Patrulla Perdida, de John Ford

SESIÓN MATINAL

(The Lost Patrol); 1934

Director: John Ford; Guión: Dudley Nichols, basado en el relato Patrol, de Philip MacDonald; Intérpretes: Victor McLaglen (el Sargento), Boris Karloff (Sanders), Wallace Ford (Morelli), Reginald Denny (Brown), J. M. Kerrigan (Quincannon), Billy Bevan (Hale), Alan Hale (Cook); Dir. de fotografía: Harold Westrom; Música: Max Steiner.

Lo más cerca que estuvo John Ford de rodar una película de terror es este filme. En el Medio Oriente durante la primera guerra mundial, una patrulla a caballo británica explora el desierto cuando un francotirador árabe acaba con la vida del oficial al mando. Grave problema, porque era el único que sabía dónde estaban, a dónde se dirigían y con qué misión. El resto de la patrulla, al mando del sargento, intentan salirse como bien pueden de la situación, y llegar donde suponen se halla la columna del regimiento, y cuando están a punto de perecer por falta de agua, encuentran un oasis. Allí serán cercados por los árabes, que irán causándoles bajas una a una.
Puesto que, al final, los acechantes árabes son mostrados, dejaremos que esto pueda considerarse un film de suspense. Sin embargo, en todo el metraje que precede a esta aparición, el sentimiento de amenaza invisible es tal, el escenario tan feérico, que prácticamente podemos hablar de película de terror.
Pero la tensión es igualmente lograda, y la angustia por los miembros de esta patrulla, que se intuye están condenados ya de antemano, es notable.
Una película que fue muy imitada, y de la que incluso hoy se pueden hallar rastros en algunas otras, manejada con firmeza por el maestro Ford y con una excelente fotografía, que la convierte en un clásico que puede ser revisitado una y otra vez.

Tráiler:

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