Mostrando entradas con la etiqueta Gould ·Stephen Jay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gould ·Stephen Jay. Mostrar todas las entradas
2 comentarios

"Brontosaurus" y la nalga del Ministro, de Stephen Jay Gould

(Bully for Brontosaurus. Reflections in Natural Histoy)
Ed. Crítica, col. Biblioteca de Bolsillo
Barcelona, 2005 [1991]
Trad. de Joandomènec Ros

¿Cómo el que un ministro fuera herido en una nalga de resultas de un duelo influyó en la teoría de la evolución? ¿Existe una lección científica que extraer de la historia del béisbol? ¿Se equivocaba el Servicio Postal de Estados Unidos al llamar a uno de los dinosaurios representados en un sello Brontosaurus? ¿Es coherente con la evolución que el kiwi ponga huevos que alcanzan el 25% del peso corporal de la hembra? ¿Qué explicación da el darwinismo a los pezones masculinos? ¿Qué relación tiene el motín de la Bounty con el estudio de la fauna australiana? ¿Fue Kropotkin un naturalista notable? ¿Son la mediana y la media la medida del hombre? ¿Qué sucedió en realidad en el enfrentamiento entre el obispo Wilberforce y Thomas Henry Huxley?
Stephen Jay Gould proporciona respuestas a estos y otros muchos interrogantes. Y lo hace sin adornos, sin metáforas, desde la ciencia, pero (y ahí su inmenso mérito) con una claridad que pocos divulgadores y no divulgadores han alcanzado nunca.
En efecto, cualquiera con un mínimo bagaje (de primeros cursos de secundaria, digamos) puede enfrentarse a estos artículos y salir con conceptos claros, con visiones nuevas y con una mayor comprensión de lo que nos dice la ciencia. A veces en contra de algunos prejuicios que la misma ciencia ha impuesto (como el supuesto primitivismo de los monotremas, es decir, de los ornitorrincos y equidnas).
Sobre todo, y en eso Gould se convirtió en un auténtico paladín, el autor es especialmente efectivo en mostrarnos cómo funciona y qué es y significa la teoría de la evolución. Y al respecto, unas pocas palabras: en Europa, el debate creacionismo/evolución sigue asombrando por su misma persistencia. Pero en el mundo anglosajón, sobre todo en Estados Unidos, se libra una amarga batalla desde hace años entre los partidarios de estos conceptos. Por razones legales que sería muy largo explicar, los creacionistas están poniendo sus ojos en Europa como base de operaciones. Y mientras la batalla se libra en Estados Unidos, puede no ser lejano el día en que ese combate pase a este continente. Ante eso, el mejor método no es el adoctrinamiento, ni el establecimiento del darwinismo como un canon a ser memorizado y repetido como un mantra, sino la comprensión y captación de los conceptos que conlleva la evolución. No hay mejor sistema contra el oscurantismo que la luz intelectual. Los artículos de Gould representan la claridad en el concepto, la exposición y la demostración. Y esas armas, desde el principio de los tiempos, han sido las imprescindibles en cualquier debate. Si Gould sólo fuera ameno, apenas sobresaldría de entre la miríada de divulgadores científicos. Pero además es claro y estricto, y eso lo convierte en un gigante.

Portada y sinopsis