Trampa 22, de Joseph Heller

(Catch 22)
RBA Libros, col. Novela
Barcelona, 2005 [1955]

Es la segunda vez que leo Trampa 22. Esta novela ha sido considerada (con justicia, como explicaré) como un monumento de la literatura antimilitarista y del humor negro, y su título ha pasado a ser una frase hecha de la lengua inglesa. En mi primera lectura no entendía nada; no sólo no tenía el mínimo ápice de humor, sino que ni tan siquiera era coherente en su expresión. En cambio, releída en esta edición, no voy a decir que desde la primera página, pero sí desde la tercera empecé a reírme. Entonces caí en la cuenta de que en la portada (no la cubierta) había una frase: "traducción revisada". Si obvio el nombre de la traductora es porque a partir de media novela tengo la impresión de que la traducción ha sido menos revisada que lo precedente; pero el hecho incontestable es que, de repente, Trampa 22 había recuperado en esta versión no sólo el humor; también la coherencia de la legibilidad.
La trampa 22 del título es un silogismo típico de las organizaciones militares: cualquiera que vaya al combate está loco, puesto que no se preocupa por su supervivencia y, por tanto, no es apto para el servicio, pero pedir la exención del combate en base a esto implica que el individuo se preocupa por su propia seguridad, por tanto está cuerdo y no puede ser eximido de ir al combate. Diabólico.
Yossarian es capitán de bombarderos en una unidad cuyo coronel no hace más que aumentar el número de misiones de guerra necesarias para que las tripulaciones sean relevadas, y Yossarian está harto y al límite de su resistencia. Ha visto morir a demasiados compañeros y sabe que la próxima misión podría ser la "suya". Su inteligente conclusión es:
«─Están intentando matarme ─le explicó Yossarian con tranquilidad.
─¡Nadie está intentando matarte! ─vociferó Clevinger.
─Entonces, ¿por qué me disparan? ─preguntó Yossarian.
─Disparan contra todo el mundo. Quieren matar a todo el mundo.
─¿Y eso qué tiene que ver?»
Trampa 22 es un mosaico de la gente que compone el escuadrón de bombardeo que forma un cuadro, entre demencial, absurdo y humorístico, de un colectivo humano que representa las variadas respuestas frente a la guerra; relatada de forma peculiar, como líneas que se entrecruzan en hechos determinados, esta no linealidad contribuye a poner el acento en situaciones y caracteres concretos, pero sin perder de vista el fenómeno colectivo.
No es una historia personal, por mucho que Yossarian sea el personaje que une estas visiones. De hecho, es la historia de un absurdo, el militarismo más que la guerra, puesto que la trampa 22 es una metáfora de este poder omnímodo y absurdo inherente a la organización militar. Cuando el capellán del escuadrón es detenido (!), se produce este diálogo:
«─En ese caso, ¿por qué se siente tan culpable?
─¡No soy culpable!
─Si no fuera culpable, ¿por qué estamos interrogándolo?»
Es profundamente indicativo y representativo del modo de pensar de una organización tan jerarquizada y autoritaria como es la militar, donde la disciplina y la obediencia priman sobre todas las demás cosas, incluido el sentido común, que tiene que ser desterrado pues, ¿quién con sentido común estaría dispuesto a hacerse matar?
Novela emblema de la oposición a la guerra del Vietnam (y muy apropiada al caso), hay que señalar con rapidez que fue escrita mucho antes de que los USA emprendieran su política de intervención masiva en Indochina. La metáfora que es Trampa 22 existía con anterioridad, y fueron los hechos los que se adaptaron como un guante con la novela, una novela que satiriza sin piedad el hecho militar en sí y la guerra por extensión.
Sin renunciar al drama, sin abjurar de la desolación de la muerte, Trampa 22 es una novela divertidísima, con un humor que es negro porque lo que satiriza es escalofriante porque es real.

Portada y sinopsis

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