miércoles 25 de noviembre de 2009

L'Alienista, de Joaquim Maria Machado de Assis

(O Alienista)
Quaderns Crema, col. Mínima de Butxaca
Barcelona, 1996 [1882]

No es mi costumbre, pero en este caso el resumen de contraportada es particularmente esclarecedor, de modo que ahí van algunas de las cosas que dice: "El doctor Simão Bacamarte «el más grande de los médicos de Brasil, de Portugal y de las Españas» decide fundar en Itaguaí una institución sin precedentes locales: una casa de locos. El entusiasmo inicial de la gente de Itaguaí deja paso muy pronto a la sorpresa, cuando el médico empieza a encerrar a personas sanas, y se alzan las primeras suspicacias. A medida que va encerrando más, aumenta la indignación, y finalmente estalla una revuelta popular. [...] Tiene un desenlace, como reconoce el propio autor «de atanta envergadura y tan inesperado que se merecería al menos diez capítulos: pero me contento con uno, que será la coronación del relato y uno de los más bellos ejemplos de convicción científica y abnegación humana»".
Este cuento largo delirante, que avanza con una lógica aplastante de situación absurda a otra más absurda todavía, no deja de producir carcajadas en el lector. Desde la estupefacción divertida de las primeras acciones del doctor pasando por un crescendo de lo que él considera locura hasta un falso clímax en el que, cuando tiene ya encerradas a cuatro quintas partes de la población, decide que, evidencia numérica aplastante, la normalidad es la locura y que lo que hay que hacer es encerrar a los auténticos enfermos, que son esa minoría de personas en apariencia sensatas.
Pero si creen que es la única vuelta de tuerca de esta narración, están equivocados.
Divertidísimo, sorprendente, ágil, corrosivo, este cuento es además un ensayo, escrito desde la primera línea de lo que los ingleses llaman "tongue in cheek", es decir, de forma satírica, sobre la definición de locura y de la medida de la normalidad humana, a la vez que satiriza el comportamiento social que, en su casi totalidad, puede definirse como demente.
Machado de Assis fue el gran nombre de las letras brasileras en el siglo XIX. Escribió de todo, en todos los géneros y en todos los tonos. En el del humor, este El Alienista es un triunfo inmortal, una joya de la corrosión, la ironía y, en definitiva, de la inteligencia narrativa.

Portada y sinopsis de la edición castellana

lunes 23 de noviembre de 2009

L'Inspector Fa Tard, de Manuel de Pedrolo

Eds. de la Magrana, col. La Negra
Barcelona, 19883 [1953]

Una de las características de la novela negra siempre ha sido la de servir de retrato de la sociedad de una época. Un retrato siempre más anímico, moral y social que otra cosa. De hecho, más que la resolución criminal, esa ha sido su principal virtud.
En la época en que esta obra fue escrita, hubo una pequeña eclosión de películas negrocriminales realizadas en Barcelona. Fuera de sus argumentos, sencillos y bienpensantes (y constreñidos por la censura de la época), aunque por su solo planteamiento ya representaban una mínima, inocente si quieren, subversión, su visionado actual resulta más ilustrativo sobre la Barcelona de esa época que cualquier retrospectiva. Porque, por supuesto, su temática no las ceñía a los barrios nobles de Pedralbes o el Ensanche, ni a los fastos del Congreso Eucarístico, sino que descendían a la zona portuaria, al Barrio Chino barcelonés (en donde no hubo nunca un chino), a los barrios obreros de La Sagrera o de La Bordeta.
Esta novela [El Inspector Llega Tarde], leída hoy, sirve (muy involuntariamente, pero da igual) de fresco de portada de la Barcelona de los años cincuenta, y de adecuado reflejo de su clima social.
El argumento es mínimo: se ha producido un robo de nóminas en una fábrica, teóricamente cuando la caja estaba guardada por el protagonista, Claudi Miserachs. ¿Ha sido él? ¿Han robado otros? ¿desde dentro o desde fuera? El caso es que un par de días después, Miserachs empieza a ser seguido y a recibir llamadas telefónicas amenazadoras. La sencillez definitiva de este argumento no es óbice para que sea mantenido en pie por el suspense creado alrededor de la situación por Pedrolo, y que leída hoy esta novela sigue siendo válida y extrañamente moderna para su época.
Manuel de Pedrolo, Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, el máximo galardón al que puede aspirar un escritor en esta lengua, fue, además de un novelista de calidad (pese a ser enormemente prolífico), introductor de los géneros en la literatura catalana (en ciencia-ficción, Mecanoscrit del Segon Orígen; en la novela negra, numerosos ejemplos de los cuales sólo es uno esta novela), y lo hizo con una tremenda contemporaneidad y modernidad. En la época en que en España lo más policíaco eran las historias de Plinio, de García Pavón, Pedrolo introdujo la novela negra catalana según los modelos del hard-boiled americanos y del polar francés. Todo ello las hacen hoy tremendamente contemporáneas, escritas con un estilo fresco y propio y disfrutables por derecho propio como modelos de escritura y de tratamiento de los temas. El año que viene se conmemora el vigésimo aniversario de su muerte. Esperemos que esto lleve una recuperación de su obra. Todos aprenderemos de ella.

