Empieza el Calor, de Chester Himes

(The Heat's On)
Ed. Bruguera, col. Libro Amigo, serie Novela Negra
Barcelona, 19812 [1966]
Serie Coffin Ed Johnson y Gravedigger Jones nº6

Lo que todos los lectores de la serie de Himes se preguntan tarde o temprano, es decir, cuándo serán expedientados Ataúd Ed Johnson y Enterrador Jones por brutalidad policias, sucede en esta novela.
Claro que también suceden las otras cosas habituales en las novelas de Himes: un gigantesco negro albino de cortas luces, una sanadora por la fe anciana, filosófica y ambiciosa como una joven, un chófer heroinómano poco experto en el manejo de explosivos, un africano con turbante, un perro que más parece un león.
Un cargamento de heroína detrás del que va todo el mundo.
Y Harlem, claro.
Un Harlem en el que la vida vale muy poco y la muerte es omnipresente.
En un calor sofocante, Ataúd Johnson y Enterrador Jones tendrán que bregar con una serie de asesinatos inconexos que les desorientarán. Hasta que un par de asesinos a sueldo dejen al borde de la muerte a Enterrador Jones, y entonces será cuando Harlem conozca la furia vengativa de Ataúd Johnson.
El juego constante entre humor y tragedia, habitual en Himes, sigue aquí tan presente como en el resto de sus novelas, componiendo por contraste un cuadro verista socialmente, unas escenas inquietantes, demasiado inquietantes como para desecharlas por ficticias.
En este paseo por la serie seminal de Himes me he abstenido hasta hoy de proponerles la tesis que se trasluce en toda su obra, entre otras cosas porque prefería enumerar primero las diversas virtudes y elementos que la componen; pero ya va siendo hora de decir que toda la obra de Himes consiste en el papel del negro en la cultura americana. Rechazado o emigrado del Sur, hacinado en su gueto en el Norte, el mundo del negro es contemplado por el blanco como una sociedad propia, con sus propias reglas, un mundo aparte en el que puede suceder cualquier cosa. Y esas cosas suceden, nos dice Himes. Suceden porque mediante esa alienación, la sociedad americana ha logrado enfrentar a la sociedad negra consigo misma. Dejándolos en su propia misera, aislados y con sus propias normas en un universo cerrado, la sociedad blanca logró hacerlos llegar a un punto en que los negros empezaron a autodestruirse. Una situación insostenible. En ese contexto, con el crimen o su tentación a flor de piel (muchas veces motivado no por las ansias de poseer más, sino simplemente por las ansias de poseer algo, o de meramente sobrevivir), la actuación de los dos policías de Harlem, excesiva y brutal como es, puede entenderse como un desesperado intento, por todos los medios, por mantener un poco de orden en el caos, por mor de la supervivencia de la sociedad negra en los Estados Unidos.

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