Confidencias de un Chorizo, de Juan Marsé

Ed. Planeta, col. Fábula
Barcelona, 19772 [1977]
Ilustraciones de Kim

Jamás reeditada, coyuntural, circunstancial dentro de la obra de Marsé, si se quiere, sin embargo esta obra presenta el interés de ser una visión humorística y comprometida de su autor respecto a una época concreta de la historia de España, como fue la de la pretransición.
Hasta cierto punto es comprensible que el propio Marsé no desee volver a tenerla en el mercado. Marsé colaboraba por aquel entonces en una de las grandes y añoradas (y secuestradas y perseguidas) revistas de humor que han existido en nuestro país, Por Favor. En ella, realizó una serie de artículos (que, por lucidez, parecen editoriales), tan surrealistas como la españa del gobierno Arias Navarro, que para aquellos demasiado jóvenes o demasiado desmemoriados, representaba, no el franquismo después de Francoa, sino el franquismo sin el Franco físico pero con Franco presente en pensamiento, palabra, obra y omisión. Digo que es comprensible porque Marsé es un escritor lo bastante consciente como para no republicar una obra que, hoy día, necesitaría ciertas notas al pie para que las nuevas generaciones (o, insisto, también las desmemoriadas) comprendieran de qué se estaba escribiendo.
Sin embargo, es una lástima. Ya en su día "El Vampiro de la Sagrada Familia" fue antologado como una pequeña obra maestra del humor contemporáneo. Leídas en su totalidad, algunas otras de estas confidencias merecerían perdurar.
La composición de este volumen es la que promete el título. Un ladrón surrealista confidente de la policía informa a un comisario (descaradamente franquista y que luego será sólo descaradamente "de orden") sobre las cosas que suceden en el día a día de la calle: los fachas campamdo por las calles, los secuestros de libros, las esperpénticas declaraciones del gobierno, la censura, el nacionalcatolicismo, las manifestaciones (y la estopa que se repartía en ellas), las balas perdidas (o las balas al aire que acababan en el vientre de alguien en una época curiosa de perversión de las leyes físicas, en la que, en palabras del Perich, alguien quemaba los bosques, pero las librerías no; las librerías ardían solas), etc.
Si creen que Marsé podía tratar estos temas a las claras, se equivocan. Con la censura funcionando a tope, Marsé tenía que decir silbando lo que no se podía decir hablando. Pero lo silba muy bien. La acidez, el humor irónico y satírico y la referencia constante a la realidad revelan y reflejan una época tan surreal que no podía expresarse sino con la misma extemporaneidad. Es lógico que Marsé no quiera reditar este libro; pero también es una lástima.

Portada y sinopsis en la página oficial de Juan Marsé

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