domingo 22 de noviembre de 2009

Winchester '73, de Anthony Mann

SESIÓN MATINAL

Director: Anthony Mann; Guión: Robert L. Richards y Borden Chase, basado en una historia de Stuart N. Lake; Intérpretes: James Stewart (Lin McAdam), Shelley Winters (Lola Manners), Dan Duryea (Waco Johnnie Dean), Stephen McNally (Dutch Henry Brown), Millard Mitchell (High Spade Frankie Wilson), Charles Drake (Steve Miller), John McIntire (Joe Lamont), Will Geer (Wyatt Earp), Jay C. Flippen (Sargento Wilkes), Rock Hudson (Young Bull), John Alexander (Jack Riker), Steve Brodie (Wesley), James Millican (Wheeler), Abner Biberman (Latigo Means), Tony Curtis (Doan), James Best (Crater); Dir. de fotografía: William H. Daniels; Montaje: Edward Curtiss; Dir. artística: Bernard Herzbrun y Nathan Juran.

La épica del western ha tenido su centro en aquellos hombres que conformaron el imaginario del espíritu de frontera. En esta película, además se incorpora a la épica los objetos que la hicieron posible, en este caso el rifle de repetición Winchester modelo (mítico) 73.
James Stewart busca al asesino de su padre. Gana un rifle Winchester, que es robado por McNally. Pasa a manos de McIntire, después a los indios, más tarde a la caballería, a Charles Drake, a Dan Duryea y, de nuevo, a McNally, el asesino al que busca Stewart. Y en consecuencia, al enfrentamiento entre ambos. Este viaje del objeto es aprovechado para moverse por todo el ámbito del Far West y sus caracteres y arquetipos.
Con esta estructura, no inusual, pero útil, esta historia es llevada con mano impecable por Anthony Mann y un gran trabajo actoral. Una joya artesanal que representa una sorpresa en su primera visión y un placer en las posteriores.
Por primera vez, un actor (Stewart) sacrificaba parte de su sueldo a cambio de un porcentaje de los beneficios, algo que le salió muy bien y una costumbre que se generalizó a partir de entonces.
Pueden ver a Tony Curtis y Rock Hudson en papeles secundarios.

Tráiler:

sábado 21 de noviembre de 2009

Jazz Porque Sí: Duke Ellington at Newport

¿Por qué jazz? La respuesta en el título de esta entrada. ¿De la mano de quién? ¡Ah! Esa es otra cuestión. Cuando era más joven (más joven que ahora, ja, ja) me atraía el jazz, lo había escuchado, un poco caóticamente, con la ventaja de tener un grande en nómina del país, como era Tete Montoliu, con la desventaja de una discografía escasa y cara, que uno no sabía bien por donde coger.
Reconozcámoslo, el jazz es una música difícil que sólo se puede apreciar realmente escuchándola, y escuchando mucho jazz. Pero discriminar y ordenar lo que se debe escuchar no es fácil: dixieland, Nueva Orleans, Chicago, Costa Este, Oeste, swing, be bop, hard bop, etc. Demasiadas tendencias dentro de una misma música como para aclararse, y más en un género que, muy a menudo, se compone de instantes geniales, irrepetibles, y no depende de las composiciones sino de la interpretación, y esa en un momento dado.
En ese contexto, una noche y en la ya hace tiempo desaparecida Antena 3 de Radio, topé con Juan Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, es decir, todos sus oyentes. A partir de ahí las cosas sufrieron un cambio significativo. Puede que el Cifu no sea la persona que más sabe de jazz de España. Pero es seguro que es una de las tres personas que más saben, aunque desconozco quiénes pueden ser las otras dos. Siempre ha dejado que la música hablara por sí misma. Pero esa parquedad en palabras iba acompañada de una brillantez en la exposición y la explicación que la convertían en particularmente valiosa. Con el cierre de la emisora, le perdí la pista. Y ahora, ¿veinte? años después, casi por casualidad, lo redescubrí en Radio Clásica de Radio Nacional de España, haciendo su programa, claro que sí, llamado como siempre, Jazz Porque Sí. Sigue como siempre, es decir, instructivo, estimulante, magistral.
Y además, la emisora tenía servicio de podcast. De inmediato, pensé en rendirle homenaje. Yo a este tío le debía algo. Y, al fin y al cabo, el 40% de mis lectores son de fuera de España, con lo que no habrían tenido ocasión de escucharlo jamás. Y el Cifu merece ser escuchado tanto como sea posible.
Ahora bien, tenía que ser algo digno y grande. A esperar pues algo monumental. No tuve que esperar mucho. El Cifu nos brindó dos programas sobre un concierto mítico: el de Duke Ellington en el festival de jazz de Newport de 1956. Ya que el reproductor de medios que propone RNE no funciona en Blogger, hice un aprendizaje acelerado de inclusión de música en blogs. Y mientras tanto, veía con desesperación que la segunda parte del concierto emitida no aparecía en el podcast. ¿Sería necesario que esperase a otro momento genial en la historia del jazz?
Por fortuna, y ya en octubre, el Cifu se puso ante el micrófono para anunciar que, a petición popular, iba a componer un programa con los momentos culminantes de ese concierto: la Newport Jazz Festival Suite (1.Festival Junction; 2.Blues to Be There; 3.Newport Up) y los potentes, inconmensurables, irrepetibles, geniales Diminuendo in Blue-Crescendo in Blue, con esa auténtica gesta de Paul Gonsalves en una improvisación de 27 chorus de 12 compases cada uno y con una banda particularmente inspirada empujando detrás.
Y aquí lo tienen.
El Cifu se lo explicará mejor que yo.
No dejen de pulsar esa tecla del play.



