Ascensor Para el Cadalso, de Louis Malle

SESIÓN MATINAL

(Ascenseur Pour l'Échafaud); 1957

Director: Louis Malle; Guión: Roger Nimier, Louis Malle, basado en la novela de Noel Calef; Intérpretes: Jeanne Moreau (Florence Carala), Maurice Ronet (Julien Tavernier), Yori Bertin (Véronique), Georges Poujouly (Louis), Lino Ventura (comisario Cherrier); Dir. de fotografía: Henri Decaë; Música: Miles Davis.

Un hombre de negocios mata al marido de su amante. Pero, para recuperar una prueba que ha dejado, vuelve al edificio donde ha cometido el crimen. Todo va perfectamente. Pero queda atrapado en el ascensor de ese edificio de oficinas.
A partir de ahí, todo lo pequeño se vuelve importante: su amante no recibe la llamada que esperaba, el coche que tenía aparcado es robado por una pareja, que se ve a su vez envuelta en un asesinato.
Los hermanos Coen deben sentirse fascinados por esta película, ya que buena parte de su filmografía se basa en la misma premisa de que la vida es muy simple hasta que uno cree que siempre va a serlo haga lo que haga. Y entonces la vida tiene la tendencia a complicarse.
Sin embargo, más que el argumento, que ya merece la pena, lo atmosférico de esta película es casi espectral. Jeanne Moreau hace una composición magistral de la amante que se cree engañada, recorriendo las calles de París. Por otra parte, la claustrofobia de alguien atrapado en un ascensor que no puede pedir ayuda porque eso representaría su propia condenación es un hecho que pone un punto y aparte en la historia del cine. Y a toda esa atmósfera colabora la música modal de Miles Davis, que fue improvisada e interpretada viendo las imágenes de la misma.
Todo ello hacen una pelícual más de cine negro que el propio cine negro americano. Y con una clase y pulso innegables.

Tráiler:

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