Aurora Boreal, de Åsa Larsson

(Solstorm)
Seix Barral, col. Biblioteca Formentor
Barcelona, 20097 [2003]

Para tranquilidad del público, y abundando en una opinión que escuché el otro día por la radio, la invasión de novela policíaca escandinava debe estar a punto de acabar, más que nada porque ya no quedarán autores que traducir. Las editoriales ya empezaron a hurgar en estos países a raíz del éxito de Mankell (recuerdo una novela noruega, con un desagradable inspector de policía que eliminaba sus neurosis con saltos en paracaídas); desde el fenómeno Larsson (ningún parentesco con la autora que tratamos hoy), se ha extraído el oro (o la pirita, llamada también "el oro de los tontos") de Noruega, Dinamarca, Finlandia y, por supuesto, Suecia. En estas expediciones depredadoras, como decía este comentarista radiofónico, ya hemos llegado hasta Islandia, de modo que tranquilos todos. Sólo queda, decía él, Groenlandia. Y, añado yo, las islas Feroe, o Føroyar si se muestran ustedes nativos (algo fácil. Hemos seguido un curso intensivo de cultura vikinga).
En fin. Respecto a esta Aurora Boreal, me he encontrado con un fenómeno infrecuente en mis lecturas. Es una obra que tiene todos los elementos necesarios para ser una buena novela, y sin embargo, el conjunto es inferior a sus partes consideradas por separado. Un caso desconcertante. La protagonista es una abogada (comercial y fiscal) que debe volver a su tierra natal para asumir la defensa de una amiga suya cuyo hermano, un iluminado cristiano que es considerado un profeta, ha sido asesinado muy ritualmente.
Enclavada en el norte de Suecia, un lugar de población escasa y dispersa (y, por supuesto, donde se conoce casi todo el mundo), con una fuerza policial voluntariosa y eficaz, personajes y situaciones son muy atractivos. Pero parece como si la construcción, elaborada con estos materiales tan fantásticos, se hubiera finalizado en una cabaña más que en un palacio.
Si algo salva a esta novela, más allá de sus elementos constitutivos, es que trata de la religiosidad en Suecia, un país tradicionalemente puritano, cuya iglesia o iglesias siempre han tenido un control social muy fuerte sobre el caarácter de la población.
Lo confieso, no volvería a leerla; pero tampoco me ha disgustado tanto hacerlo una única vez. Sin ser una mala novela, tampoco es buena, aunque no pueda calificarse de mediocre. Y si esto les parece inconcreto, lo siento. Pero es lo que hay, a mi parecer.

Portada y sinopsis

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2 comentarios:

Andromeda dijo...

Me preguntaba si sería buena esta escritora (muy leída últimamente, o al menos eso me ha parecido).
Ya veo que no me he perdido de gran cosa, Lluís, creo que mejor no la voy a leer.
Saludos.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Pues, mi sensación de desconcierto sigue vigente, pero me reafirmo en la opinión: No la volvería a leer. Y creo que me abstendré de las futuras aventuras de la abogada protagonista (que se anuncian). En resumen creo que su problema es de oficio: tiene buenos materiales, sí, escribe bien, sí. Pero construye mal. Me llama la atención que se venda tanto y tan bien, pero es un problema de quién comenta: si se trata (como lo es normalmente) de gente que el policiaco lo ha visto muy de lejos y sólo pasado por las novelas de Agatha Christie y Simenon, es evidente que les sorprende. Que hayan leído a Mankell... bueno, se parecen, pero ni punto de comparación: Mankell es mucho mejor. Pero probablemente han pasado poco por el género, y entonces la "frescura" les motiva. Pero quienes hemos leído algo más del género, sabemos que estas cosillas las hacía James M. Cain muy bien (El Cartero Siempre Llama Dos Veces), o Jim Thompson (1280 Almas).
Un saludo!