Amphigorey, de Edward Gorey
















(Amphigorey)
Ed. Valdemar, col. Avatares
Madrid, 2002 [1953-1972]
Desde que, en una enciclopedia, vi una una ilustración de Edward Gorey, no paré de remover cielo y tierra hasta encontrar (en edición de Alfaguara; libro hace tiempo perdido) uno de los cuentos de Gorey, inextricablemente ligadas su escritura entre el nonsense y la rima y sus ilustraciones, macabras, surreales y, sobre todo, sugestivas.
Edward Gorey fue lo que llamaríamos un excéntrico o un genio. Cada cual se quedará con el calificativo que más le convenga. Yo prefiero el segundo.
Por descontado, el hecho de que sus cuentos se califiquen de infantiles conlleva una contradicción fundamental. Gorey no rehuyó para nada lo macabro y la muerte, el crimen y la crueldad. Pero, amigos y vecinos, todos aquellos que creen que la infancia es una especie de Arcadia feliz y que la misión principal de padres y educadores es mantener esta Arcadia libre de miedos y otras realidades que forman parte de la vida cotidiana de los adultos se equivocan.
En efecto, "Et in Arcadia Ego". No es posible (o diría que no es deseable) mantener esa ficción de felicidad y perfección. Los niños, esos rehenes de un mundo adulto, tienen unos mecanismos muy eficientes con los que tratar los hechos de la vida y la muerte. En este aspecto, y mediante el sentido de la maravilla, la magia y el juego, pueden llegar a adoptar con naturalidad cosas que, para un adulto no preparado, pueden ser traumáticas.
No hay más que ver una película de alguien que con toda probabilidad no sería el que es sin la existencia previa de Gorey, el cineasta Tim Burton.
Este volumen, editado con valentía y fortuna por Valdemar, nos ofrece quince obras ilustradas de Edward Gorey, de todo tipo. En todas ellas destaca otra de las características de la narratividad de Gorey: sugerir antes que declarar, presentar antes que explicar, mostrar antes que clasificar.
Dinamizar la mente del lector antes que cerrar las puertas de una historia. En efecto, no existen las historias de Gorey en el sentido en que Edward Gorey siempre, en sus imágenes y textos, permite al lector que componga él su propio relato, busque sus explicaciones (¡si quiere!) o piense en otras implicaciones.
Sin embargo, y con ese clasicismo formal que le caracteriza, no se puede hablar de inexistencia argumental. Antes bien, cabría decir que lo que hace Gorey es establecer una colaboración única con cada lector.
Esa contención, conseguida con un derroche técnico y artístico notable, es una auténtica experiencia que lleva a Gorey a superar los meros límites de la autoría y entrar en la grandeza del genio.

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14 comentarios:

Carolina dijo...

Hola, Lluís, me encanta esa imagen que pusiste. No sabía nada de Gorey, pero me gusta esa cosa entre macabra y tierna.
Y ya que hablas de los mundos infantiles, creo que Hansel y Gretel es un cuento macabro, y sin embargo es un clásico de la literatura infantil.
Buena reseña, gracias por los datos, nombres y reflexiones.

Carolina dijo...

Hola otra vez, me puse a buscar información e imágenes de Gorey. Ay, Lluís creo que acabas de iniciar a una adicta. Ay, qué genial.

Luis Moreno Villamediana dijo...

Lluís:

Estoy totalmente de acuerdo con tu elección del calificativo más conveniente para Gorey: un genio, sin ninguna duda. Soy fan suyo desde hace varios años, aunque nunca se lo había mencionado a Carolina (quien acaba de recriminarme esa omisión). Alguna vez me topé con Amphigorey en la mesa de saldos de una librería y fue amor a primera vista, como en tu caso. De Gorey heredé el amor por ciertas películas mudas, como las de Louis Feuillade, y algunas de las llamadas B movies, como las producidas por Val Lewton. Tuve la suerte de conseguir las primeras ediciones de algunos de los libros cuyas portadas ilustró Edward Gorey, pero en este momento no las tengo conmigo; entre ellas, novelas de Kafka y Henry James. Y las ediciones de la obra de Edward Lear con dibujos suyos son una maravilla, especialmente The Jumblies, con aquellos personajes que juegan a posar, como en “Final del juego”, de Cortázar. En resumen, Edward Gorey es uno de mis dioses mayores.

