L'Excursió a Tíndari, de Andrea Camilleri

(La Gita a Tindari)
Eds. 62, col. El Balancí
Barcelona, 2001 [2000]
Trad. de Pau Vidal
Serie Montalbano, nº 5

Andrea Camilleri, nacido en 1925, se ha establecido en su vejez sólo aparente y cronológica como uno de los mejores escritores italianos del momento, tanto en el género policíaco como en la narrativa general.
Si escojo esta La Excursión a Tíndari para comentar la serie de novelas que tienen como protagonista al comisario Salvo Montalbano es porque es en esta novela donde esta serie cristaliza sus componentes hasta conformar en su plenitud ese microcosmos que es la comisaría de Vigata, en Sicilia.
Y es que, aunque la figura central de Salvo Montalbano, buen gourmet, izquierdista escéptico políticamente, agudo, incisivo, poco amante de los reglamentismos y la burocracia, que se niega a ser ascendido, sobre todo integrado en ese ecosistema de esa Sicilia idiosincrática y contradictoria, aunque él, decíamos, es el personaje dominante, va acompañado de unos tipos que se hacen familiares y rodean y complementan su carácter. Así, Fazio, buen policía con manía epigrafista ("Emmanuele Sanfilippo, alias Nenè, hijo de Garlando y de Natalina Patò..."); Mimí Augello, vicecomisario mujeriego y tarambana; Catarella, agente de lenguaje incomprensible y humorístico, pero un ángel y genio informático; Nicolò Zito, periodista de Retelibera, arriesgado y veraz; Balduccio Sinagra, retrato exacto de uno de esos capos de la mafia basales y populares pero siniestros; o Lívia, la siempre novia genovesa de Montalbano, con el que mantiene una relación entre discusiones y reconciliaciones telefónicas.
La Historia, en este caso, es la de un joven, Nenè Sanfilippo, que ha sido asesinado de un tiro en el rostro a la puerta de su casa; y la desaparición de dos ancianos que viven en la misma casa que el finado. Casualidad. ¿O no?
En cualquier caso, aparte de la trama, Camilleri siempre aporta mucho más, y en este caso es la entrada en juego de las nuevas mafias. La ficción de Andrea Camilleri (en un caso similar a la de Henning Mankell) se mueve siempre en un aparente localismo que sirve a la perfección para tratar problemas mucho más glogales. Y sociales.
«Un sujeto de la comisión antimafia que, llegado a Fela después del décimo homicidio en una sola semana, se tiraba dramáticamente de los pelos preguntando con voz ahogada:
─¿Dónde está el Estado, aquí?
Y mientras tanto, los pocos carabinieri, los cuatro policías, los dos guardias de finanzas y los tres magistrados que representaban al Estado en Fela, jugándose la piel cada día, lo miraban estupefactos. El excelentísimo antimafia padecía de forma manifiesta un vacío de memoria: había olvidado que, al menos en parte, el Estado era él. Y que si las cosas iban como iban, no era sino él, junto con otros, quien las hacía ir como iban.»
Con un más que sano sentido del humor, a veces atronador, a veces suave, y con un tratamiento lógico y humanístico de los problemas y las tramas, Camilleri es un maestro que trasciende el género, que se empeña en definir lo que hace como cosa menor. Cuando en realidad, por su propia sencillez, lo que hace es llegar a las cotas del gran estilo.

Hay que mencionar un detalle. En rarísimas ocasiones, un autor encuentra un traductor que no sólo es fiel transmisor de las ideas del autor, sino que se integra de tal manera en el universo del mismo que aporta valor añadido a esa traslación. Es el caso de Pau Vidal en sus traducciones de Camilleri al catalán. En algunos casos, en su adaptación, y con total respeto a Camilleri, la versión de Vidal es mejor. Y sin embargo, no hay cambio ni en la idea ni en las frases. Es, sencillamente, que la adaptación es respetuosa pero creativa. Rara avis.

Portada y sinopsis

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7 comentarios:

lokacomotumadre dijo...

Muy interesante blog, saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Lokacomotumadre:
Gracias, y bienvenida. Siéntete con libertad para opinar, comentar, sugerir o criticar.
Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Carmen:
En un anterior comentario te había prometido una de las recetas que Camilleri cuenta en sus libros, y con el estilo con la que la describe. Aquí está lo que Camilleri (o más bien Salvo Montalbano) tiene que decir sobre la Pappanozza:
"Plato de pobre, patata y cebolla hervidas un buen rato, bien aplastadas con la cara convexa del tenedor y generosamente aliñadas con aceite, vinagre fuerte, sal y pimienta negra molida al momento. Para comer de preferencia con tenedor de latón (tenía un par que guardaba celosamente), escaldándose lengua y paladar y por tanto maldiciendo a cada bocado."
:)
Un saludo!

Carmen dijo...

Ya llegué, ya ví la reseña, gracias gracias, como siempre tú tan lindo.

Qué receta, me ha dejado asombrada, una manera de tormento gustativo, no me imagino. Es como cuando comía chocolates derretidos por el calor, había algunas partes que no lograba quitarle el papel de estaño y luego hacía corto circuito con la amalgama de mis muelas. Era una sensación horrible. Tenedor de latón y vinagre, qué refinada tortura.

Te prometo que buscaré a Camilleri

Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Carmen:
Bueno, una promesa es una promesa...
¡Madre de Dios! leyendo lo que explicas sobre esa especie de bombón eléctrico ya me daban escalofríos.
Pero es curioso eso de las temperaturas y la conductividad... Hay gente que si no escalda la lengua con el café no lo saborea (?). Y lo de las cucharas (sobre todo cucharas) que parecen retener durante horas las altas temperaturas no es tan inusitado, al menos en algunas casas de mi infancia...
El comisario Montalbano es un hombre que gusta de la cocina sencilla y popular, sin demasiadas complicaciones, pero bien hecha, sobre todo con buena materia prima. Creo que Camilleri te gustará.
Un saludo!

Gloria dijo...

Hola! Només dir-te que estic d'acord amb tú sobre la brillant traducció de Pau Vidal al català. Fa poc que he sofert l'addició de la serie Montalbano i l'he llegit tant en català com en castellà, depenent de la que em venia a les mans. No ha estat fins a trobar Un Gir Decisiu, amb la traducció de Vidal que vaig adonar-me'n del plus que consttuia la seva traducció. A l'hora de llegir La pista de Sorra, ja he anat directe a l' edició catalana....

Lluís Salvador dijo...

Hola, Gloria:
Benvinguda a aquest blog, en primer lloc. Amb tota llibertat per comentar, criticar suggerir o allò que vulguis.
Pau Vidal és un prodigi. Apart de fer uns excel·lents mots encreuats, la seva tasca com a traductor és impagable. En el cas dels Montalbano, jo tinc l'avantatge de també poder-los llegir en italià, i el que fa VIdal és per treure's el barret. És una simbiosi tan profunda amb el text que quasi bé és inversemblant. Les traducciones de les caterellades, per exemple...
I, tot i així, hi ha un prodigi més gran, com és la seva traducció de L'Òpera de Vigata, de Camilleri, que no és un Montalbano, però és divertidíssim i un prodigi de traducció.
Gràcies pel comentari, i fins aviat.
Salutacions!