El Pont de San Luis Rey, de Thornton Wilder

(The Bridge of San Luis Rey)
Enciclopèdia Catalana/Proa
Barcelona, 2004 [1927]

El 20 de julio de 1714, un antiguo puente colgante inca cede y cinco personas que lo atravesaban mueren al precipitarse al abismo. Este suceso conmueve profundamente a la sociedad peruana, y particularmente al hermano Junípero, testigo ocular del hecho: «Cualquier otra persona se habría dicho con secreta alegría: "En diez minutos, ¡yo también...!" Pero fue otro el pensamiento que tuvo el hermano Junípero: "¿Por qué les ha pasado esto a estas cinco personas?" Si en el universo existía algún plan, si había algún patrón en la vida humana, sin duda podía ser descubierto misteriosamente oculto en aquellas vidas cortadas en seco. O bien vivimos por casualidad y morimos por casualidad, o vivimos según un plan y morimos según un plan. Y, en ese instante, el hermano Junípero tomó la resolución de descubrir la vida secreta de esas cinco personas, que en ese momento caían por el aire, y determinar la razón por la cual abandonaban este mundo.»
Y es así como Wilder empieza unos retratos de esos viajeros, y haciéndolo, elabora una altísima literatura, llena de matices y percepción, profundamente humana. Puede que el hecho de que la caída del puente, planeando omnipresente en los destinos de los retratados, sea el cebo que mantenga nuestra atención, pero pronto se ve sustituido por la fascinación que estas personas ejercerán en el lector. Como el hermano Junípero, intentaremos descubrir el nexo común en todos ellos, y ese nexo existe, pero Wilder consigue que el destino no sea más importante que el viaje.
Es muy raro hallar en la literatura obras que puedan ser recomendadas sin hacer distinciones entre lectores, obras que tienen una inmanencia y unos valores capaces de interesar y conmover a las personas de cualquier época y predisposición. El Puente de San Luis Rey es, creo, una de esas pocas obras.
Sus recursos literarios, su prosa exacta y medida, sus situaciones realistas o extrañas, sus diálogos sabiamente mesurados y dosificados, su ritmo y su planteamiento son todos de gran mérito y alcance. Pero lo que permanece, lo que conmueve al lector, es la tremenda humanidad que trasciende al texto y nos toca en nuestro interior más profundo.

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6 comentarios:

Andrómeda dijo...

No pude leer esta novela antes de ver la película, pero fui al cine con toda la intención de hacerlo después.
No sé si la has visto pero recuerdo que no me gustó y debo reconocer que me olvidé del libro por completo, aunque no era mi intención juzgarlo a través de la cinta. ¡¡Upssss!!

Volverá a mi lista de pendientes, estupenda reseña, Lluís.

Saludos. :)

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Yo llegué a tiempo... Llegué a tiempo de escuchar a algunos críticos cinematográficos de los que me fío (es curioso, pero la crítica cinematográfica es más suelta y sincera que la literaria; será que porque comprenden que el cine es una industria que, a veces, produce arte), críticos que dijeron que la película era un horror.
Así son las cosas. La mediocridad puede arrastrar en su caída a las obras en las que se apoya... :)
Deberías (¡ay, se me ha escapado! Nadie debería nada)... bueno, pongamos que te recomiendo vivamente su lectura. Y que el diablo se lleve a las malas adaptaciones cinematográficas :)
Un saludo!

Andrómeda dijo...

Vaya, Lluís, me alegra leer que no estaba equivocada en mi percepción de la película.
¡Y con las ganas que tenía de leerlo! :)

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Nadie suele equivocarse en la percepción de las cosas, salvo que factores externos nos obnubilen esa percepción. De modo que si algún día una mayoría de gente dice que tal cosa es buenísima, y tú consideras que es un pufo, vuelve a ella. Y si sigues considerando que es mala, no dudes: quédate con tu opinión.
Claro que en el caso de el Puente..., tienes aliados de peso... ;)
Léelo, léelo. Y entonces, me dejas un comentario aquí... O mejor, una reseña en tu tintero. :)
Un saludo!

Magda RB dijo...

Hola Lluis,

Al principio me daba un poco aprensión el libro por ser de cinco personas que al final mueren, después he pensado que no tengo que olvidar que al final todos morimos. La única diferencia es que de los personajes del relato sabemos el lugar y la hora y... me ha interesado el libro.

Una pregunta, entiendo entonces que hay una búsqueda auténtica sobre las vidas de las personas que murieron, o sea que recrea su biografía de manera verídica, no?

Gracias por dar a conocer el libro.

Lluís Salvador dijo...

Hola, Magda:
Bien mirado. Todos morimos, pero lo importante es NO saber cuándo.
Respecto a la pregunta, esto es una novela, y como tal se trata. Hay dos personajes basados en personas reales, el virrey Amat y su amante, La Perrichola, pero un vistazo a sus biografías nos aclarará que cualquier parecido, como dicen en las películas, es pura coincidencia. La estructura de la novela es la siguiente: Junípero contempla la caída, que le provoca esa pregunta (trascendental) y se propone investigar esas vidas. El narrador omnisciente, que ha leído el libro que Junípero ha escrito (en el único ejemplar que queda después de haber sido quemado por la Inquisición), además conoce datos complementarios, y además al final introducirá a Junípero como actor en esa misma tragedia... Y basta, que si no ya sólo me queda decir el final...
En cualquier caso, como digo, es tan importante cada página del libro como el conjunto del mismo. Pocas veces se consigue eso.
Un saludo!