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The Rocky Horror Picture Show, de Jim Sharman

SESIÓN MATINAL 

(The Rocky Horror Picture Show); 1975

Director: Jim Sharman; Guión: Richard O'Brien, Jim Sharman, basado en la obra The Rocky Horror Show de Richard O'Brien; Intérpretes: Tim Curry (Dr Frank-n-Furter), Susan Sarandon (Janet Weiss), Barry Bostwick (Brad Majors), Richard O'Brien (Riff Raff), Patricia Quinn (Magenta), Little Nell (Columbia), Jonathan Adams (Dr Everett V. Scott), Peter Hinwood (Rocky Horror), Meatloaf (Eddie), Charles Gray (El criminólogo); Dir. de fotografía: Peter Suschitzky; Música: Richard O'Brien; Diseño de producción: Brian Thomson; Montaje: Graeme Clifford.

Sí, la película de culto por excelencia. Tataremos de ello más adelante, pero no sólo de eso.
Lo mejor que tiene The Rocky Horror Picture Show es que se trata de una película tan peculiar que creó sun propio género, uno en el cual es la única especie representada. Porque, en efecto, y por un conjunto de circunstancias, voluntarias unas, casuales otras, no hay una película similar a esta.
Los adjetivos con que se la califican van desde "sublime" a "grosera", pasando por "sofisticada" y "vulgar", y prácticamente encontrarán toda la gama de pareceres referidos a ella. Pareceres a menudo veces condicionados por la ideología del comentarista. En realidad, el secreto para ver Rocky Horror es suprimir todo tipo de prejuicios y dejarse llevar. No por el argumento, que es casi inexistente y voluntariamente ridículo (al fin y al cabo, y como anuncia la canción inicial Science Fiction / Double Feature, se trata de una parodia / homenaje a las películas de serie B de ciencia ficción), sino por el espectáculo y el tono general, lo que los ingleses denominan "humor", en el sentido de estado de ánimo. Si así lo hacen, la experiencia puede resultar gratificante, como me lo resulta a mi.
A pesar de lo dicho sobre su argumento endeble, no se trata de una película que no aporte mensajes: la libertad sexual, la ruptura de convenciones, la experiencia del caos en la vida y su atracción, la represión de las libertades, etc. Todos ellos figuran en el film, pero sin agitar banderas frente al espectador, sino como parte natural de la misma.
Y, sobre todo, representa una experiencia visual y musical. Visualmente, Rocky Horror no surge de la nada. Son obvias las influencias estéticas de la factoría Warhol (y son unas estéticas que, pasadas, precisamente por esta película, pueden encontrarse en otras producciones, como algunos filmes de Almodóvar), pero lo que hicieron los miembros del equipo fue reconcentrarlo todo en sí mismo. Pueden haber elementos de todo tipo, pero todos ellos contribuyen a proporcionar una estética propia a la película, sin influencias externas. La única referencia temporal es la alocución dimisionaria de Nixon, escuchada de fondo, pero incluso esa referencia (que por cierto es débil y pasa desapercibida en cualquier versión doblada) es mínima; ningún elemento de la moda de la época, por ejemplo, se halla presente en la película. Todo, vestuario y decoración, es compuesto para la película, con una idea estética entre kitsch y camp que resulta autoparódica, lo cual es muy saludable.
En realidad, esta reconcentración es lo que hace a la película ser lo que es. La hace intemporal, pero también la hace suceder en un mundo propio, donde cualquier ley lógica queda en suspenso mientras vemos a los protagonistas regirse por unas normas que no son aquellas a las que estamos acostumbrados.
Y llegamos a la cuestión del fenómeno de Rocky Horror Picture Show en las sesiones golfas. ¿Por qué se produce esto? Por la propia sencillez de la película. Es fácil viajar a un mundo que tiene mucho de país de Oz, a una tierra de fantasía donde, según se nos explica, el goce es una experiencia y la experiencia un aporte al individuo. Pero además la película es entendida muy bien por los espectadores, que la ven como lo que realmente es, un baile de máscaras (incluso los trajes "normales" de Janet y Brad son los de una mascarada como es siempre una boda; y el del investigador es un traje decimonónico, como corresponde a un buen émulo del doctor Van Helsing). De ahí que acudan disfrazados; y que la película les proporcione la ocasión de actuar según sus gustos, repitiendo en la sala las frases que se pronuncian en pantalla, hasta el extremo de que resultan inaudibles, ahogadas por las de los "actores" de la platea. La variedad de personajes y situaciones permite que estas sesiones se conviertan en una representación, un juego coral.
Por lo anterior, comprenderán que The Rocky Horror Picture Show desafía toda crítica. Por ello les reitero mi consejo: déjense llevar cuando la vean. Y disfruten. Está hecha para eso.

Tráiler: