A Most Wanted Man, de John Le Carré

Hodder & Stoughton
Londres, 2008 [2008]

La era Bush ya es historia. Pero, ¿cuánto se tardará en eliminar la forma de actuar que esta llamémoslo filosofía instauró?
John Le Carré vuelve en esta novela a su tema más querido, un tema que elevó a la cumbre de la literatura, como es el espionaje. Pero, cosa curiosa, esta vez vuelve en su defensa. ¿Y cómo puede ser así en un autor que justamente descubrió el espionaje como una actividad sucia, brutal, despiadada e inhumana? Pues porque existe una alternativa peor. Al fin y al cabo, y tan eufemísticamente como se quiera, el espionaje gusta de describirse, al menos de cara al público, como "inteligencia". Y la alternativa que se convirtió en paradigma de la administración norteamericana es la acción directa, brutal e irreflexiva; la venganza, represalia o acción que busca el resultado inmediato, gratificante pero inútil. Esta falta de sutileza, que echa por el retrete toda la filosofía del conocer al enemigo, infiltrarlo y destruirlo desde dentro, es tan burda que no sólo compromete las conciencias de quienes la desprecian, sino la posible victoria sobre el enemigo. Irak y Guantánamo, verbigracia.
Les pongo en situación: a Hamburgo llega Issa, un pobre desgraciado que no tiene culpa de ser hijo de quien es, un coronel ruso que le engendró en el vientre de una chechena violada y que es el heredero de su poco deseable y deseado padre. Esta herencia es producto de una historia muy anterior, y esa herencia depositada en un pequeño banco privado de Hamburgo es lo que le ha llevado allí.
Por ser checheno, Issa ya fue encarcelado y torturado en Rusia. Por ser checheno, lo fue en Turquía. Por haber estado en la cárcel y ser checheno, la etiqueta de terrorista islámico le cae como anillo al dedo. Una etiqueta de la que no es fácil desprenderse, si es que alguna vez puede ser borrada.
Sin embargo, los servicios de inteligencia alemanes tienen un plan, y es el de emplear a Issa para conseguir una vía de infiltración en los grupos terroristas islámicos. Pero ¿está todo el mundo de acuerdo en esto?
Le Carré se maneja de forma magistral en los personajes, y cada uno de ellos es una lección de narrativa y percepción. Pero también, como acostumbra, es un genio en poner puntos sobre las íes y dejar al desnudo los entresijos de una Historia que, aunque expuesta, siempre tiene claroscuros. Busquen en este El Hombre Más Buscado la "Cantata de Bachmann" y encontrarán una lección de historia contemporánea que no viene en los manuales.
Como acostumbra, Le Carré consigue una novela genial. Aunque las vergüenzas que denuncia nos dejen un mal sabor de boca. Al fin y al cabo, es el mundo en el que vivimos.

btemplates

7 comentarios:

Magda RB dijo...

Hola Lluis,

Las historias de espionaje me gustan aunque tengo que reconocer que no he leído ningua, siempre las he visto en película.

Siempre he pensado que es un tipo de historia que tienes que ir a ver con una libreta para tomar apuntes de los personajes porque al final, a la hora de las conclusiones, empieza un diálogo de: "Smith convenció a Harris para que dijera a Brown que mediara con Andrews para que con Cambell para junto con... "...

Ahí siempre me pierdo si es que no me he perdido antes.

Lo de la lección de historia que no viene en los libros es cierta ya que sobre espías famosos desde el mítico Ali-Bey hasta más modernos son las historias noveladas, como las generaciones que salieron de elitistas universidades para unirse a las filas soviéticas.

Lluís, he encontrado que hoy has hecho un post un poquito corto, seguro que se puede decir mucho más de Le Carré.

Saludos!

Asterión dijo...

Con el último párrafo de la reseña recordé a un amigo, profesor y psicoanalista, quien decía: “Freud solo trajo malas noticias. El problema es que tenía razón.”

Saludos.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Magda:
En ese caso, tienes que acudir a LeCarré. No le interesan las tramas policiales, sino las motivaciones, o, propiamente dicho, los sistemas que hacen que las vidas individuales pierdan toda importancia para una especie de burocracia, razón de estado, llámala como quieras. Le Carré, como Greene en su época, no se preocupa por los planos robados de un submarino, sino por la ética y la moral. Y nos descubre que es una ética muy sucia, a veces. Y en este caso, nos desvela que ya ni en esa época de moral del espionaje vivimos, sino en la de la fuerza bruta.
Y esta cantata de Bachman, es una lección de historia, pero ciertamente no sobre la historia escrita o la que figura (o figurará) en los manuales de texto.
Y no, es la extensión más o menos normal, la de casi todas las reseñas, salvo excepciones. Pero sí que tendré algo más que decir sobre Le Carré, sí. Próxima etapa, El Topo, o Calderero, Sastre, Soldado, Espía, que es como se llamaba en original.
Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
Tienes mucha razón. Le Carré tampoco nos trae buenas noticias, y también tiene razón. Últimamente Le Carré está en plan un poquito redentor. Y no me parece mal. Que denuncie mediante la literatura los abusos de nuestro tiempo es algo necesario, sobre todo si lo hace con estilo. Uno sale de las novelas de LeCarré dudando de si esto que nos ha contado ha sido real. Lo peor de todo es que se tiene la impresión de que si no lo es, si es pura invención, es una invención demasiado plausible. Como en una de aquellas películas: Los hechos y personajes son puramente ficticios. Pero las coincidencias son intencionadas. Nunca sale un portavoz gubernamental diciendo que lo que Le Carré escribe es un puro disparate. Es un silencio que casi aterra.
Un saludo!

Andromeda dijo...

Pues yo también prefiero el espionaje (y la ciencia ficción) en películas, pero la manera en que reseñas este y otros libros del género hace que me los vaya apuntando.
De hecho ya debo haber comprado alguno...
¡Saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Al parecer, a Le Carré también debe gustarle el cine de espías: La dedicatoria de "La Gente de Smiley" era para Sir Alec Guinness, que había interpretado a Smiley en la serie televisiva "El Topo", sobre la novela de LeCarré. Siempre lo consideré un detallazo (y es que la interpretación de Guinness era magistral; realmente ERA Smiley).
Espero que te gusten :)
Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Paca:
Te contesto por e-mail. Y para preservar tu cuenta de correo electrónico, borro tu comentario :)
Un muy cordial saludo, a ti y a Javier!