En Bandeja de Plata, de Billy Wilder

SESIÓN MATINAL

(The Fortune Cookie); 1966

Director: Billy Wilder; Guión: I. A. L. Diamond y Billy Wilder; Intérpretes: Walter Matthau (Willie Gingrich), Jack Lemmon (Harry Hinkle), Ron Rich (Luther "Boom Boom" Jackson), Cliff Osmond (Purkey), Lurene Tuttle (Mother Hinkle); Dir. de fotografía: Joseph LaSelle; Música: André Previn.

El cámara deportivo Lemmon es arrollado durante un partido de fútbol americano por "Bum Bum" Jackson (Ron Rich). Walter Matthau, cuñado abogado de Lemmon, picapleitos rastrero y sin escrúpulos, convence a Lemmon para que finja tener lesiones incapacitantes y cobrar daños y perjuicios descomunales. Pero Lemmon tiene remordimientos.
Sobre esta base menos anecdótica y más clarividente y mordaz de lo que parece, Billy Wilder compone una de sus comedias ácidas. Protagonizada por una de las parejas cómicas más eficaces de la historia del cine, es Walter Matthau, sin embargo, quien mueve toda la película, efectuando todo un auténtico recital de actuación (y "comiéndose" a Lemmon, demasiado constreñido por su papel de buena persona). No se pierdan su monólogo en el bufete de los abogados de la aseguradora sobre los precedentes legales del caso, uno de los momentos más cínicamente divertidos del cine y que podría quedar en las antologías por el dominio del espacio, la gesticulación, expresividad y aprovechamiento del guión.
Una película que aporta mucho más de lo que aparenta y que, sin ser una de las obras maestras de su director, en cambio es un modelo de cómo conseguir que una comedia modesta trascienda sus propios límites.

Tráiler:

The Fortune Cookie - Trailer
Get More: The Fortune Cookie - Trailer

btemplates

4 comentarios:

Vivian dijo...

Puede que no sea una obra maestra, pero, cuando está detrás el nombre de Wilder, es sin ningún género de dudas una película que merece la pena ver, y más en estos tiempos de comedias simplonas que buscan la risa fácil y el chiste soez.

Una de las grandes virtudes de Wilder es, a mi parecer, su capacidad para usar el humor como “arma” para la crítica, algo nada fácil de conseguir, siempre es más socorrido recurrir al dramón reivindicativo.

Por último destacar que, coincido contigo respecto a Matthau, su interpretación es sobresaliente, destacando por encima de la de Lemmon.

Un abrazo

Lluís Salvador dijo...

Hola, Vivian:
Sí, la cuestión de las comparaciones puede parecer odiosa, pero es cierto que el peor Hitchcock se reivindica como grandiosa con respecto a la mayoría de producciones de hoy día, y el menor de los Wilder resulta de una frescura, ingenio y buen hacer que, por comparación, se hace obra maestra con respecto a comedietas adocenadas que son fácilmente olvidables. Tan fácilmente que uno desea olvidarlas en cuanto sale del cine.
Digo y repito que el humor tiene anchos hombros capaces de llevar cargas mucho más pesadas de lo que las exposiciones serias pueden hacer. Siempre ha resultado más demoledor ver cualquier cosa en calzoncillos que ponerla a debate. En este caso, el sistema legal, los pleiteadores (que en Estados Unidos son legión y plaga) y la honradez (o no) de los abogados. Wilder siempre es corrosivo.
Y Walter Matthau es uno de mis actores fetiche. Por feo y por lo creíble que es en cualquier papel a pesar de serlo.
Un abrazo también para ti!

Kenneth dijo...

Apenas la recuerdo porque la vi hace mucho mucho tiempo, cuando aún no sabía ni quién era Billy Wilder, era la primera película que veía de Jack Lemmon y a Walter Matthau lo conocía de Daniel el travieso. Pero aún así siempre se me quedó grabada la buena química de los actores en pantalla, quizás por ese contraste tan marcado entre los dos personajes (tanto en el físico como en la forma de ser). Una cosa es segura: me confirmó a Jack Lemmon como uno de mis actores favoritos.

Saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Kenneth:
Matthau/Lemmon volverán a surgir en este blog en pareja, aunque sólo sea porque hay una película que es fetiche para mí, como es La Extraña Pareja. Y de Lemmon sólo puedo decir que tiene interpretaciones en todos los registros dramáticos y de comedia y que por lo general siempre cumple con bien. De hecho, diría que una película con Lemmon es más película. Hay película mediocres (como Under the Yum-yum Tree (Adán También Tenía su Manzana), por ejemplo, que se soportan sólo gracias a su presencia).
Y es cierto que había buena química. De hecho, eran amigos, y les gustaba trabajar juntos.
Comparecerán ambos más veces, como digo... Y, hablando de Lemmon, supongo que habrás visto Mr. Roberts (Escala en Hawai)... Impresionantes todos, pero entre ellos Jack.
Un saludo!