Aquesta Nit Improvisem, de Luigi Pirandello

(Questa Sera si Recita a Sogetto)
Institut del Teatre de la Diputació de Barcelona, col. Popular de Teatre Clàssic Universal
Barcelona, 1996 [1928]
Trad. de Maria Aurèlia Capmany

Esta Noche Improvisamos es la tercera de las obras de una teórica trilogía del teatro dentro del teatro de Pirandello (las otras dos son Seis Personajes en Busca de Autor y Cada Uno a Su Manera), y que casi podría decirse mejor que es una trilogía sobre la vida en el teatro.
Suponiendo que alguien pudiera presentarse virgen de conocimiento previo de esta noche improvisada, suponiendo que se pudiera evocar en una total inocencia la noche del estreno, el público se hallaría ya desde los primeros instantes en algo tan inusitado que resultaría desconcertante: una representación que no comienza, un director que se explica, que interrumpe desde su butaca en la platea, que sube al escenario, que muestra los cambios de escena, unos actores que abandonan la escena y trasladan sus personajes o a ellos mismos a la sala, a los palcos o al foyer; una obra que rompe la unidad de acción dando a escoger al público seguirla fuera de la sala o quedándose en la misma. En resumen, unas transgresiones que hoy día se han convertido en lugares comunes, pero que en manos de Pirandello tienen finalidades concretas y precisas, como son las de difuminar los límites entre la realidad teatral, la realidad de la representación y el conflicto entre la interpretación y la pura vida: «¿Cómo quiere que pensemos en su teatro, nosotros, si hemos de vivir?» «¡Cuando se vive una pasión, he aquí el verdadero teatro [...] La vida que nace no la ordena nadie. ¡La ha de obedecer hasta el escritor! ¡Eso es, obedecer, obedecer! ¡Y fuera aquel que la quiere mandar!»
En este punto, el director, que ha insistido en que la improvisación se siga a toda costa pero dentro de unas escenas previstas, es expulsado de la sala, cuando los actores han decidido que si hay que improvisar a toda costa, es necesario entonces vivir el papel, y que esa vivencia puede llegar a transgredir cualquier planificación.
Es un cúmulo de reflexiones las que se viven en este representar: lo prescindible del autor, y en cambio lo necesario de su actuación para mantener bajo control la exuberancia que los sentimientos de la interpretación pueden derivar; el conflicto de autoría entre el dramaturgo, el escritor y los actores; la superación del artificio por la naturalidad; la antítesis entre forma y vida; el extremo peligro de la exaltación de los sentimientos frente al texto frío; la mutabilidad de cualquier representación teatral dependiente de sus actores; hasta la historia que se representa, y que puede parecer mera anécdota frente a la que se le superpone creada por los actores, el director y el texto (o la falta de él) del autor, no es sino un reflejo más, en este juego de espejos, a veces deformante, de los auténticos motivos de la obra, en la que no faltan el drama, los momentos de comedia, el debate y el absurdo.

btemplates

8 comentarios:

Asterión dijo...

De Pirandello, curiosamente, no he leído su teatro, y ahora no recuerdo si vi alguna representación, y si la vi, ya nos damos cuenta de lo memorable que fue.

Pero guardo una grata memoria de El difunto Matías Pascal, una de sus novela, especialmente cuando, al comentar una representación de la Orestíada con marionetas, el personaje se pregunta que habría sucedido si, de repente, la manta que hacía de techo del teatrino, se hubiese rasgado en el momento preciso en que Oresets va a tomar venganza. Reflexiona: Orestes se habría convertido en Hamlet. Una magnífica forma de diferenciar al héroe trágico del héroe absurdo.

Saludos.

milibreria dijo...

Solo recordaba de Pirandello "Seis personajes en busca..." y me gusta. Pero ahora tengo que buscar "Esta noche improvisamos" Mira, es que has hecho un comentario envidiable, una vez pasé un curso de dirección teatral y me gusta mucho, así que cuando he leído tu reseña, me la he imaginado y estoy ansiosa por encontrar la obra. Gracias por abrirme los ojos.
AD.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
No he leído El Difunto Matías Pascal, ya ves (je, je, alguna tenía que fallar). Pero eso que comentas es fantástico. Voy a poner remedio (de hecho, y a estas alturas, ya lo estoy poniendo. Una novela notabilísima, por lo que llevo leído).
Gracias como siempre, y un saludo!

