Magos, Gurús y Sabios. Una Explicación Sencilla de lo Inexplicable, de Henri Broch

(Gourous, Sorciers et Savants)
Ed. Gedisa, serie Extensión Científica
Barcelona, 2007 [2006]
Prólogo de Georges Charpak, premio Nobel de Física

Zahoríes, extralucidez, astrología, misticismos, "poderes" sobrenaturales y otros misterios llenan estas páginas. Pero lo hacen al lado de su correspondiente refutación científica. No sólo teórica, sino experimental. Experimental con los mismos sujetos que pretenden tener esos poderes y cualidades.
Y no en experimentaciones específicas, sino empleando las habituales para conformar algo que se ha demostrado la herramienta única y válida de verificación, como es el método científico.
No es un ataque contra los poderes psíquicos, sino una refutación de los posibles casos que "demostrarían" y que, puestos a prueba bajo un ambiente de rigor experimental, lo único que demuestran es tener una explicación prosaica y natural.
En efecto, la superstición, la voluntad de creer en lo sobrenatural, es muy fuerte. Pero, una vez proporcionada la adecuada demostración de lo que realmente sucede con estos fenómenos, uno queda encantado, porque la ciencia, aplicada con rigor, puede llegar a ser más maravillosa que la creencia en supercherías.
Los ejemplos son numerosos: ¿Han pensado en qué carta astral puede tener un lapón, cuyo aspecto de cielo es tan escaso en constelaciones que debería, según la astrología tradicional, ser un hombre sin cualidades?
Vean con sus ojos el ridículo de los fabricantes de las cartas Zener, que para corregir un defecto en el reverso de estas cartas, las hicieron todavía más proclives a la trampa. Conozcan a un hombre que produce en su casa, y sin intervenciones sobrenaturales de ningún tipo, sábanas santas perfectamente plausibles, y con los mismos defectos y cualidades que la de Turín. Prevénganse contra los males de nuestra sociedad informatizada: el efecto cerebro, el efecto bola de nieve, el efecto escalada y el efecto riachuelos. Un ejemplo: "En 1963, el argumento de autoridad implacable para legitimar la tesis de la llegada de los extraterrestres a la Tierra en la antigüedad es el «profesor» Alexandre Kazantsev. En 1966 [...] nos hablan del «físico» Kazantsev. En 1969 [...] nos informa que Kazantsev ha «recibido honores por parte de la ciencia rusa». En 1970 [...] «sabio soviético Kazantsev». En 1971 [...] nos presenta a Kazantsev como un «auténtico sabio ruso y profesor». En 1974, Kazantsev se convierte en «escritor y sabio». En 1998, las ediciones Atlas presentan a Kazantsev como «sabio ruso, miembro de la Academia de las ciencias de Moscú». Sin embargo, en 1962, podíamos leer que «Alexandre Kazantsev [...] no es un sabio. Es un conocido escritor soviético de ciencia ficción [...] nacido en 1906 en Aknolinsk en Kazajstán. Cursó estudios técnicos superiores y trabajó como ingeniero mecánico. Empezó a publicar sus primeras obras en 1939.» ¡Dicho de otro modo, «el auténtico sabio ruso y profesor» no es ni sabio, ni ruso, ni profesor!"
Suficiente.

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2 comentarios:

Asterión dijo...

Un poco como Penn & Teller en libro, jeje. Suena interesante. Y como para avivar la curiosiad, ¿algunos otros ejemplos?

Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Asterión:
Sin poco. Muy a lo Penn and Teller, pero con base científica y didáctica.
Pueden encontrarse otros artículos, igualmente interesantes, en algunas obras de Martin Gardner.
Y respecto al ejemplo (que era del efecto bola de nieve), ahí va uno sobre el efecto riachuelos. Es algo conocido, pero significativo:
Para poner a prueba la resistencia de los parabrisas de las cabinas de sus aviones, la Administración Aeronáutica Federal Norteamericana (FAA) ha diseñado una pistola que lanza pollos muertos. El pollo es propulsado hacia el parabrisas a la velocidad de un avión en pleno vuelo. Si el parabrisas resiste al impacto, es que no sufrirá ningún daño en casi de que impacte un pájaro de verdad.
Varios ingenieros ingleses han decidido utilizar esta pistola para comprobar la resistencia del parabrisas de una nueva locomotora de un tren de alta velocidad que estaban desarrollando.
¡Bang!
¡El pollo reventó el parabrisas, pulverizó el salpicadero y destruyó el asiento del piloto antes de incrustarse en la pared del fondo de la cabina de pilotaje!
Sorprendidos, los ingleses transmitieron todos los parámetros de su expoerimento con el fin de verificar el protocolo de la prueba. La FAA estudió los elementos transmitidos por sus colegas y remitió una lacónica recomentación: "Descongelen el pollo antes de lanzarlo".
El efecto riachuelos es la construcción de teorías a partir de pequeños olvidos o de pequeños errores absolutamente necesarios para su credibilidad. Los pequeños riachuelos se encuentran en el origen de los grandes ríos, de ahí su nombre.
Un saludo!