Nit Diabòlica, de Fredric Brown

(Night of the Jabberwock)
Eds. 62, col. Seleccions de la Cua de Palla
Barcelona, 1986 [1950]

Esta es una de las novelas más singulares del género policial que existen. Sólo la obra de John Franklin Bardin puede compararse, por estilo y originalidad, a La Noche del Jabberwock.
Pero primero, algo sobre Fredric Brown (así; no Frederic, ni Friedrich: Fredric). Considerado en su época un autor "menor", el tiempo lo ha situado en altos escalones en los dos géneros que cultivó, el policíaco y la ciencia ficción. Como autor de ciencia ficción, Brown se especializó en la difícil parcela del cuento ultracorto o "cuento de choque", ese que en pocos párrafos, a veces líneas, planteaba una situación resuelta con una última frase que era como un puñetazo al lector por su efecto sorpresa. Pocos relatos tan perfectos como "Pesadilla en Amarillo" (en realidad un thriller psicológico completo en apenas tres páginas con un planteamiento inquietante y un final tan sorprendente que resulta inolvidable). En el género policial, Brown ha ido ganando prestigio y, si no popularidad, sí ha convencido a los amantes del tema, que lo consideran bocado exquisito.
"Doc" Stoeger es editor y propietario del "Clarion", el único periódico de Carmel City. Buena persona, acaba de pasarse la tarde "matando" noticias (lo que en una ciudad pequeña se consideran noticias: un divorcio, un accidente, una subasta benéfica) por consideración a sus convecinos, y el desánimo tras veintitrés años de monotonía y frustración le acomete. Y sin embargo, esa misma noche...
Empieza con la fantástica visita de un personaje inverosímil, Yehudi Smith, miembro de una extraña asociación de aficionados a la obra de Lewis Carroll (del cual Stoeger es especialista), que trae una propuesta increíble. Y prosigue con una oleada de sucesos en ese pequeño y aburrido pueblo.
Descubrir esos sucesos, o su sucesión, representaría un crimen para el futuro lector, pecado que no pienso cometer. Pero hay que decir que están imbricados como los engranajes de un reloj, de una maquinaria en extremo precisa. Y que la asociación, en el título y el argumento, con Alicia en el País de las Maravillas no es para nada casual o caprichosa. En efecto, el lector tiene la impresión de verse sumergido en una especie de territorio al otro lado del espejo, un territorio extravagante, pero extravagantemente criminal.
Esta novela funciona con una rara sabiduría, precisa y milimétrica, llena de sorpresas y giros inesperados; un sentimiento de extrañeza y vértigo que, sin embargo, posee un tratamiento suave y natural que conduce al lector hasta su inesperada conclusión con mano maestra.
Esta es una de las novelas más singulares que se pueden leer, uno de esos regalos que muy rara vez se ponen en manos de un lector. Y si un regalo tiene la misión de sorprender, este lo consigue. Plenamente.

btemplates

2 comentarios:

Olivia Güel dijo...

Una novela de intriga policíaca que a su vez es una narración fantástica que funciona como un homenaje a Lewis Caroll, y las tres obras resueltas con maestría. ¿cómo no va a ser mi libro favorito?

El título original de esta obra es The night of the jabberwock, porque esa noche diabólica el monstruo que creó Carroll en Alicia a través del espejo tomará protagonismo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jabberwocky
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Jabberwocky.jpg

Fredric Brown, ese autor de imaginación prodigiosa que bebía demasiado y escribía para pagar facturas, destacó en los géneros que tocó (novela negra y ciencia ficción) porque siempre llegó un poco más lejos que los demás. Como si su campo de visión fuera más amplio, más completo. Tal vez por eso nunca se permitió aburrir al lector y por eso le quiero tanto.

Desde luego, este blog errático siempre llega a buen puerto.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Olivia:
Gracias por los elogios y, sobre todo, por las aportaciones complementarias a la reseña, que siempre vienen bien, no sólo a este redactor, sino sobre todo a los lectores.
Como siempre, los comentarios suponen un valor añadido a las reseñas.
Un saludo!