El Mundo de los Prodigios, de Robertson Davies

(World of Wonders)
Libros del Asteroide
Barcelona, 2007 [1975]
Trilogía de Deptford nº y 3

Tras la vacilación, o mala situación dentro de la trilogía, de Mantícora, Robertson Davies vuelve a recuperar el pulso narrativo en esta Mundo de Prodigios.
Hay que insistir en que no hay un orden de lectura imprescindible en esta trilogía. La tercera parte no desvela una verdad oculta qn las otras dos novelas, ni sigue un orden cronológico estricto. Las novelas de la serie muestran diversos puntos de vista sobre unos hechos comunes y cuentan las diversas historias de los tres personajes principales en un relato de una época y de una sociedad representada en ese microcosmos que es Deptford y, por extensión, ese macrocosmos que es el mundo.
El protagonista absoluto de esta novela es Magnus Eisengrim, el gran ilusionista que había sido el niño Paul Dempster que Dunstan Ramsay y Boy Staunton habían conocido en Deptford antes de que se escapara, en lo que en realidad fue un secuestro, en un espectáculo circense. Si Ramsay exponía sus hechos en forma de memorias y a Boy Staunton lo veíamos en las conversaciones psicoanalíticas de su hijo, Magnus elige la forma de confesión que proporciona subtexto a una actuación en una película.
Megalómano, soberbio, egoísta, Magnus Eisengrim tiene sus motivos, porque lo que ha tenido que pasar en la vida, particularmente en su infancia, le da pie a escupir sobre Deptford y, por extensión, sobre el resto del mundo. La historia de Magnus (o Paul, si lo prefieren, porque uno proviene de otro) es, tal vez, la que más esperaba, porque tratándose de un mago el contraste de ilusión y verdad tenía que ser omnipresente, y Davies no defrauda en esto. La sordidez de los inicios y el esplendor del triunfo están, pero también la soledad del protagonista en todo momento, un solipsismo basado en el odio al resto del mundo, un odio que, sin embargo, encontraremos casi justificable.
En su conjunto, la trilogía de Deptford es un estudio magnífico y con estilo del carácter humano, lo cual no es poco. De su variabilidad y de las diferentes maneras en que los orígenes pueden marcar el destino de las personas. Pero también es una reflexión sobre lo que constituye la verdad, algo que en suma es inaprehensible porque nunca tendremos la oportunidad de conocer (como sucede en esta serie) las verdades y los relatos de todos los implicados. Porque cada uno tiene su verdad. Y esta conforma sus vidas, sus virtudes y también sus defectos. Sus amores y sus odios.
Es una lúcida carga para una brillante trilogía.

Portada y sinopsis

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