El Chico de la Trompeta, de Dorothy Baker

Esta novela (que también tiene una muy apreciable versión fílmica, El Trompetista (Young Man with a Horn), con Kirk Douglas como protagonista) está inspirada en la música de Bix Beiderbecke, no en su vida.
Con todo, hay unos puntos de contacto que merecen ser reseñados. Si en algún momento el reinado de Louis Armstrong como el mejor trompetista de jazz se vio amenazado fue con la meteórica aparición de Bix Beiderbecke. Era un maestro del instrumento, un improvisador genial y, aunque era blanco, se expresaba en el lenguaje del jazz sin ningún tipo de complejo. Sería recomendable leer esta novela después de haber escuchado su interpretación de I'm Coming Virginia, tan perfecta que casi siempre se ha tocado desde entonces sin variar ni una nota del solo que hizo Bix. Si su aparición fue meteórica, su desaparición, debida al alcoholismo, fue trágicamente rápida, dejando apenas un puñado de obra grabada y un recuerdo indeleble.
La novela de Baker aprovecha de todo ello la fulgurante aparición, la brillantez interpretativa que le hizo legendario y su alcoholismo y muerte prematura. El resto es invención, la creación de Rick Martin, un joven que aprendió a tocar el piano de forma autodidacta, que descubrió el jazz, se dedicó en cuerpo y alma a la trompeta aprendiendo de los músicos negros de Los Ángeles y por fin fue descubierto para ir a Nueva York y convertirse en una estrella. Creo que el único músico que existió en realidad citado en la novela es Paul Whiteman.
Todo ello puede ser inventado, pero Baker consigue crear con suma perfección el ambiente que rodeaba a la música de jazz en los años 20 y 30, la vida de sus músicos y la esencia de una música que en aquel entonces tenía todos sus caminos por explorar, abiertos a aquel que fuera tan valiente u osado como para discurrir por ellos. Si vieron la película, recordarán sin duda una frase que, en realidad, proviene de la novela: «No sé qué demonios se piensa ese chico que una trompeta es capaz de hacer. Esa nota que trataba de sacarle, eso que intentaba hacer... no existe. Con una trompeta, no.»
Rick Martin es un personaje que desprende tal pasión por todo (la música sobre todo, pero también el amor) que no puede ser sino un personaje trágico. Frente a esa intuición que se trasluce y se apoya en el viejo concepto de que el genio lleva su propia maldición, lo que Baker consigue es situarnos en una época en la que cierto tipo de música rechazaba admitir la frialdad o el desapego, en la que el jazz era, sobre todo, expresión interna. Ya fuera expresión de alegría, del espíritu lúdico, del vivir el momento o de los demonios interiores, como en el caso de Rick Martin, da igual. Es ese sentimiento el que impulsa al personaje y la novela.

(Young Man with a Horn)
Ed. Contraseña
Zaragoza, 2013 [1938]
Trad. de Ismael Attrache

Portada y sinopsis


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