The Boy Who Hooked the Sun, de Gene Wolfe

Gene Wolfe gusta, de vez en cuando, entrar en el terreno de la fábula. Ciertamente sus aptitudes para ellos son muchas. Posee un gran sentido poético, y una escritura que adorna lo mínimo y hace que lo mítico adquiera características de canción; es posible detectar estas cualidades en buena parte de su obra, ya se trate del Ciclo del Sol Nuevo o de Soldado de la Niebla.
En este caso, el de El Muchacho que Pescó el Sol, Wolfe consigue, con una concisión perfecta, que una de estas fábulas sea a la vez un cuento moral y una incursión en el territorio mítico. Ya desde su inicio, el protagonista lanza el sedal al agua cebado con una esmeralda desde la tierra de Atlantis, con el objeto de pescar el sol. Y éste, que por esos tiempos es todavía "muy joven y no tan experto en las costumbres de los hombres como lo es hoy", muerde el anzuelo.
El muchacho recibirá las visitas de muchos notables de la Atlántida, pidiendo que libere al astro, puesto que quema las cosechas y causa sequías con su proximidad, o bien, cuando el muchacho le da sedal, se aleja tanto que causa heladas.
Pero sólo lo liberará cuando sea su madre quien se lo pida, y con muy buenas razones para desistir de la captura.
Apenas dos o tres pa´ginas bastan para darnos un sentido de lo maravilloso, para transportarnos a una época en la que los dioses eran jóvenes y existían, para llevarlos a un territorio ignorado y mítico. Es el mérito que siempre ha tenido Wolfe, y siempre ha sido un gran narrador en el género breve, que tan denostado por el público es en estos pagos. Todos perdemos con ello, puesto que apenas se traducen estas pequeñas joyas capaces de llenar media hora de tiempo con la estética de lo fantástico.

En Demons & Dreams. The Best Fantasy and Horror 2
Legend / Century Hutchinson
Londres, 1990 [1988]
ed. de Ellen Datlow y Terri Windling

Texto en inglés de The Boy Who Hooked the Sun

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