Aunque no descarto hacer más incursiones de este tipo e incluir aquí otros programas de Jazz Porque Sí, aquellos que quieran acudir aa escuchar y escoger de entre la amplia selección de nombres que Juan Claudio Cifuentes ha puesto en antena, pueden clicar en este enlace y servirse a su gusto. No quedarán defraudados.

viernes 20 de noviembre de 2009

Tan Fuerte, Tan Cerca, de Jonathan Safran Foer

(Extremely Loud & Incredibly Close)
Random House Mondadori/Ed. Lumen, col. Narrativa
Barcelona, 2005 [2005]
Ilustraciones de Debra Meltzer, Christopher Moisan y Anne Chalmers

A estas alturas de blog, confío en que me permitan ponerme sentimental. Sentimental y no sentimentaloide, dos campos separados por una línea tan fina que es muy difícil no rebasarla.
Tan Fuerte, Tan Cerca es la historia de Oskar Schell, un niño de nueve años, muy sensible, que perdió a su padre el 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York. Un día rompe un jarrón y dentro encuentra un sobre con la palabra "Black" escrita en él y una llave en su interior. ¿Podría ser este objeto una especie de legado de su padre? ¿Un secreto? ¿La primera pista de una búsqueda? Es posible, o así lo cree Oskar, y así es como empezará una aventura por Nueva York, buscando entrevistarse con todos los Black de la guía telefónica, persiguiendo un sueño.
Esto es terreno peligroso, como ya he dicho. Uno en el que es fácil caer en el lamento, la manipulación del lector, la imposición de la piedad y el dolor. Nada de eso hay en esta novela. Lo que hay es una historia iniciática, en un ambiente maravilloso con la historia de la familia de Oskar envolviendo a esta su aventura y su pérdida.
Foer consigue emocionar, trazar la ruta sentimental de la pérdida del padre de Oskar y sus relaciones con su madre, su abuela, su desconocido abuelo y las personas que conformarán un retrato de un Nueva York conmovido pero en marcha, de buenas gentes (o que lo son momentáneamente ante las circunstancias de Oskar, no nos engañemos). Un libro repleto de historias, porque la ciudad es diecinueve millones de historias, bien trazado, estructurado, tierno pero sin concesiones, muy bien escrito y muy bien fundamentado.
¿Quieren la prueba del nueve de la literatura? Muy bien, aquí está: es la segunda vez que leo este libro. La primera me encantó. Es esta posterior lectura, Foer ha reproducido esos sentimientos y sensaciones. Y, pese a conocer el final, el cuerpo de esta novela me ha vuelto a interesar por sus historias y sus detalles. Tener un libro así en el estante es ir más allá del puro consumo de una historia. Significa tener algo de la humanidad entre dos cubiertas de cartón. Y si puede volver a apelar a los sentimientos, eso quiere decir que puede hacerlo porque son auténticos.

