lunes 13 de julio de 2009

Lote Núm. 249, de Sir Arthur Conan Doyle

(Lot No. 249)
En Historias del Crepúsculo y de lo Desconocido
Valdemar Eds. , col. Tiempo Cero, serie A. Conan Doyle
Madrid, 1989 [1892]

Puede extrañar que el creador del más racionalista de los detectives tuviera semejante afición por escribir cuentos de terror sobrenatural. Pero, si el horror es (como no puede ser otra cosa) un estado de ánimo, entonces El Perro de los Baskerville puede y debe considerarse como una novela de terror, y una de las mejores, además, aunque al final esta fuente terrorífica no sea sobrenatural. (Otro asunto es la fe espiritista de Conan Doyle, que en sí misma poco o nada tiene que ver con la literatura, de terror y la otra).
En Lote Núm. 249, un estudiante más bien repulsivo, y que ya se ha hecho odioso a buena parte del cuerpo estudiantil, colecciona antigüedades egipcias, incluyendo una momia, en su habitación de la residencia de estudiantes. También posee un extraño papiro, inextricablemente ligado a los muertos.
Empieza a sonar en el lector la vieja cantinela, de una genealogía prometeica y bíblica, como es aquella "hay cosas que el ser humano no debería conocer".
Tras la presentación de los personajes de este microcosmos universitario, los crímenes empiezan. Y vaya usted a la policía a contarles que una momia rediviva anda suelta.
Es un relato típico, pero no tópico, de la intrusión de un elemento sobrenatural en un mundo racional y ordenado, y está realizado con concisión, sobriedad y estilo, sin que falten elementos al lector y sin perderse en asuntos superfluos.
Doyle trabaja muy bien en los ambientes que conoce, y el ambiente universitario inglés está representado de forma tan creíble que el lector queda inmerso en él. Esta verosimilitud de ambiente y personajes no proporciona sino más verismo al excéntrico y malvado Bellingham, y contribuye a hacer de este cuento de terror suave (en un género que es proclive a caer en el exceso) una pequeña joya.

2 comentarios:

mariano skan dijo...

Lluis: muy buena y concisa esta reseña de la historia. De Doyle leí casi nada y sería extraño conocer otra faceta en vez de su conocido personaje. Saludos

Lluís Salvador dijo...

Hola, Mariano:
Excederse en el comentario de un relato siempre es como largar un discurso superfluo y sobre todo, pesado. Las obras hablan por sí, y no quiero hacer otra cosa que insinuar lo que tienen que decir.
Y respecto a Conan Doyle, tengo ganas de comentar alguna de sus obras históricas. No era nada malo en ellas, créeme.
Un saludo!