Els Viatges, de Ibn Battuta

(Rihlat Ibn Battuta)
Enciclopèdia Catalana/Proa, col. A Tot Vent
Barcelona, 2005 [1355]
Trad., ed. y prólogo de Margarida Castells y Manuel Forcano

A veces, este autor ha sido definido como "El Marco Polo del Islam". No es mala comparación, pero Ibn Battuta llegó más lejos, fue a más sitios y, sobre todo, sus viajes, en cierto punto de su vida dejan de tener un sentido práctico o religioso y se realizan por la pura curiosidad de conocer otras tierras.
En este aspecto, su itinerario es impresionante: El Magreb; Egipto; Palestina y Siria; Arabia y los Santos Lugares de Medina y La Meca; Irak; Persia; Sudán; Yemen; Somalia; Zanzíbar; Omán y el Golfo Pérsico; Anatolia; Crimea; Rusia meridional; Constantinopla; Asia Central; India; las Maldivas; Ceilán; Bengala; Sudeste asiático; China; regreso a Marruecos; Al-Ándalus; Sáhara y Mali.
Es decir, que salvo los países cristianos y los confines septentrionales y meridionales del mundo conocido, Ibn Battuta lo visitó todo y lo vio todo. Con algunas salvedades, claro está.
El documento es valiosísimo por ser uno de los pocos testimonios (y, desde luego, el más detallado) que tenemos del Islam de la época. En este aspecto, el viaje de Battuta surgió del deseo de visitar todo rincón del mundo musulmán, sólo que llegado a un punto, cumplida varias veces su peregrinación a Medina y La Meca, acomete al autor ese rasgo distintivo propio del mundo moderno, el deseo del viaje por el viaje en sí.
No todo lo que cuenta Battuta (como sucede con Marco Polo y otros viajeros de la época) es exacto, y en alguna que otra ocasión habla de oídas, por no mencionar cuando los guías e intérpretes le tomaron directamente el pelo (como cuando en Constantinopla le presentaron a un emperador bizantino que había abdicado para hacerse monje; hecho cierto, pero persona equivocada: el emperador de marras había muerto dos años antes); sin embargo, aún de oídas, el testimonio directo o de segunda mano está ahí, y lo que en nuestra época de la información resulta inadmisible, como documento del siglo XIV es valiosísimo.
Es un texto, en origen, fundamentalmente religioso, de la extensión y variantes del Islam, pero no obvia las historias, algunas muy curiosas y divertidas, las leyendas y, sobre todo, la descripción geográfica y humana, las costumbres y los usos.
Leída con la adecuada paciencia que merecen las obras clásicas, esta crónica de viajes se muestra imprescindible para el historiador y para el lector curioso, apoyada en una magnífica traducción y edición.

Portada y sinopsis

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7 comentarios:

Magda dijo...

Hola Lluis,

Parece interesante el libro, por que se le compara a Marco Polo? Se le podría comparar a Heródoto.

Un saludo!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Magda:
Muy interesante, de veras, pero a leer con la adecuada paciencia.
Y en cuanto a Herodoto, el problema es que para sus obras éste recurrió a fuentes documentales. Viajar, lo que se dice viajar, no sabemos cuánto viajó, pero seguro que no tanto ni tan lejos como Polo o Battuta. Por otra parte, ambos fueron casi contemporáneos (en un sentido amplio) y uno fue el "explorador" occidental y el otro el "arábigo". Físicamente imposible, pero la reunión de ambos hubiera sido digna de presenciar :)
Un saludo!

Andromeda dijo...

Los libros de viajes siempre me resultan fascinantes.
Tu reseña es interesantísima, se nota que el libro te atrapó por completo, aunque hagas alusión a la paciencia... :)

¡Saludos!

Germán Hernández dijo...

Con tanto que leer y ahora me vienes con esta curiosidad!!!!

Definitivamente habrá que hacer algo...

Y me parece tan sugestivo imaginar un encuentro, un cruze de caminos entre Polo y Battuta... mmmm, definitivamente para una historia de ficción...

Gracias!!!!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
La paciencia en el caso de los clásicos es siempre recomendable. Se trata de concederle una oprtunidad a una cadencia que viene de otros tiempos, menos apresurados, más detallistas (en los que no se conocían tantas cosas, o no se daban por supuestas muchas de ellas). Es otro tipo de literatura, y hay que leerla de otra manera... Lo cual no quiere decir perderse en los fragmentos que resultan aburridos, sino saber distinguir, soportar, pasar y buscar lo que a uno le ilumina de esos clásicos. Y entonces esa joya encontrada es la que más luce :)
Un saludo!

Hola, Germán:
Ese encuentro imposible sólo es factible en la literatura. Ahí está, para el que lo quiera usar, ¡y que haya suerte en el viaje!
Un saludo!

Richard dijo...

¡Hola, Lluís! Gracias por la reseña. He tenido ganas de leer este libro desde que supe de los viajes de Ibn Battuta hace muchos años, pero estoy muy contento aprender que sea tan divertido
como dices. ¡Qué suerte!
También me gustaría leer el libro de viajes de Benjamín de Tudela. ¿Conoces ese libro? ¿Cuál recomendarás? ¡Saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Richard:
Encantado de verte por aquí.
A ver, divertido... Divertido si a uno le gusta la literatura de viajes, siente curiosidad por cómo era el mundo antiguo, etc. Digamos que el elemento preponderante en estas cuestiones es ese: "curiosidad". Si el lector la tiene, el disfrute está asegurado, porque nadie más puede contar estas cosas de primera mano. Pero sí que, en este aspecto, Battuta cumple con creces. Y es que el itinerario ya sería notable para nosotros, pero es que en el siglo XIV...
Respecto al de Tudela, tengo que confesar que sólo he leído, y en una antología de textos, lo que dice sobre Barcelona, de modo que hablo un poco de oídas.
Interesante lo será, seguro, aunque su itinerario sea más limitado. Compararlos es difícil, porque Tudela vivió en el siglo XII y Battuta en el XIV. Battuta se movió por las comunidades musulmanas, y Tudela se centró en sus visitas y relaciones en las judías (lo cual es un punto diferencial muy interesante). Pero no puede ir más allá. Te prometo que haré lo posible para leerlo y comentarlo. Y si lo haces antes que yo, pasa por aquí y deja unas impresiones.
Un saludo!