Fulgor de Muerte, de Elmore Leonard

(Glitz)
Eds. Versal, col. Crimen & Cia.
Barcelona, 1987 [1985]

Dentro del género policíaco, Elmore Leonard se ocupa del nicho psicopático. En esta novela, el detective Vincent Mora pasa un período de convalescencia en Puerto Rico después de ser herido en un atraco. Allí es seguido, y al final prácticamente desafiado, por Teddy, al que había mandado a la cárcel años atrás.
respondiendo al desafío con la ayuda de sus contactos en la policía portorriqueña, Vincent arrincona a Teddy y le fuerza a salir de la isla. Esto, que en un principio parece una solución de compromiso eficaz, se demuestra un error. Teddy ya ha cometido unos asesinatos en la isla, y por pura casualidad esta "deportación" le pondrá en contacto con una chica que también sale de Puerto Rico para ir a trabajar a Atlantic City, y que es conocida de Vincent Mora; de inmediato Teddy traza el plan de emplearla como cebo para atraer a Vincent.
En efecto, cuando la chica es asesinada, Vincent acude a declarar a la ciudad del juego de la costa este; y a emprender sus propias investigaciones.
Trabajando según el conocido y eficaz esquema de seguir los pasos de ambos contendientes, Leonard compone una novela de tensión, en la que la carrera entre las acciones del eficiente aunque desencantado Mora y el violador psicópata obsesionado por la venganza Teddy se hace trepidante.
Las virtudes de Leonard consisten en construir una historia coherente y honesta con el lector, la capacidad de analizar el entorno y pensamiento de un criminal perturbado y la descripción de un ambiente, el de la ciudad casino de Atlantic City, poco conocido, sobretodo en comparación con su mucho más famosa hermana, Las Vegas.
Sin más pretensiones que construir un thriller que enganche al lector desde la primera página, Leonard se nos muestra como uno de los narradores del género más eficientes de la segunda mitad del siglo XX.

btemplates

2 comentarios:

Jorge dijo...

Gracias por el dato! Muy interesante!
Atte/
Jorge

Lluís Salvador dijo...

Hola, Jorge:
De nada, y a disponer para lo que desee.
¡Un cordial saludo!