¡Saludos!

Asterión dijo...

No conocía a Gorey, pero apenas vi la imagen pensé en Tim Burton, precisamente.

Haré las de Carolina e iré a buscar material suyo.

Saludos y gracias por la reseña.

Víctor dijo...

Lluis:

Mi hija (7 años) es fan de Gorey, a quien tiene en más alta estima que a Dr. Seuss: todos los fines de semana retira uno o dos libros de la biblioteca, aunque sea para releerlos u hojearlos. Tienes razón en una cosa: es algo incómodo andar contestando preguntas infantiles sobre la muerte y el problema del mal cada siete u ocho días. Carolina, en ese sentido, llegó tarde. Esperaré una reseña tuya sobre Burton.

Saludos.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Carolina:
Hansel y Gretel... Mmmm... Creo que se inicia con un proyecto de homicido, abandono infantil, prosigue hacia el esclavismo, posible antropofagia y homicidio justificado...
¡Qué cuento más tierno! Y lo damos sin el menor reparo a nuestros niños... Y con razón, porque ellos tratan con estas cosas mejor que nosotros, y saben que cuando Will E. Coyote muere una y otra vez persiguiendo al Correcaminos, es plena ficción. Siempre seremos tontos cuando consideremos que los niños son tontos.
Y, lo confieso, cuando he leído tu segundo post, me he emocionado un poquito. Porque crear aficionados a Gorey es algo que parece fácil pero puede resultar difícil. Pero benditas sean aquellas almas que siguen manteniendo todavía el espíritu joven... como Edward Gorey.
Un saludo!

Hola, Luis: ¡Un colega! Ah, cómo te envidio esa colección... En cambio, de Gorey aprendí la revelación: cuando oí hablar por primera vez de Tim Burton, me dije: ahí está Gorey. Por lo que, gracias al maestro, presté atención al continuador. Lo mío con Gorey surge a la inversa: yo venía del género fantástico (la enciclopedia de la que hablo era La Viking Encyclopedia of Horror and Supernatural; que también me abrió las puertas a Iannis Xenakis, en otro orden de cosas), con lo que las películas las tenía ya "adquiridas", y claro, era inevitable que cayese en brazos de alguien con esa clase, humor y estilo. De modo que formamos una hermandad (que por lo que veo, crece. Así sea).
Un saludo!

Hola, Asterión:
Pásate por los enlaces que he puesto en la reseña. En la biografía de Gorey de Wikipedia que enlazo, ve a la versión inglesa, y al pìe hallarás unos cuantos enlaces más, muy interesantes (ese teatrillo infantil de Drácula!).
En fin, me alegra que guste ese genio.
Un saludo!

Hola, Víctor:
En primer lugar, un saludo a tu hija. Me descubro ante ella: una auténtica connoisseur. Y algo en lo que pienso a menudo es que estamos alienando a la infancia de hechos básicos de la vida (como puede ser la muerte). De repente el abuelo "se ha ido al cielo". No se le lleva a ver el cadáver, porque, pobrecito, podría tener un trauma. No sé si estamos creando traumas todavía mayores con esta actitud.
Lo que sí sé es que los niños tratan cualquier tema, por macabro que sea, con más naturalidad de la que hacemos nosotros. Stephen King dijo una vez que un niño que viera, por ejemplo, la Matanza de Texas tendría pesadillas durante una semana (mi propia experiencia con eso es el episodio del ventrílocuo de la película Al Morir la Noche) pero que un adulto que la viera en un estado alterado de conciencia (por ejemplo, después de una dosis de LSD), seguramente acabaría en una habitación acolchada durante el resto de sus días escribiendo a casa con crayolas.
Y, bueno, no es literatura... o sí... De acuerdo, algo haré sobre Tim Burton.
Un saludo!

Olivia Güel dijo...

Por favor, que no sea "La Trista muerte del niño Ostra", que ese lo tengo para mi blog.
Felicidades por el post. Sigue así.

