Zorros, Ciencia, Erizos y Literatura, de David P. Barash y Nanelle R. Barash

(Madame Bovary's Ovaries)
Belacqva, col. Documentos
Barcelona, 2009 [2005]

Este libro, que en original se titula "Los Ovarios de Madame Bovary" (¡Qué pudorosos son nuestros editores! Y qué ridículos), es, según sus propias palabras «[fundir] dos mundos, el de la literatura y el de la ciencia, para demostrar que la ficción puede verse iluminada por la idea más importante de la biología (la evolución) aplicada en este caso al comportamiento humano. [...] No se trata de encontrar la "única" forma, pues nuestra intención no es arrasar con todas las teorías literarias actuales en favor de la ciencia, sino proporcionar un enfoque nuevo, una herramienta que puede resultar útil en el kit de elementos imprescindibles del lector. Nuestra premisa básica es bastante sencilla, aunque extrañamente revolucionaria al mismo tiempo: que las personas son criaturas biológicas y que, como tales, comparten una naturaleza humana universal y evolucionada.»
La premisa es original, el enfoque nuevo, y el libro es entretenido, pero uno sale de él con la impresión de que ha aprendido mucho sobre biología evolutiva y, en cambio, muy poco sobre literatura.
En efecto, y aunque esta herramienta crítica explica ciertos comportamientos de ciertos personajes, el hecho es que a la crítica biológica le queda todavía mucho camino por recorrer. Más que nada, porque explica lo que los lectores ya saben o, por lo menos, intuyen: que las personas tienen pulsiones humanas que son más o menos universales (y precisamente por serlo, reconocemos y nos reconocemos en esos personajes); lo que nos dicen los autores es que las personas tienen pulsiones del animal humano. Bueno. Bien. Estupendo. Saber que los celos de Otelo son fruto de un comportamiento evolutivo justificado biológicamente no nos consuela del hecho de que si Otelo se deja llevar de esos celos hasta las últimas consecuencias, la catástrofe para todos los implicados, incluso él, será irremediable y trágica. Este libro nos ayuda a comprender la motivación básica de los celos de Otelo (entre otros), pero pasa de puntillas sobre un argumento muy poco biológico y, en cambio, muy psicológicamente humano, y es el hecho de que, al asesinar a Desdémona, Otelo echa el último naipe a su destino, puesto que sabe que acabará oscilando del extremo de una cuerda como poco, un hecho, el de la extinción de su vida, muy poco biológico: buscar la muerte o el suicidio no son comportamientos admisibles evolutivamente.
Repito, el libro es ameno, los ejemplos claros y universales y los casos y sus explicaciones, iluminadores. Pero, con independencia de que la crítica biológica pueda resultar útil en ciertos casos, todavía tiene tantas limitaciones como para poder decir que todavía no puede interpretar no ya la literatura (que es a lo que aspiran las teorías de interpretación literaria), sino una sola obra en su totalidad. Bienvenida sea, como aportación. Pero sus inconvenientes no justificaban 270 páginas de texto.

Portada y sinopsis

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