Scaramouche, de Rafael Sabatini

(Scaramouche)
Mondadori, col. Grandes Clásicos
Barcelona, 2007 [1921]

Los mejores personajes de Sabatini son aquellos que se mueven entre dos mundos y su conflicto vital no es tanto lograr pertenecer a uno de ellos como conseguir hacerse un sitio en la vida sin renunciar a ser ellos mismos. Este es el caso de Scaramouche, su obra cumbre, y aquella en la que su protagonista, André-Louis Moreau, es un bastardo no reconocido pero con estudios de abogado que ni es noble ni es plebeyo.
Tal vez por ser lo que es, ha aprendido a contemplar con cínico distanciamiento ambas sociedades. Sin embargo, y como ocurría con el Capitán Blood, André-Louis se verá forzado por las circunstancias a tomar partido. Pero lo que hace grande a esta novela es que esas circunstancias jamás le harán renunciar a sí mismo.
El argumento debería ser conocido por todos, puesto que existe una película magistral del mismo título, pero sucede que ambas versiones difieren en ciertas cosas fundamentales. Sabiamente organizada en tres partes, La Toga, El Coturno y La Espada, André-Louis reacciona en la primera ante el asesinato de su revolucionario y seminarista amigo Vilmorin (la acción se desarrolla antes y durante la Revolución Francesa) por parte del Marqués de la Tour d'Azyr, en un duelo imposible de ganar por el aspirante a abate, prometiendo venganza y exigiendo justicia. Al serle negada ésta, abrazará la causa revolucionaria y, perseguido como sedicioso, buscará refugio y anonimato tras la máscara teatral del personaje Scaramouche, de la Comedia del Arte, un tipo "sutil y peligroso, que consigue sus propósitos tortuosamente". Un enfrentamiento frustrado con el Marqués le llevará, por casualidad, a parar en una academia de esgrima, donde se convertirá en una de las mejores espadas de Francia.
Reclamado por Danton y otros diputados de la Convención para detener la sangría que los nobles hacen a copia de duelos de los diputados del Tercer Estado, se negará en un principio hasta enterarse de que es la Tour d'Azyr el instigador de esta carnicería, con lo que aceptará al ver la posibilidad de venganza.
Más la clásica historia de amor y el descubrimiento de su historia familiar.
Scaramouche es una novela muy citable, desde su frase inicial («Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco») hasta otras muchas perlas que se encuentran en el texto. Pero es como monumento de la novela de aventuras por lo que realmente es válida. Todo lo que compone el género está quintaesenciado aquí, pero lo está con una agilidad narrativa asombrosa, unos recursos argumentales notabilísimos y un estilo impecable. Y, cosa rara, con un sentido del humor infrecuente en el género. Sólo Sabatini pudo competir con Sabatini, y han pasado los años y nadie ha podido escribir una novela que superase los logros de Scaramouche.

Portada y sinopsis

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2 comentarios:

Vivian dijo...

Conocía el personaje a través del cine, pero tu entrada invita a leer el libro, me gustó especialmente que hayas recogido la frase inicial, toda una declaración de intenciones comenzar así una obra ;)

Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Vivian:
La novela es distinta, pero igualmente disfrutable (aunque visualmente, por descontado, la película de Sidney es tremenda; a estas horas de partido ya habrás visto que la comento).
Por otra parte, como digo, esta es una novela muy citable, y hay unas cuantas memorables repartidas por todo el texto.
Y Sabatini, además, dentro del género de aventuras "clásicas" es un maestro, un mito y un monumento.
Un saludo!