Ubú Rey, de Alfred Jarry

(Ubu Roi)
Ed. Cátedra, col. Letras Universales
Madrid, 19972 [1891]
Trad. de José Benito Alique
Ed. de Lola Bermúdez

Jarry, en todas sus obras, pervierte la realidad para transformarla en mito simbólico, con lo que elimina de un plumazo la metáfora concreta para convertirla en universal. Así sucede con Ubú, personaje grotesco y símbolo pantagruélico de los apetitos desmesurados humanos, uno de los cuales es el ansia de poder.
Ubú se ha convertido en figura teatral por excelencia del tirano, que llega al poder por el crimen, se mantiene en él por el crimen y cae de él gracias al crimen pero sin renunciar a éste. Se suele considerar esta obra una comedia bufonesca, lo cual no es exacto, salvo que se vea lo bufonesco en el sentido que tenía ese oficio en las cortes: el de aquel personaje que, burla burlando, podía decir las verdades del barquero por incómodas que resultaran. En efecto, el tono de comedia lo dan los personajes, porque la obra es un drama casi shakespeariano (Ubú Rey podríamos decir que es hijo natural de Macbeth); de hecho, la dedicatoria que reza: "Así pues, el Padre Ubú meneó la pera, por lo que entonces los ingleses le llamaron Shakespeare, y habéis de él, bajo ese nombre, muchas tragedias por escrito", contiene no sólo la referencia directa, sino el juego de palabras con el apellido del bardo de Stratford, y lo convierte en padre de la obra.
Las situaciones que se dan en la obra son dramáticas, y sólo los personajes o su encarnación las vuelven grotescas, lo cual significa una subversión del hombre en el poder, que no por detentarlo o aspirar a él se hace sublime, sino más bien más hombre y más proclive a caer en los apetitos basales que mueven al ser humano. Y es un hecho que Ubú se ha convertido en arquetipo, en figura mítica representativa del dictador o del autócrata. Si, más de cien años desde su creación, la figura del Padre Ubú tiene tan buena salud y se adapta de continuo en todo el mundo, es porque la trasposición de cualquier político o tirano que muestra dejes autoritarios o de ambición encuentra su horma en la figura de este personaje universal.
En el Padre Ubú se reúnen todos los vicios del poder: la avaricia, la tiranía, la ambición, el crimen, el ser desagradecido, el egoísmo, el autoritarismo, la vulgaridad, la incultura y la cobardía. Pocas cimas hay en la literatura mundial como la del Ubú Rey dirigiendo una batalla:
«Venga, señores: Adoptemos las medidas oportunas para la batalla. Permaneceremos sobre esta colina y no cometeremos la torpeza de bajar al llano. Yo me mantendré en el centro, como una ciudadela viviente, y los demás gravitaréis a mi alrededor. Os recomiendo que carguéis los fusiles con tantas balas como quepan en el cañón. Considerad que ocho balas pueden matar a ocho rusos, los mismos que dejarán de importunarme. Colocaremos a los infantes de a pie en la falda de la colina, para que reciban a los rusos y los maten un poco. La caballería detrás, para arrojarse en medio de la confusión. Y la artillería, alrededor del molino de viento aquí presente y sin dejar de disparar sobre el montón. En cuanto a nos, nos mantendremos dentro del molino, y dispararemos con la pistola de phinanzas a través de la ventana.»

Portada y sinopsis

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