Razón de Amor, de Pedro Salinas

En La Voz a Ti Debida. Razón de Amor. Largo Lamento.
Ed. Cátedra, col. Letras Hispánicas
Madrid, 1997 [1936]
Edición de Montserrat Escartín

[6]
[...]
Es
que a ti sólo se llega por tu luz.
Y así cuando ardiste en otra vida,
en ese llamear tu luz nació,
la cegadora luz que te rodea
cuando mis ojos son los que te miran
─esa que tú me diste para verte─,
para saber quién éramos tú y yo:
la luz de dos.
[...]

Si La Voz a Ti Debida era una especie de ascensión mística hacia el ser amado, a la vez que la constatación de que el amor cambiaba al autor provocándole una voz especial, una expresión mutada por fuerza del amor, este poemario en cambio nos muestra la voz del autor ya viviendo en armonía junto al ser amado, como en un milagro de consecución.

[13]
[...]
A esa, a la que yo quiero,
es a la que se entrega venciendo,
venciéndose,
desde su libertad saltando
por el ímpetu de la gana,
de la gana de amor, surtida,
surtidor, o garza volante,
o disparada ─la saeta─
sobre su pena victoriosa,
hacia arriba, ganando el cielo.

El título no debe ser entendido como "motivo de amor" o causa, sino que Salinas, ante este milagro que transforma, se dedica al razonamiento de este amor como fuerza motriz, en la primera parte en su aspecto más espiritual, en la segunda más físico, pero siempre buscando el análisis (el análisis racional de lo irracional, podríamos decir) de este sentimiento.

[23]
[...]
Delicadas, ardientes,
nuestras almas se buscan
por nuestro diferir
como por un camino
donde no hay despedidas.
Y al final, el hallazgo,
el contacto, la nueva
separación vencida,
la unión pura brotando
de lo que desunía.
Y tu cara y mi cara
mirándose en el triunfo
como en un agua quieta,
no verán diferencias
─uno y uno, tú y yo─;
sólo verán un rostro,
amor, que les sonríe.

Pese a ser un poemario "racional", no deja de ser sentimental y sentido. Salinas, en otro tono, prosigue su exploración del amor como fuerza vital capaz de transformar a las personas y al mundo, y lo comprende, con extraña belleza, como algo enorme, que multiplica, y que no se puede reducir a las manifestaciones que de este amor se dan los enamorados:

[38]
Si te quiero
no es porque te lo digo:
[...]
Y algunas veces te lo digo a ti
pero nunca sabrás que ese "te quiero"
sólo signo es, final, y prenda mínima;
ola, mensaje, roto al cabo,
es son, en blanca espuma,
del gran querer callado, mar total.

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