquel ardimiento, pero es como sacudir ese poco de arena en el fondo del frasco rotulado. [...] Y sin embargo, el que ha tenido la constancia de llevar adelante durante años esa colección sabía lo que hacía, sabía a dónde quería llegar: tal vez justamente a alejar de su persona el estrépito de las sensaciones deformantes y agresivas, el viento confuso de lo vivido, y a guardar finalmente la sustancia arenosa de todas las cosas, tocar la estructura silícea de la existencia.»
La prosa de Calvino siempre ha ejercido una atracción inevitable, no sólo por su belleza, sino porque se trata de una escritura en extremo cordial, una invitación permanente al lector a sumergirse en un mundo, real o inventado, creación de su autor pero precisamente abierto a todos.
Una invitación a la que es difícil resistirse, y que una vez aceptada se convierte en una experiencia difícilmente comparable.

Portada y sinopsis

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6 comentarios:

Asterión dijo...

¿La lista de temas o secciones es así, con esos títulos? Me recuerda con sumo agrado la historia de Borges donde habla de las formas en que los chinos clasificaban los animales: los que brincan, los que quiebran cosas, etc.

Desde esos títulos solo puedo imaginarme al gran prosista que es Calvino y además la calidad de la narrativa italina de los últimos treinta o cuarenta años (Tabucchi, Calvino y Eco), no siempre con el reconocimeinto que debieran.

Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
La lista de secciones del libro, en efecto, es Exposiciones-Exploraciones; El Rayo en la Mirada; Exploración de los Fantástico; y La Forma del Tiempo.
Y tiene razones para recordártelo: sobre todo en la primera donde hay colecciones inusitadas, estimulantes e insólitas. Pero también en la siguientes, donde lo que se ve es sublime o vulgar, pero en la mirada que lo contempla (y de quién sea esa mirada y cómo mire) hace brotar un nuevo significado... o tal vez el primigenio. Y así con todos esos artículos. Hay uno dedicado a los autómatas de Zúrich, en donde cualquier otro hubiera hecho una vulgaridad, y de hecho ya se han escrito muchas vulgaridades sobre esos autómatas. Y sin embargo Calvino va más allá, desarrolla una estética sobre esos objetos y a partir de ahí una ética.
Y lo que sorprende de Calvino es que cuanto más extraño sea el objeto, más cercano nos lo muestra a nosotros. Y así, no aprecio demasiado la sección de viajes de este libro, mientras que encuentro fascinantes todas las demás, por muy alejadas del tiempo o del espacio que puedan estar. Y ese es el mérito que tiene Calvino.
Y estoy de acuerdo contigo en lo de los grandes nombres de la literatura italiana, pero es que, y no sé por qué, esa literatura me persigue plagada de grandes nombres que no pueden entenderse por sí mismos, sino como un continuo que proviene de ¿dónde? ¿del Orlando Furioso, que tanto le gustaba a Calvino? ¿de Dante? ¿de los Landolfi, Buzzatti, Pirandello de los que son herederos Calvino y Eco? Pero te falta uno, a mi juicio imprescindible en esa terna para pasar a cuarteto, y es Sciascia. Debes leer a Sciascia, by all means.
Un placer tenerte por aquí, como siempre.
Un saludo!

Asterión dijo...

Sciascia: anotado. No lo había oído. Gracias por la recomendación.

Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
He comentado un par de obras suyas, y creo haberlo hecho bastante mal. A diferencia de lo que digo siempre, de que las reseñas mejor me salen cuanto mejor es el libro, con Sciascia tengo un problema, y es que sus libros son inabarcables. Por mucho que quieras, siempre te dejarás algo, porque el conjunto es tan perfecto que prescindir de un elemento es estropearlo. Es un caso en el que el mapa debiera coincidir con el territorio, y la reseña con la obra. Pruébalo, Gustavo. No te arrepentirás.
Un saludo!

mario skan dijo...

Hola Lluís: leí algunos artículos de este libro desde la pantalla de la computadora. Recuerdo uno sobre el cuadro La libertad guiando al pueblo de Delacroix y otro sobre la colección de arena que un hombe guardaba en pequeños frasquitos.
Calvino es genial que más puedo decir y a este libro espero algún día encontralo con tapa y hojas.

saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mario:
Cierto lo que citas. Pero hay muchos más. Así a primera memoria, se me ocurre uno sobre las pocilgas romanas, que servía para reflexionar sobre la verdad en literatura y los clásicos, además de unas cuantas cuestiones más. O uno sobre la columna trajana, detallado y perceptivo, como todos los que componen este libro. (Y otros, que ya iré comentando.)
Un saludo!