Nadie Me Mata, de Javier Azpeitia

Tusquets Eds., col. Andanzas
Barcelona, 2007 [2007]

Javier Azpeitia ha escrito una novela extraña pero apasionante. Una novela que se inicia cuando alguien amanece en un cuerpo que no es el suyo, el de un perista, como dice la contraportada, "tramposo". No tiene recuerdos de quién era antes, y sólo un comportamiento cotidiano que parece instintivo. En esta personalidad presenciará el asesinato de su hermano gemelo.
Pero hay más. Tras cada período de sueño, su personalidad aparecerá en el cuerpo de otra persona: una actriz, una niña, un policía, un psiquiatra... Todos ellos relacionados entre sí, no siempre siguiendo la línea temporal y todos apareciendo como personajes (que además coinciden con las personas) en una novela y una película tituladas Metempsicosis, escritas y dirigida por una enigmática mujer, Delfine Le Rumeur, que parece saberlo todo y parece expresarse mediante acertijos o declararciones metafísicas.
Ir más allá en este resumen argumental sería reventar una novela que necesita ser leída para comprender su sentido circular (circular referido tanto a la rueda de transmigraciones como a un círculo infernal para cada uno de los implicados).
En estas condiciones hacer una reseña es difícil; no obstante, se puede señalar que se trata de una novela metaliteraria por antonomasia; que no es una historia kafkiana, sino más bien dickiana (salvando las diferencias evidentes de estilo y ejecución); y que en sus apartados más difíciles, como son hallar coherencia en unos personajes que tienen una historia detrás pero están habitados por alguien distinto, un alguien que va acumulando conocimientos limitados sobre su situación cada vez que transmigra, triunfa de manera total.
Insisto en el adverbio apasionante. Es un argumento que se impulsa a sí mismo, que intriga más conforme más avanza. Puede parecer extemporáneo (pero pertinente) decir  que reflexiona sobre qué o quién es cada cual, y lo ligados que estamos todos a nuestras circunstancias, así como lo inevitables que son los actos de aquellos que nos rodean en la influencia sobre nuestras vidas. Extemporáneo, porque el argumento parece sobreponerse a todo otro subtexto, pero temas que están presentes. Me gustan los escritores que toman riesgos. Azpeitia los toma con valentía, sí, pero también con estilo y un magnífico hacer. Todo ello compone una novela que no se parece a ninguna otra en la literatura española, una propuesta llevada con éxito y que merece ser tenida en muy alta consideración.

Portada y sinopsis

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