El Maquinista de la General, de Buster Keaton

SESIÓN MATINAL

(The General); 1926

Director: Buster Keaton y Clyde Bruckman; Guión: Al Boasberg y Charles Smith; Intérpretes: Buster Keaton (Johnny Gray), Marion Mack (Annabelle Lee), Glen Cavander (Capitán Anderson); Dir. de fotografía: J. Deveraux Jennings y Bert Haines.

¿Qué se puede decir de una película que, sin duda, es la más perfecta en su género de gags puramente visuales? ¿Destacar sus pequeñísimos defectos? Bueno, pues muy bien: empieza con un ritmo más bien bajo en su planteamiento de la historia. ¿Tiene alguno más? Podría ser, pero son tan menores que no perjudican para nada el resultado global.
El caso es que Buster Keaton, cuando arranca en su resolución humorística de las situaciones efectúa una acumulación continua de gags, cada uno enlazado con el posterior, el siguiente más sorprendente y efectivo que el anterior. Cada uno de ellos meditado y medido, dificilísimo de concatenar y sin embargo ejecutado con una naturalidad asombrosa.
Imprevista, sorprendente, fresca, emocionante, manteniendo al espectador en vilo y provocándole la carcajada una y otra vez, una y otra vez. Este crescendo apoyado en todo lo que es posible utilizar para sostener e incrementar la tensión cómico-narrativa es un clásico inagotable, posible de visionar tantas veces como se quiera sin fatigar jamás.
Con valores de producción inmensos, visibles y perfectamente utilizados, se puede aducir que es un festival de un solo cómico. ¿Y qué? No sólo Keaton es el hombre impasible que por sí y por sus acciones provoca la comicidad. Todo está al servicio de la historia, pero junto a lo cómico tiene imágenes emblemáticas y tantos momentos insuperables que la convierten en una obra maestra única. En blanco y negro y muda. Pero nadie, jamás, superará esta película en su ejecución y resultados.

Tráiler:

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