This Is Spinal Tap, de Rob Reiner

SESIÓN MATINAL 

(This Is Spinal Tap); 1984

Director: Rob Reiner; Guión: Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer, Rob Reiner; Intérpretes: Christopher Guest (Nigel Tufnel), Michael McKean (David St. Hubbins), Harry Shearer (Derek Smalls), Rob Reiner (Marty DiBergi), R. J. Parnell (Mick Shrimpton), David Kaff (Viv Savage), Tony Hendra (Ian Faith), Bruno Kirby (Tommy Pischedda); Dir. de fotografía: Peter Smokler; Música: Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer, Rob Reiner; Diseño de producción: Dryan Jones; Montaje: Robert Leighton.

Una película sorprendente. Verán, se trata de un falso documental sobre una falsa banda de rock heavy metal británica, en una falsa gira por los Estados Unidos. Pero, hasta que aparece Patrick Macnee en pantalla como el propietario de una discográfica pop, uno tiene sus dudas sobre el calificativo de falso.
Ciertamente los personajes son extravagantes, caprichosos, creídos, convencidos de su grandeza aun en plena decadencia, y las situaciones son extemporáneas, pero tratándose de una película sobre los entresijos de una banda de rock, eso no extraña en absoluto.
De hecho, esta sensación de realidad se mantiene durante todo el filme, y Reiner y sus coguionistas / coprotagonistas tienen que esmerarse mucho, y exagerar otro tanto, para que las situaciones que se viven sean un poco (pero no demasiado) más ridículas que la realidad que, en un momento u otro, todos hemos leído sobre personajes del mundo de la canción pop.
Guste o no guste este tipo de música, la película está tan bien realizada, su humor es tan sutil e inteligente que trasciende al mero género de películas sobre rock para ser auténtico cine con mayúsculas.
This Is Spinal Tap es una sátira feroz de la música popular, de sus protagonistas y el mundo que les rodea y de sus caprichos, ilusiones y esperanzas. Y, sin embargo, hay un elemento que todavía la hace más real, y es que, pese a lo ridículo de la banda y las situaciones, hay un cierto afecto en la mirada que Reiner transmite. Es afectuosa porque, aun en pleno fracaso, aun convertidos en unos monigotes grotescos, todavía aman lo que hacen, y todavía quieren dedicarse a hacer su música. Que esta sea buena o mala, eso ya no es tan importante. Es el estilo de vida que han elegido, y no tienen poequé ser triunfadores para ejercerlo. Este punto de ternura subyacente da a la película un valor añadido que no tendría de haberse quedado en la sátira.
Y un aspecto a destacar: las letras pueden ser demenciales, ridículas y risibles (y lo son a propósito), pero la música que toca la ficticia Spinal Tap es impecable. Lo que contribuye a hacer una película divertida, inteligente y refrescante.

Tráiler:

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