El Manto Negro, de Bruce Beresford

SESIÓN MATINAL

(Black Robe); 1991

Director: Bruce Beresford; Guión: Brian Moore, basado en su propia novela; Intérpretes: Lothaire Bluteau (Laforgue), Aden Young (Daniel), Sandrine Holt (Annuka), August Schellenberg (Chomina), Tantoo Cardinal (Esposa de Chomina), Frank Wilson (Padre Jerome); Dir. de fotografía: Peter James; Música: Georges Delerue; Diseño de producción: Herbert Pinter; Montaje: Tim Welburn.

Una película que, relatando una peripecia individual, se puede decir que es más bien una obra coral, una serie de cuadros animados que consiguen trasladarnos con toda viveza al Quebec del siglo XVII, a principios de la colonización francesa.
Un sacerdote (de ahí el título de el manto negro) es enviado a la misión más alejada del Canadá, y la película no es sino el relato de su viaje, de sus dudas espirituales y del choque de culturas que supone su encuentro con los nativos americanos, volubles en sus alianzas, firmes en sus enemistades. Pero eso, como ya he apuntado, no es lo más importante.
Un festín de imágenes, realizadas con una dirección espléndida y complementadas con un diseño de producción meticuloso y cuidado para producir una sensación de veracidad pocas veces visto en pantalla. Si a eso le añadimos que la historia que narra contribuye a mantener el interés, tendremos una película excepcional, de las que pocas veces se producen, una que debería ser mostrada en las clases de historia de todos los institutos por su reflejo fiel de una época y sus mentalidades.

Tráiler:



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