Portada y sinopsis

miércoles 18 de noviembre de 2009

La Treva, de Primo Levi

(La Tregua)
Eds. 62, col. El Balancí
Barcelona, 1997 [1958]

La Tregua, segundo volumen de lo que se ha venido a denominar "Trilogía de Auschwitz" (el primero, Si Esto Es un Hombre; y el tercero Los Hundidos y los Salvados) ocupa, dentro de esta historia del horror del Holocausto, el relato de los sucedido desde la liberación del campo de exterminio de Auschwitz (o, para ser precisos, desde el abandono precipitado de los guardias SS del campo ante el avance de las tropas rusas) hasta la definitiva repatriación de los supervivientes a sus hogares, un hecho que se prolongó sus buenos diez meses, un tiempo incomprensible y de una duración que se puede definir como casi intolerable. Una especie de cautiverio adicional si no fuera por el hecho de que había desaparecido la finalidad última de los campos, como era el exterminio de sus internos.
En Si Esto Es un Hombre, Primo Levi nos sumía en la desolación del horror absoluto. En La Tregua, lo que permea en el lector es un sentimiento de alivio. Es lógico, puesto que, frente a la desesperanza, los ya exprisioneros se enfrentaban y vivían la libertad.
Pero no la liberación. Pese a ese sentimiento de renacer, el peso de lo vivido seguía acompañando a los supervivientes. Interiormente, muchos seguían siendo prisioneros, y lo serían el resto de sus vidas.
Este es un libro extraño, lleno de contradicciones, las mismas que acompañaron a los liberados más las del mundo que los contemplaba, que tampoco podía comprenderlos, ni su situación actual ni aquellas circunstancias por las que habían pasado. El mundo (es algo común en los relatos de los supervivientes de los campos) no sabía muy bien qué hacer con ellos. Eso creó situaciones intolerables. Internamiento en nuevos campos (de refugiados, los llamaríamos hoy; pero, ¿refugiados de qué?). Cierto, sin la amenaza que planeó siempre en los de exterminio, pero campos al fin y al cabo. No hubo, más que al final, y de forma muy somera, una devolución de la dignidad perdida. O un simulacro de devolución, tan siquiera.
Todo esto no está en el relato de Levi. Éste se limita a narrar hechos. Pero el lector queda con esa impresión de que algo se tenía que haber hecho y no se hizo, o no lo bastante. Levi no llora. Pero lo que trasciende es que los vencedores tampoco cumplieron. Los supervivientes les eran incómodos. Incluso, a veces, da la impresión de que los consideraban superfluos. De muertos en vida a supernumerarios de la vida. Puede argüírse que es un paso significativo. No lo creo así.
Y, por tanto, el tono puede ser de alivio. Pero no deja de ser una historia trágica, más incómoda de lo que parece, más vergonzosa para nosotros de lo que debiera.

Portada
Otros testimonios sobre los campos nazis: Si Esto Es un Hombre, de Primo Levi, La Escritura o la Vida, de Jorge Semprún y El Largo Viaje, de Jorge Semprún

lunes 16 de noviembre de 2009

La Dama de Picas, de Alexander S. Pushkin

(Pikovaya dama /Пиковая дама)
En Novel·les i Contes
Eds. 62, col. Les Millors Obres de la Literatura Universal
Barcelona, 1981 [1834]

Pushkin, además de ser el modernizador de la lengua rusa, es el máximo exponente del romanticismo en este idioma. Y, como buen romántico, no podía dejar de tener en su haber una historia fantástica. Y una, para los cánones de la época, endiabladamente buena.
Hermann es un hombre morigerado, cuya máxima pasión son los juegos de cartas, pero a los que no apuesta porque "no está en disposición de malversar lo que tiene justo para vivir con la esperanza de ganar más de lo que necesita". Sin embargo, cuando escucha que uno de sus compañeros tiene una abuela que obtuvo un secreto del Conde de Saint-Germain para ganar a los naipes (un secreto que, por supuesto, insinúa unas implicaciones y consecuencias diabólicas), se obsesiona por obtener esas tres cartas que le permitirán esquivar el azar y alcanzar unas ganancias fabulosas.
Y para ello, maquinará una ignominia de tal calibre que el lector quedará satisfecho cuando ese recurso infalible se vuelva en su contra, en una venganza que, literalmente, proviene del más allá.
Extrañamente alejado del cuento de horror ruso, casi siempre enraizado en la leyenda campesina (El Viy; La Familia Vurdalak), no obstante consigue, por lenguaje y ambiente, un fantástico propiamente ruso, por primera vez urbano, que anticipa las historias de Gógol, y que incorpora con éxito la ironía y temas que cristalizarán en los grandes autores rusos posteriores.
Por lenguaje y recursos, esta Dama de Picas es una pequeña joya del relato de fantasmas de todos los tiempos.

Portada y sinopsis