Hola, AD:
Gracias, pero he dado sólo un pequeñísimo esbozo de todo lo que esta obra conlleva y representa. No es posible imaginar la cantidad de ideas y conceptos que se esconden en este texto con sólo mi reseña, es necesario leerla, verla... representarla incluso, para comprenderla en todas sus implicaciones.
Gracias por el comentario, y un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
En esta mi lectura de El Difunto Matías Pascal, he descubierto un detalle que entronca esta novela con la obra de este post, como es el de la vida como ficción, y la vida también como representación. Aunque no es demasiado extraño. Los escritores suelen tener una serie de obsesiones recurrentes.
Y respecto a la escena que me comentas, la del teatro de marionetas (y que sigo considerando una imagen impresionante), pese a mi reticencia con los comentarios críticos a las obras, esta vez el "curatore" Giancarlo Mazzacurati ha estado particularmente inspirado:
«Difícil relegar a una fórmula o una paráfrasis rápida "los malos influjos" que entran del cielo copernicano dentro del teatro tolemaico, convertido de improviso en caverna de sombras o de marionetas en presa del desarraigo del infinito, de la gran escena destinada a la representación del hombre antiguo, de su centralidad cósmica, a través de la ilustración de sus Valores, de sus Leyes, presuntamente universales. Siguen siendo los temas de la "Segunda Premisa (filosófica)"; y a su entorno, ya diez años antes, en el ensayo Ate e Coscienza d'Oggi venían declinados a través del Rey Lear: "¿En qué se ha convertido el hombre? ¿En qué ha devenido este microcosmos, este rey del universo? ¡Ay, pobre rey! ¿No lo veis saltar ante el rey Lear armado de una escoba en toda su trágica comicidad? ¿De qué delira? Érase una vez un soberbio castillo...". En parte son estos malos influjos, la parálisis o la locura de queien de improviso ve roto su Orden, su Ley, mientras la ya sólida realidad antropocéntrica se convierte en fábula amarga; pero en parte son las miradas ajenas las que convierten en vacía su plenitud, el enigma de un "otro", de una serie de preguntas sin respuesta, que hacen del mundo de las imágenes cotidianas sólo poseído en apariencia; y, por tanto, más inquietante que una tierra extranjera. Es útil recurrir, para la explicación de este sentimiento, a la definición freudiana de "Siniestro" (Unheimliche). A través del rasgón, no sólo la realidad, sino el héroe se convierte de improviso en foráneo de sí mismo, mientras se desvanecen todos los viejos testimonios (divinidad, costumbres, público) llamados a convalidae el rito del teatro-tribunal, a reasegurar y ser reasegurados en la comunidad de los principios.»
Interesante visión (y te pido disculpas por la apresurada traducción).
Un saludo!

Asterión dijo...

Vaya, Lluís, al final terminaste yendo a leer algo que uno mencionó y no a la inversa, como dicta el protocolo, jeje.

Qué bueno que te gustó esta novela. Una verdadera joya. En cuanto al primo de Freud, un tal Heimliche, completamente de acuerdo.

Saludos.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
Estimado Gustavo, siempre tengo muy en cuenta lo que mis lectores dicen, y tus comentarios y sugerencias en particular. Por ejemplo, y aparte de leer El Difunto Matías Pascal (reseña dentro de unos meses; mi programación es así), que de todas maneras resultaba irresistible aún sólo con esa escena que comentabas del teatrillo de marionetas, estoy releyendo Apocalípticos e Integrados de Eco, y me estoy metiendo de lleno con la poesía de Octavio Paz. Ya hablaremos, tengo alguna proposición que hacerte al respecto de esta última.
Y sí que es cierto que me pongo pesado con el unheimlich (aunque en este caso sea Mazzacurati quien tropieza con él), pero es que hay interpretaciones que han sido o poco discutidas o bien admitidas de buen principio. En este caso me parece bien recurrir a este concepto de lo siniestro como algo que nos es familiar pero que de repente se hace ajeno.
Un saludo!

Asterión dijo...

Hola, Lluís:

Eso que decís de un propuesta ya me dio ansias,jeje. Por cierto, mi libro sobre Paz sale por ahí de octubre, espero.

Más adelante me tendrás que dar tu dirección, para ver si te envío al menos uno de los libros.

Saludos.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
Espero que ansias positivas... Te escribo en cuanto disponga de algo de tiempo.
Un saludo!