El Rojo Emblema del Valor, de Stephen Crane

(The Red Badge of Courage)
El País / Narcea, col. El País Aventuras
Madrid, 2004 [1895]
y en múltiples ediciones en español

O La Roja Insignia del Valor, La Enseña Roja del Valor y otras variantes similares. Un emblema cuyo color rojo es el de la sangre, por supuesto.
Pesimista, realista, ferozmente antiépica, El Rojo Emblema del Valor es la historia de Henry Fleming (un nombre difícil de encontrar en la novela; la mayoría de las veces Crane se refiere al protagonista llamándole "el muchacho", lo cual ya es toda una declaración de intenciones), un adolescente alistado en el ejército nordista pese a la oposición de su madre, durante la Guerra de Secesión. En una construcción magnífica, el inicio del relato nos sitúa en la condición más frecuente del soldado: la espera del combate; en este caso, de la primera batalla del batallón de Henry. Es todavía el tiempo de la fabulación, de si es todavía posible la épica en la guerra, o de si «los hombres eran mejores o más tímidos» en los tiempos modernos. Tras una pausa para rememorar el alistamiento del muchacho, Crane nos llevará al campo de batalla, a su confusión, a su tremendo esfuerzo para los protagonistas que apenas nada significa para los generales, a la constatación de que las vidas de unos cuantos soldados son prescindibles frente a los grandes planes estratégicos, al miedo, a la duda que el propio Henry tiene sobre su valor, a de si su miedo es diferente, de si él es inferior a los demás, a la falsa grandeza, al absurdo de la guerra.
Hay que destacar que era la primera vez en que en un relato de guerra se trataba de entrar en la mente de un protagonista, de un soldado. Este relato psicológico, coherentemente dialéctico y contradictorio, desolador y real, de lo que es el rito de iniciación más bestial de la naturaleza humana, es el inicio de toda una saga de narraciones que harán que la guerra en la literatura ya no vuelva a ser la misma. Un relato personal que se vuelve universal en toda su extensión, hasta concluir: «Se había librado completa y totalmente de la enfermedad roja de la batalla. Aquella sofocante pesadilla era ya algo que pertenecía al pasado. Había sido un animal llagado y sudoroso, que se ahogaba en el ardor y la angustia de la guerra. Y ahora se volvía, con el ansia y la sed del enamorado, hacia imágenes de cielos tranquilos y sonrientes, de frescos prados y de fríos arroyos... Una existencia de paz, dulce y eterna.»

Portada y sinopsis

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4 comentarios:

Michael Gotcha dijo...

Parece un libro interesante tal como lo pinta. La guerra nos hace a todos reflexionar, supongo. Buen artículo, solo una cosa, hay dos errores sin importancia, fruto seguro de una escritura acelerada: h en mayuscula[...absurdo de la guerra.
hay que destacar...] y corre la ''q''[y real, de loq ue es el rito]
Un saludo.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Michael:
En primer lugar, bienvenido al blog. En efecto, es una de las primeras novelas antibelicistas de la historia, y una que transmite con toda claridad y emoción ese absurdo.
Y muchas gracias por avisar sobre los errores. Siempre agradezco estas cosas, que ayudan a mejorar la calidad del blog. Si descubres alguno más no sólo tienes la libertad de señalármelos, sino que quedaré agradecido por ello.
De nuevo bienvenido, y un saludo cordial!

Mannelig dijo...

Menos mal, ¡menos mal! que este ya lo he leído. Porque va a empezar la feria del libro y descubro con pavor que el 58,33 % de los títulos que llevo en mi lista de "se busca" los he sacado de los comentados en este blog. El banco central europeo prepara el rescate de mi economía...

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mannelig:
Ja, ja, ja! Ay, pues iba a tener yo la economía saneada si no tuviera una buena red de bibliotecas en Barcelona. Gracias a ella es como puedo ejercer la errabundia. Y como casi siempre comento aquellos libros que me han gustado o que en el balance dan positivo, no puedes ni imaginarte la de libros que no aparecen por aquí, pero sí que leo. Benditas bibliotecas... Y sólo espero que los recortes presupuestarios tarden en llegar a ellas...
Un cordial saludo!