Belsen Express, de Fritz Leiber

En The World Fantasy Awards, vol. 2
Doubleday & Co., col. Science Fiction
Garden City (Nueva York), 1980 [1975]
Ed. de Stuart David Schiff y Fritz Leiber

Expreso Belsen es un poliédrico relato sobre el miedo, su represión, la falta de implicación y también la intolerancia.
Simister es un hombre que se precia de haber pasado por el siglo XX «sin haberse visto implicado en el servicio militar, el salvar al mundo o cualesquiera actividades que interfirieran con la ganancia y disfrute del dinero».
Es además un hombre que considera que cualquiera tiene merecido aquello que le suceda, alguien capaz de reaccionar ante las noticias del periódico con un "malditos eslavos" o un "malditos judíos". Y es un hombre para el que los nazis no representaron nada. O al menos nada que le importe. Pero profundamente enterrado en su interior anida un miedo, irracional en sí, como es el ser arrestado por la Gestapo.
Tal vez por eso actúa como lo hace y piensa como piensa. Su postura vital de no pensar, no ver, no saber lo mantiene a salvo de ese terror. Pero últimamente ha estado recibiendo anónimamente libros que insisten en «revelar cosas sobre ese incidente histórico satisfactoriamente enterrado como fue la Alemania nazi». Y puede que Simister esté entrando en un universo paralelo sólo concebido para él; uno en el que el miedo a ser gaseado es muy real.
Entre otras cosas, Leiber nos puede estar diciendo que ignorar a sabiendas unos hechos puede convertirnos en cómplices materiales de los mismos. Hemos hablado en repetidas ocasiones de la versatilidad, elegancia y estilo del gran narrador que fue Fritz Leiber. Aquí se nos muestra como un escritor contenido, que obra con la ambigüedad y el rechazo de la pirotecnia para mostrarnos algo que es profundamente interior, como es el remordimiento y los temores irracionales; el miedo, pero un miedo propio (Simister no es un nazi escapado, ni tampoco una víctima que estuviera en peligro directo del nazismo) que roe su propio camino hasta minar la cordura del individuo. Leiber lo consigue en apenas trece páginas, trazando un cuadro psicológico que se transforma en pesadilla con su habitual elegancia, pero con un sentido implícito al alcance sólo de los grandes.

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