El Órgano del Titán, de George Sand

¿Se acuerda alguien de George Sand, aparte de que se vestía de hombre, fue amante de Chopin y pasó un invierno en Mallorca? Creo que no, a juzgar por su presencia en las librerías. En el relato que traemos hoy (y que pueden leer, sólo en francés, lo lamento, en el enlace al pie de esta reseña), muy característicamente de su época Sand se inventa una narración fantástica que explica racionalísticamente punto por punto, como si se avergonzara de lo sobrenatural en literatura. Ya digo que era una tendencia propia de ciertos círculos de la época. Otra cosa es que, por mucha explicación racional que dé, la imaginería fantástica no cumpla su función, y lo hace.
La historia es un recuerdo de infancia. Un músico famoso rememora, cuando se rompe una cuerda de su piano, el viaje que realizó como aprendiz de un organista a Cantuérgano, un pueblo situado junto a una masa rocosa volcánica, cuyas formaciones basálticas forman aquello que se describe como "órgano de los titanes".
Afectados por la ingesta de vino, durante el viaje de vuelta extravían el camino y van a parar a la cima de este gigantesco órgano, que empiezan a tocar, real o imaginariamente.
Este tipo de historias, meras anécdotas, no tienen otra función que la de poner una historia curiosa en forma de narración, y funcionan tan sólo si las imágenes que nos brindan son efectivas. En este caso, George Sand consigue esa efectividad, muy gótica, por otra parte, en una especie de aquelarre sobre un monte pelado que tiene una potencia telúrica impresionante. Por supuesto, la explicación racionalista desactiva el efecto, pero la imagen permanece, y el estilo, también.

(L'Orgue du Titan)
En La Eva Fantástica
Eds. Siruela, col. El Ojo Sin Párpado
Madrid, 1989 [1875-76]

Texto en francés de L'Orgue du Titan



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