Sopa de Cristales, de Jonathan Carroll

(Glass Soup)
La Factoría de Ideas, col. Línea Maestra
Madrid, 2009 [2005]

Hay escritores que han llegado a la literatura a través de los géneros; y los hay que han llegado a los géneros después de haber recorrido un largo camino por la literatura general. El caso de Jonathan Carroll es especial. Carroll efectuó un asalto en toda regla a la alta literatura desde su primera obra y lo hizo (y sigue haciéndolo) sin renunciar a unos universos imaginistas y fantásticos que remiten a El Bosco más que a cualquier cliché de género.
Ha repetido con éxito en numerosas ocasiones (y en otras no lo ha conseguido, cierto, pero nunca ha renunciado a su personalidad como narrador), y siempre lo ha hecho con novelas irreductibles, complejas psicológicamente y que, aunque siempre han empleado el medio fantástico, tienen una relación íntima con las debilidades y grandezas del ser humano.
Es difícil darse cuenta de lo potentes que son sus novelas sin haberlas leído. Sus mundos parecen la creación de un demiurgo loco que bailara con frenesí un charlestón mientras lee con toda atención a Wittgenstein. No es una imagen descabellada. Estos mundos oníricos, a veces pesadillescos, tienen una lógica férrea, en sí y en su interacción con la realidad. Como buen vienés de adopción, Carroll parece embebido de toda la teoría psicológica relacionada con los sueños y las fantasías, y así, esos mundos pueden causar extrañeza, pero es una que nos resulta familiar.
Sopa de Cristales es una de las mejores muestras de la ficción de Carroll. El mosaico de la realidad se ve amenazado por el caos, que tras largo tiempo de actuar sin conciencia de ser, la ha adquirido, de modo que ahora puede aspirar al dominio de todos los mundos, inclusive el real, y atacar a aquellas personas en concreto que, hasta ahora restablecían el equilibro entre caos y orden. Vincent Ettrich e Isabelle Neukor cruzaron una vez la frontera entre la vida y la muerte y lograron regresar. Es responsabilidad suya desbaratar estos planes, y responsabilidad también de los muertos, que viven en un mundo particular de cada uno construido con sus recuerdos y sus deseos.
Todo lo cual es un pálido reflejo de lo que hallarán en la novela de Carroll. Traten de describir con palabras El Jardín de las Delicias de El Bosco y comprenderán las dificultades. Las imágenes que emplea Jonathan Carroll, sus diálogos, su argumento lógico e imprevisible a la vez, sus ideas y su argumento, que va mucho más allá de la maniquea lucha entre el bien y el mal (debido en gran parte a que sus personajes poseen una psicología completa y compleja), deben leerse para disfrutarse al máximo y alcanzar toda su dimensión. Todo con un estilo literario impecable, que desafía las comparaciones, aunque éstas (Kafka, Rushdie, McEwan) surjan. Leer a Jonathan Carroll es una experiencia única, inimitable.

Portada y sinopsis
Glass Soup en la web de Jonathan Carroll
Jonathan Carroll lee la primera sección de Glass Soup

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