Dinero de Ida y Vuelta, de Donald E. Westlake

En esta compilación, Ed McBain se propuso hacer justicia a la más olvidada hija de la literatura, la novelette, ese formato que no es ni un relato largo ni una novela corta, sino que cae entre medio de las dos; eso provoca que su publicación en revistas sea imposible, y como libro independiente, difícil.
De hecho, algún escritor ha remarcado que, cuando a la vista del proyecto terminado, había dado a luz a una novelette, le entraban sudores fríos. Estaría obligado a hacer encaje de bolillos para encajarla en una colección de relatos, o de lo contrario ese texto no vería jamás la publicación.
McBain, con buen criterio, llamó a los mejores escritores del género negro-criminal (y a algunos que lo trascienden) para pedirles exactamente una de esas hijas desgraciadas.
La primera con la que nos encontramos es Dinero de Ida y Vuelta, del gran maestro de la variante humorística del género negro, Donald Westlake. Y en ella tenemos el gusto de reencontrarnos con uno de sus personajes fetiche, John Dortmunder, siempre acompañado de su amigo Andy Kelp. Dortmunder, uno de los ladrones más geniales de la literatura policial, pero también uno de los criminales con más mala suerte. Sus robos, siempre impecablemente trazados y a toda prueba, acaban por tropezar con algún imponderable que impide que se haga con el botín de su vida, que le permitiría retirarse, y se tenga que conformar con algunas migajas para ir tirando hasta su próximo y genial plan. Muy frustrante para Dortmunder, pero muy satisfactorio para el lector, quien observa con regocijo cómo esos imponderables tienen un componente cómico, y convierten a Dortmunder en un personaje fatalista, incluso cuando las cosas parecen ir a la perfección.
En el robo que nos ocupa (Dortmunder y latrocinio son sinónimos), Dortmunder, Kelp y el organizador tienen que entrar en una imprenta y pasar una noche imprimiendo billetes de banco. No dólares estadounidenses, por supuesto, sino siapas de una imaginaria república sudamericana. Una divisa innegociable fuera del país de origen, donde, con algún contacto, se podría vender por la mitad de su valor nominal en buenos dólares.
Todos los ingredientes de Westlake están ahí: el humor, el plan genial y su ejecución perfecta y el inconveniente que da el toque imprevisto y de intriga a la situación, a la vez que propicia momentos de comicidad.
Y es un placer reencontrarse con un autor que siempre ha merecido mejor suerte de la que ha tenido en nuestro país. Para corroborarlos, sólo tienen que leer este texto, junto a la presentación que de Westlake hace Ed McBain, en la que no exagera ni un ápice.

(Walking Around Money)
En Transgresiones I
Roca Ed., col. Lettera
Barcelona, 2007 [2005]
Compilación e Introducción de Ed McBain


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