Diccionario del Jazz, coordinado por Philippe Carles, André Clergeat y Jean-Louis Comolli

Descatalogado, desaparecido de los estantes, difícil de encontrar (pero hallable), este diccionario es una pieza, no única, pero sí en extremo valiosa para aquellos amantes y neófitos de los que se ha dado en denominar "la música del siglo XX".
Remarquemos en primer lugar que este diccionario, a diferencia de muchos otros libros que pueblan las estanterías del estudio del jazz, no lleva más ilustraciones que las de los instrumentos; esta predilección por la letra, es decir, por el contenido, en contraste con la manía de ofrecer ilustraciones que poco o nada aportan a un género musical suele ser marca de un buen diccionario, en el que los esfuerzos no se han distraído del objetivo principal, como son las voces que lo componen.
En este caso, las voces son las de los grandes artistas del jazz, pero también la de los nombres menores; hay incluidos músicos "de atril" que nunca o pocas veces realizaron un solo, pero que sin embargo tienen su espacio, como no podía ser en intérpretes que trabajaron constante y solventemente en muchas grandes orquestas.
Todas las entradas tienen su apartado biográfico-musical, una valoración del estilo del intérprete y una breve discografía de los grandes momentos del biografiado. Además, el diccionario incluye las voces que siempre desorientan al neófito ("stop-chorus", "jive", "bop", etc.), con lo que no sólo se hace obra de referencia sino también de iniciación y clarificación.
Con aportes sobre el jazz hispano realizados por Carlos Sampayo y Federico González, no se limita a ser una mera traducción, sino que lleva a pie de igualdad con sus colegas del resto del mundo a los músicos de jazz españoles. Y, finalmente, es un diccionario relativamente moderno. Su ámbito llega hasta los años noventa, con lo que proporciona una buena base (y la amplía con respecto a otros diccionarios similares, que apenas cubrían hasta los años 70) en los estilos postbop y postfree que han venido después.
Difícil de encontrar, pero merece la pena realizar el intento. El panorama de los libros de jazz en España es desértico, pero también es enormemente disperso; existen pocas visiones de conjunto y las que existen son muy limitadas. Este diccionario, hasta que no aparezca uno mejor y más actual, sirve con creces para tener un conocimiento completo de la música de jazz desde sus inicios hasta la actualidad.

(Dictionnaire du Jazz)
Anaya & Mario Muchnik
Madrid, 1995 [1988]

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