El País de los Ciegos, de Herbert George Wells

(The Country of the Blind)
En Los Ojos de Davidson (The Remarkable Case of Davidson's Eyes)
Eds. Atalanta, col. Ars Brevis
Vilaür (Gerona), 2006 [1904; 1939]

«Casi a quinientos kilómetros del Chimborazo y a más de ciento cincuenta de las nieves del Cotopaxi, en las extensiones más agrestes de los Andes ecuatorianos, donde las rocas erosionadas por las heladas y el sol se alzan en enormes pináculos y precipicios por encima de la nieve, hubo en otro tiempo un misterioso valle entre montañas llamado el País de los Ciegos. Era una tierra legendaria, y hasta hace muy poco la gente dudaba de que fuera algo más que una fábula. Cuenta la historia que hace muchos años aquel valle aún estaba lo bastante abierto al mundo como para que los hombres, desafiando las incesantes avalanchas, pudieran trepar entre terribles desfiladeros y superar el paso helado que permitía alcanzar sus serenos prados; y hasta allí, en efecto, llegaron y se instalaron una o varias familias de mestizos peruanos que huían de la codicia y de la tiranía de un gobernante español. Luego se produjo el tremendo cataclismo de Mindobamba, cuando la noche reinó en Quito durante diecisiete días, el agua hirvió en Yaguachi y en el mar todos los peces flotaron muertos hasta la altura de Guayaquil; por todas partes a lo largo de las laderas del Pacífico se produjeron corrimientos de tierras, veloces deshielos y repentinas inundaciones, y el deslizamiento de un lado de la vieja cima Arauca hizo que se derrumbara con estrépito y que, al parecer, cerrase para siempre el País de los Ciegos a la curiosidad de otros seres humanos.»
Este es el inicio de uno de los mejores cuentos fantásticos escritos jamás. Planteada la cuestión de esta tierra olvidada por el tiempo y los hombres, de este territorio evolucionado cultural y físicamente aparte del resto del mundo, sigue el choque y el drama.
Núñez, un andinista, llegará por mor de una serie de casualidades al País de los Ciegos, y después de comprobar la idiosincrasia de sus habitantes, un soniquete se instalará permanentemente en su cerebro: "En el país de los ciegos, el tuerto es rey".
Pronto descubrirá que semejantes aspiraciones de dominio y poder van a chocar con la realidad. No sólo nada podrá contra la comunidad, sino que metido dentro de ella será un loco torpe y desmañado, un hereje, un niño tonto. Ni siquiera esa teórica ventaja de la visión será tal ("─Pero yo veo." "─Ese verbo no existe.").
En esta magnífica edición se nos brindan los dos finales existentes, el original de 1904 y el escrito por Wells para la edición de 1939. Yo me quedaría, como Wells, con este último, pero sólo porque es más extenso.
Las virtudes, más allá del argumento, son muchas. El cuento está impregnado de es que se ha definido como "lo siniestro", lo inquietante, sin ser estrictamente un relato de terror. Sus implicaciones antropológicas, sociológicas y culturales son muchas, pero no están instaladas en un cuento moral o de tesis. Una fina ironía flota por la narración, sabia y literariamente construida.
Es un relato inimitable, único, poco conocido, por desgracia, en español. Una mala fortuna que espero que esta edición remedie de una vez por todas.

Portada y comentarios

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12 comentarios:

e.r. dijo...

Muy interesante la recomendación. Saludos

Rayuela dijo...

Es cierto que es un texto difícil de conseguir. Ya no recuerdo en qué edición ni por qué medio pude al fin leerlo, tras mucho buscar. Un relato más que interesante que considero casi de lectura imprescindible.

Y en qué buen momento lo reseñas, Lluís: la semana próxima se estrenará en España, al fin, la adaptación cinematográfica de 'Ensayo sobre la ceguera' de Saramago: 'A ciegas'.

¡Besos y saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, e.r.:
Gracias, bienvenido/a, y comenta lo que quieras que esta es tu casa. Y muy interesante vuestro blog. Pasaré por allí.
Un saludo!

Hola, Rayuela:
Debes de ser de las pocas contemporáneas mías (bueno, más o menos; yo más y tú menos) que lo han leído. Había oído hablar mucho de él, y cuando lo leí por vez primera quedé impresionado. Y releído, conserva toda su frescura.
Y muy interesante esta aportación que haces con la relación con Saramago. Porque tiene mucho que ver. (¡Ay, Saramago, otro de los que me falta por reseñar: hay más libros que días...!)
Encantado con tu colaboración, como siempre.
Un beso.

Asterión dijo...

La edición puede que lo resuelva, pero en mi caso seguriá siendo problemático conseguirlo.

Pero realmente me ha llamado mucho la atención, sobre todo gracias al entusiasmo que se te desborda.

Estos anglosajones son muy buenos para la literatura fantástica.

Saludos.

carlos dijo...

