Vida e Insólitas Aventuras del Soldado Iván Chonkin, de Vladimir Voinovich

(Жизнь и необычайные приключения солдата Ивана Чонкина)
Libros del Asteroide
Barcelona, 20062 [1963-1970]
Prólogo de Horacio Vázquez-Rial

Este título inmediatamente evoca Las Aventuras del Valeroso Soldado Schwejk, y ciertamnente la intención satírica está presente en ambas novelas, pero el método de ataque y los objetivos son diferentes.
La historia es la del soldado Iván Chonkin, que es enviado a custodiar un avión que ha tenido que realizar un aterrizaje de emergencia en la aldea de Krásnoie. Una vez llegado allí, es olvidado por sus superiores. Cuando la invasión alemana, una denuncia llama la atención sobre Chonkin, de modo que la policía política se moviliza para arrestarlo por deserción.
Esta trama argumental, demente pero sospechosamente plausible, sirve para mostrar las contradicciones y ridículos de la burocracia soviética. La diferencia de ataque a la que me refería es que no se centra en la figura de Iván Chonkin, sino que sólo sitúa a Chonkin en un microcosmos que sirve de representación del estado soviético.
Voinovich fue uno de los responsables del paso a occidente de Vida y Destino, de Vasili Grossman y por descontado no pecó de la ingenuidad de éste. Sabedor de con quién se jugaba los cuartos, disidente crítico pero pragmático, Voinovich ni hizo el intento de publicación en la Unión Soviética. Su Vida e Insólitas Aventuras del Soldado Iván Chonkin se publicó en París en 1974, y la reacción fue fulminante: Voinovich fue expulsado del país y después desposeído de la nacionalidad soviética, unas "bendiciones" típicas del régimen de Breznev que probablemente fueran las que esperaba el propio autor, que perdía toda una vida a cambio de la libertad de creación.
Ciertamente la novela cumple con su propósito satírico y humorístico, y la crítica del sistema es demoledora. Como muestra, sólo un pequeño fragmento, que puede referirse al NKVD, la KGB o como quiera denominarse la institución destinada a controlar a la población:
«... se vio en la obligación de asir al viejo insolente por lo que en lenguaje común se llama el cogote y conducirlo al Lugar Apropiado. Acción tanto más justificada si se tiene en cuenta que Svintsov pertenecía a la plantilla del Lugar Apropiado, donde ostentaba el grado de sargento.
»Es posible que los lectores de galaxias remotas, no familiarizados con el orden terreno de las cosas, se hagan la siguiente y legítima pregunta: ¿Qué significa eso de Lugar Apropiado? ¿Apropiado en razón de qué? Por tanto, procedo a la aclaración que sigue.
»En las lejanas épocas que describe el autor existía, ramificada por doquier, cierta Institución de carácter no tanto militar cuanto belicoso que, a lo largo de un dilatado número de años, había venido combatiendo hasta el acoso a sus propios conciudadanos con éxito permanente. Sus adversarios eran muchos, pero carecían de armas, factores ambos que hacían la victoria de la Institución a un tiempo inevitable e impresionante. [...] Semejante estado de cosas se consideraba de todo punto normal aunque, por su parte, piense el autor que no hay motivo para no mostrarse listo, si uno realmente lo es. Como tampoco lo hay para que una persona no hable a su gusto, si cuenta con un interlocutor y un tema en que emplearse. [...] Claro que también hay maneras y maneras de hablar. Uno puede, por ejemplo, hablar de lo que debe o de lo que no debe. Quien habla de lo que debe obtiene cuanto es debido e incluso, a veces, un poco más. Quien habla de lo que no debe va a parar al Lugar Apropiado, o sea, a la Institución citada. Posteriormente observaremos que dicha Institución observaba en su funcionamiento el siguiente principio: golpea a los propios y te temerán los ajenos. De los ajenos no pienso ocuparme, pero, en cuanto a los propios, puedo decir que éstos sí temían. Porque, en efecto, en cuanto los ajenos daban muestras de una agudización de sus contradicciones, de una crisis radical de sus sistemas o de un estado de corrupción generalizado, los propios eran prontamente cazados y llevados a rastras al Lugar Apropiado. Y ocurrió en más de una ocasión que, de puro copiosa la pesca de propios, no había en el Lugar Apropiado sitio para todos ellos.»

Portada y sinopsis

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