Easy Rider, de Dennis Hopper

SESIÓN MATINAL

(Easy Rider); 1969

Director: Dennis Hopper; Guión: Peter Fonda, Dennis Hopper; Intérpretes: Peter Fonda (Wyatt), Dennis Hopper (Billy), Jack Nicholson (George Hanson); Dir. de fotografía: Laszlo Kovacs; Música: grabaciones varias.

En la frontera mexicana dos jóvenes hacen un trato de drogas, la venden a un camello en Los Ángeles y entonces se ponen en camino sobre sus motocicletas, rumbo a Nueva Orleáns.
Hasta aquí todo se desarrolla por los cauces de lo que podría ser una película más, pero es en cuanto se hacen al camino cuando la pelñícula adquiere unas dimensiones que van más allá de lo que nos cuenta.
En efecto, no se trata sólo de el viaje de dos hippies. Se trata (y es un subtexto voluntariamente deseado) de un viaje de descubrimiento de América, realizado a la inversa de cómo se hizo la colonización, es decir, de oeste a este; se hace odisea homérica, pasando por diversos episodios extraños o reveladores; una evocación del movimiento beatnik y de su filosofía; una reivindicación de los grandes espacios como sinónimo de libertad. Y un final trágico e intolerante para unos protagonistas que representan el auténtico espíritu de librertad de América (Fonda con su motocicleta y casco decorados con las barras y estrellas, y Hopper vestido como un pionerio del Viejo Oeste americano).
Las interpretaciones no son muy buenas, salvo la de Jack Nicholson, la fotografía no es espectacular, no hay grandes cosas que destaquen fílmicamente en esta película. Y sin embargo consigue transmitir en ocasiones una sensación de eufórica libertad, en otras de tensión, y casi siempre un sentimiento de curiosidad por el viaje que hacen esos dos héroes/antihéroes casi descendientes de los griegos.
Vista hoy, todavía conserva esas cualidades que la han hecho, con motivo, una película legendaria.

Tráiler:

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