Lluís Salvador dijo...

¡Ay, Luis!
Me olvidaba contarte una serendipia o casualidad de esas que a veces se dan:
Justamente ayer noche estaba abandonando la lectura cuando de repente cogí un libro que tengo por ahí encima y que leo de trozo en trozo, Modern Humor, una antología inglesa de los años 40, y me detuve en un ensayo de Chesterton, "Defence of Nonsense", donde ejerce una defensa y contraposición de las Aventuras de Alicia y los Jumblies de Edward Lear.
De modo que cuando he leído tu comentario de hoy no he podido por menos que pensar que hay casualidades que no lo parecen.
Un saludo!

Luis Moreno Villamediana dijo...

Ah, Chesterton, uno de esos vicios que uno le agradece al buen Borges. El ensayo sobre el sinsentido es una delicia. Mi favorito ha sido siempre este párrafo:

“It is when we consider it as a prodigious wave of the living soil sprawling up to the skies for no reason in particular that we take off our hats, to the astonishment of the park-keeper. Everything has in fact another side to it, like the moon, the patroness of nonsense. Viewed from that other side, a bird is a blossom broken loose from its chain of stalk, a man a quadruped begging on its hind legs, a house a gigantesque hat to cover a man from the sun, a chair an apparatus of four wooden legs for a cripple with only two.”

Hay otro ensayo suyo que te debe gustar, “On Logic and Lunacy”. Tiene mucho en común con aquél.

¡Saludos! ¡Y un brindis por la hermandad de los Goreylitas y los nonsenseitas!

Andromeda dijo...

Yo tampoco lo conocía pero me tiene encantada. Gracias, Lluís. :)

Anónimo dijo...

No lo conocía, pero desde luego éste cae seguro, lo encuentro interesante. Los dibujos que has puesto me recuerdan a los de Tim Burton. Muy buena la reseña, me ha gustado mucho, felicitats!

Susana

Lluís Salvador dijo...

Hola, Olivia:
¿Ya empezamos con aquello de esta es mía? Pero si cuantas más mejor, más variedad... Está bien... supongo que será otra. De hecho, me atrae más el aspecto visual que no otra cosa de Burton (bueno, y el binomio Burton Elfman, claro está)
Un saludo!

Hola, Luis:
No conocía este On Logic and Lunacy. Pero lo buscaré, por descontado... Gracias por la indicación.
Y uno y mil brindis, en efecto, por todos aquellos adoradores del nonsense, y sus derivados. Y Edward Gorey for president de esa hermandad!
Un saludo!

Hola, Carolina:
Me olvidaba de decirte que gente muy inteligente, como Terry Pratchett y Barry Hughart, han llegado ambos a la misma conclusión: "No hay nada más peligroso en el mundo que un cuento de hadas hecho realidad".
De hecho, Pratchett tiene una de sus novelas del Mundodisco dedicadas a este tema. Ya te diré cuál.
Un saludo!

Hola, Andrómeda:
Es que es cuestión de amor a primera vista, lo de Gorey. Ese clasicismo, combinado con un sentido macabro pero a la vez tierno es imparable. Te deseo que disfrutes con él.
Un saludo!

Hola, Susana:
Tim no existiría sin Gorey, eso seguro. Y Valdemar tiene publicados otras dos compilaciones de Gorey, y un relato independiente, si no recuerdo mal: Amphigorey Además; Amphigorey También; y La Pareja Abominable.
Disfrutables cien por cien.
Un saludo!

Olivia Güel dijo...

Hola Lluís,
No hagas caso, tenía un mal día. Estas obras fantásticas están ahí para que todos disfrutemos de ellas, cuantas más reseñas y más comentarios mejor. Más enriquecedor y más motivos para animar a leer, que de eso se trata.
Por cierto, iba a sacarme al carnet de conducir pero creo que te haré caso y me apuntaré a un curso de esgrima (me resultará más útil en estos momentos)

Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Olivia:
Muy juicioso. Creo que conducir es un método muy poco delicado de matar a la gente, mientras que la esgrima mantiene unos estándares de elegancia poco superados. Además, hacen falta esgrimistas femeninas.
Un saludo!