Mantícora, de Robertson Davies

(The Manticore)
Libros del Asteroide
Barcelona, 2006 [1972]
Trilogía de Deptford nº 2

Esta obra de Robertson Davies cuenta con partidarios y detractores. El intríngulis puede estar en aquellos que deslumbrados como yo por la primera parte de esta trilogía (El Quinto en Discordia) pasan por Mantícora y quedan defraudados en sus expectativas.
Ya dijimos que esta trilogía puede ser leída independiente e individualmente y, de hecho, en completo desorden (algo no tan cierto, como explicaré), pero el caso es que leída en su orden, este segundo volumen defrauda.
Y no porque sea una mala novela. Comparte muchas de las virtudes de lenguaje y temáticas de su hermana primera, pero resulta desconcertante. Siendo tres los personajes principales de los hechos centrales de la trilogía, y siendo la primera novela el relato de Dunstan Ramsay, la lógica espera que los otros dos volúmenes sean las historias de Boy Staunton y Magnus Eisengrim. Y no es así. Esta novela es la historia del hijo de Boy Staunton, David, quien, convencido de que su padre fue asesinado, ha acudido a Zurich a psicoanalizarse en busca de no se sabe si de la verdad, de los fantasmas que pueblan su vida o de sí mismo.
Digámoslo de una vez: como tal historia, independiente, la novela es más que buena. El lector que no tenga conocimiento de los hechos de El Quinto en Discordia no quedará defraudado. Pero ahí radica el problema: yo, como lector, reconocía en el protagonista al hijo de Boy Staunton, y su motivación para ir a Zurich a visitar a los junguianos el asesinato o suicidio relatado anteriormente. La visión oblicua de un hecho es perfectamente lícita en narrativa y la decisión de Davies de prescindir del punto de vista directo de Boy Staunton, también. Pero, en el conjunto de la trilogía, las 314 páginas (sobre un total de 367) de psicoanálisis de un personaje en principio marginal son demasiado poco referentes a lo anterior, demasiado divagantes y una digresión demasiado larga sobre el tema principal. Cuando en las últimas 50 páginas se recupera el pulso de la historia, lo que se nos cuenta es significativo, pero escaso.
Y así, llegamos a una pregunta que puede ser crucial: puesto que pueden ser leídas independientemente, ¿podría ser que, leída primero Mantícora y sólo después El Quinto en Discordia la trilogía saliera beneficiada? Invirtiendo la marcha, ¿podría Mantícora convertirse en un prólogo incitativo de los hechos de El Quinto en Discordia, en una introducción lo bastante intrigante a los personajes centrales? Mi opinión es que sí, con algunas matizaciones. En efecto, sería un esbozo de unos caracteres que conformarían una historia apasionante que después se desarrollaría, en lugar de ser una digresión oblicua sobre esa historia, pero entonces habría personajes que carecerían de una definición que se da en El Quinto en Discordia (Ramsay y Lesl) y que en Mantícora, por haber sido ya desarrollados, se da por supuesta.
No estoy descontento con la lectura de Mantícora, pero creo que esperaba más de una segunda parte. Hubiera quedado más satisfecho si la hubiera leído antes de El Quinto en Discordia.
Y queda un punto de vista, y el personaje más enigmático de todos, Magnus Eisengrim, el ilusionista que antes fue Paul Dempster. En teoría, esa historia se relata en Mundo Prodigioso, tercera novela de la trilogía. Seguiremos informando.

Portada y sinopsis

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