Estimado Luis,
Desde luego que es un excelente relato, pero no creo que sea precisamente "poco conocido"... Al menos en comparación con otros tantos títulos. En la librería en la que trabajaba hasta el pasado 2008, en Madrid, se vendían bien dos ediciones: la editada por Acantilado en 2004 (http://www.acantilado.es/ficha.asp?id=150), a un precio además muy asequible, 8€; y otra más reciente que publicó El Aleph dentro de una antología titulada "El país de los ciegos y otros relatos", de 2005 (http://www.elalepheditores.com/es/llibre/el-pais-de-los-ciegos-y-otros-relatos_1614.html)
Un saludo
Carlos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
Tu queja es muy justa. Y es que a veces, me olvido de los padecimientos que yo mismo, en épocas, he tenido que pasar por conseguir un texto.
De modo que intentaré corregirme en esta y otras ocasiones. Ahí va el enlace de Project Gutenberg a "The Country of the Blind and Other Stories"
http://www.gutenberg.org/etext/11870
Por el momento, es lo mejor que he podido conseguir...
Es un cuento que impresiona, por el tema de partida y su tratamiento. Espero que si lo lees te guste.
Un saludo!

Hola, Carlos:
Gracias por tu aportación e información.
Sin embargo, permíteme una precisión: escribo mal, lo sé yo mismo, pero por una vez que escribo bien, no me lo eches en cara... He empleado el término "poco conocido", no "inédito hasta ahora", ni "ignoto", ni "desconocido", ni "ignorado". El hecho es que es uno de los cuentos de Wells menos conocido (reafirmo), en un autor que, si preguntamos a cien personas, probablemente sólo un par habrán leído más allá de "La Guerra de los Mundos" o "La Máquina del Tiempo".
Y yo también he trabajado en librerías, y te puedo asegurar que las ediciones de ciuentos de H. G. Wells no son de aquellos libros que se dejan en pilas al lado de caja como superventas...
No espero que suceda eso, pero sí que gracias a estas tres ediciones, el público empiece a valorar estos relatos, en particular el que nos ocupa hoy.
Gracias de nuevo, y un saludo!

Andromeda dijo...

Vaya, por supuesto que yo soy una de esas personas que no han leído más allá de "La guerra de los mundos", "La máquina del tiempo", "Ann Verónica" (que no he podido volver a conseguir), y "La puerta en el muro". Esta última de Acantilado.
Tomo nota, gracias. :)

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Por supuesto, eres una de esas dos personas entre cien que han leído más que La Guerra de los Mundos y La Máquina del Tiempo :)
Pero los cuentos de Wells, y sus novelas menos conocidas, ay, eso ya es otra historia. Ni entre los aficionados a la ciencia ficción es leído Wells. Y es que eso de las etiquetas de "precursor" y "clásico" son maldiciones para el lector.
Si puedes leerlo, este cuento es sencillamente grandioso, por atmósfera y resolución.
Ahora, ya ves, tiene tres ediciones en castellano, y se puede encontrar en inglés en internet. Pero no sabes lo que tuve que batallar para encontrarlo (en original, por supuesto, no existía versión castellana) después de tener referencia de él, creo que en la Historia Natural de los Cuentos de Miedo, de Rafael LLopis. Y aún así me costó lo mío. Pero valió la pena.
Un saludo!

Carlos dijo...

Llego tarde a esta entrada pues acabo de conocer tu blog. Referente a este cuento del que pretendo hacer una próxima entrada porque como dices es realmente una obra maestra del relato corto existen más ediciones de las que habeis nombrado. Por si os sirve a alguno de los que andais buscándolo la editorial Valdemar ha publicado casi todos sus relatos en varias antologías (este cuento se encuentra en La máquina del tiempo y otros relatos, en tapa dura y edición de bolsillo), también la magnífica antología de Italo Calvino titulada Cuentos fantásticos del XIX en ed.Siruela contiene este relato y otra de las versiones que yo tengo es la descatalogada de ed. Siruela perteneciente a La biblioteca de Babel que antologaba Borges.Yo también recomiendo la lectura de sus cuentos que traerá grandes sorpresas y por eso os recomiendo las ediciones de valdemar que sí se encuentran en el mercado. Enhorabuena por tu entrada y en general por tu blog por el que tengo que pasar más a menudo a hacerme eco de tus recomendaciones.

Lluís Salvador dijo...

Hola Carlos (de Tusitalas; pro distinguir del anterior comentarista):
En primer lugar, bienvenido. Siéntete con toda libertad para comentar, criticar... lo que se te ocurra.
Y gracias por la aportación bibliográfica. Ni recordaba que estuviera en la antología de Calvino (pero es que mi biblioteca es un poco caótica). Y la de Siruela la tenía presente (de hecho Wells era uno de los autores recurrentes para Borges), pero su descatalogación es ya de hace muchos años, de modo que...
Insisto en las gracias, porque además, las ediciones que comentas me recuerdan que tengo que hablar de esa colección seleccionada y prologada por Borges (y del propio Borges, al que todavía no le he dedicado una entrada, para mi vergüenza).
Un saludo!

Víctor Páez dijo...

Saludos! Leí esta obra en inglés y quedé cautivado por ella. Conseguí una copia en formato pdf en la internet que dice ser copia de un libro. Pero la traducción es terrible. ¿Conoces usted de una buena traducción al español de esta obra que esté disponible en la internet? Gracias

Lluís Salvador dijo...

Hola, Víctor:
Bienvenido a este blog.
Bueno, he buscado un poco, y creo que esta versión:

http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_wells02.htm

es bastante buena en cuanto a traducción. Por lo menos no me hace rechinar los dientes, por lo que he visto, aunque yo siempre preferiré la versión inglesa...
Espero que la encuentres de tu gusto.
Un saludo!